Dolor en el embarazo
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Útero incarcerado en el embarazo - Segundo trimestre

Útero incarcerado.
  Es una entidad poco frecuente en la que el útero se incarcera o queda ocluido en el orificio del hueso sacro durante el segundo trimestre de gestación cuando se encuentra flexionado hacia atrás (en retroversión), pasando de ser un órgano pélvico a ser abdominal. El dolor suele ser leve y se localiza en el hipogastrio (entre el pubis y el ombligo). Rara vez es un dolor severo. El momento más frecuente de aparición es entre la 14 y la 16 semana. Ocurre en los úteros que están flexionados hacia atrás o en retroflexión.
   
  Este cuadro no supone riesgo para el feto.
   
Degeneración leiomiomatosa.
  Es la degeneración o necrosis de un mioma uterino ya existente. En el embarazo aumenta el tamaño de los miomas y se producen más infartos hemorrágicos dentro de ellos. Se presenta como un dolor abdominal difuso y a veces severo. Se diagnostica mediante ecografía con la confirmación de la presencia de un mioma con signos ecográficos de degeneración. El tratamiento consiste en la analgesia y no suele estar indicada la extirpación quirúrgica del mismo.
   
  Este cuadro no supone riesgo para el feto.
   
Torsión de masas anexiales.
  Se denomina "anejos" a los ovarios y las trompas. Estos anejos pueden sufrir torsiones y ser muy dolorosas. Generalmente son debidos a  la torsión de quistes en los ovarios. Su diagnóstico se hace mediante ecografía tras referir la gestante dolor intermitente en la región baja del abdomen. Se suele acompañar de fiebre y aumento de los glóbulos blancos en sangre (leucocitosis).

Se debe ingresar a la gestante ya que el tratamiento es siempre quirúrgico. La cirugía puede ser mediante una laparoscopia si la gestante no está de más de 22 semanas.

El riesgo para el feto en un cuadro de torsión anexial va ligado a la cirugía y las complicaciones que ésta pueda tener.