Lactancia: el destete del bebé, paso a paso

Eliminar tomas, no extraerse leche y distraer al niño

Lactancia: el destete del bebé


La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que se inicie un destete gradual a partir de los seis meses de vida, y recomienda prolongar la lactancia hasta que el pequeño tenga dos años.

Pero la decisión de cuándo llevar a cabo destete definitivo va a depender del niño y de la madre. Hasta que el niño lo rechace voluntariamente o hasta que la madre lo decida, por causas médicas, sociales o personales.

El destete, etapa complicada

Es un momento que tarde o temprano siempre ha de llegar: cuando el bebé abandona la lactancia materna. Bien porque la madre lo desea (destete inducido), o porque el niño se sienta más atraído por otros alimentos (destete natural), llega un día que comienza este proceso, que puede durar semanas o meses.
 

El destete definitivo es una etapa difícil para la madre y el bebé por la pérdida de ese especial vínculo tan lleno de emociones que los unía. Por eso ambos necesitan un ajuste emocional para aceptar y asumir el cambio con tiempo. Y para evitar molestias en la madre, conviene que sea lento. Con la ayuda de Jennifer Ceballos, matrona del Hospital Universitario HM Nuevo Belén, te contamos cómo debes hacerlo.

Cuanto tú lo decides

A menudo el destete se produce por decisión materna, en la que influye desde motivos personales a laborales. Sea el motivo que sea por el cual la madre decide dejar de dar el pecho a su hijo, tiene que tener en cuenta que abandonar de un día para otro la lactancia materna puede ser tremendamente doloroso para la madre e incluso provocar una mastitis. Para “evitar posibles molestias debe de hacerse de forma planificada y progresiva, es decir poco a poco, eliminando gradualmente las tomas, acortando el tiempo de las mismas y sin realizar extracción de la leche entre ellas o a posteriori”, nos comenta Jennifer Ceballos.

El proceso puede durar semanas o meses, dependiendo del ritmo que se marque la madre. “Cuanto más gradual sea el destete menos molesto resultará. En caso de congestión mamaria se debe aplicar calor local, vaciar el pecho solo hasta liberar la sensación de opresión y posteriormente frio local y medicación antiinflamatoria”, aconseja Jennifer Ceballos.

Pero antes de tomar la decisión asegúrate que tu bebé se encuentra bien, que no está acatarrado, con molestias dentales… Tampoco inicies el destete coincidiendo con un periodo que supongan otros cambios importantes, como acudir a una escuela infantil o dejarle con una nueva niñera.

Ir eliminando tomas

Lo ideal es empezar por retirar “las tomas intermedias del día o que se emplean como distracción”, señala la matrona. “Se debe de eliminar una toma cada pocos días o cada semana, comenzando por la toma de menor importancia para el niño y sustituyéndola por otros alimentos o distracciones y acortando el tiempo de la toma”.

Las más difíciles de eliminar normalmente corresponden a las tomas nocturnas o aquellas que el niño emplea para la relajación y conciliación del sueño. Es cierto que existen algunos medicamentos para la retirada de la leche, pero no se aconsejan, “dado que pueden producir efectos adversos y complicaciones importantes”, añade Jennifer Ceballos.
Lactancia: Ir eliminando tomas

Extra de distracciones y mimos

Para facilitar ese proceso al pequeño los expertos recomiendan la técnica “de no ofrecer no negar”, “dando el pecho cuando lo pide pero no ofreciéndoselo si no lo busca”, señala la matrona. Además se puede evitar que el niño lo pase mal haciendo algunos cambios en la vida cotidiana, “procurando evitar circunstancias que hacen al niño demandar el pecho, buscando distracciones, anticipándose al hambre y ofreciendo sustitutos en función de la edad del niño”. Todo ello, con un extra de mimos y afecto “para proporcionarle el consuelo y seguridad que les ofrece la lactancia”, nos dice Jennifer Ceballos.

Cuando lo decide tu hijo

De forma natural, es decir, sin que medie la decisión materna, el destete del niño comienza con la introducción de la alimentación complementaria y puede durar entre dos años y tres y medio. “Aunque cada niño tiene un proceso, en la mayoría de los casos suele ser evanescente. Es decir, va produciéndose una reducción gradual e irregular de las tomas hasta su total desaparición”, nos comenta Jennifer Ceballos.

Destete y embarazo

Una de las causas más frecuentes de destete natural es porque la madre se vuelve a quedar embarazada. “Debido a los cambios que se producen en la leche en cuanto a la reducción del volumen y el sabor”, dice la matrona. No obstante si el hijo mayor no desea dejar de mamar, no hay necesidad de obligarle. “No existe evidencia científica sobre la necesidad del destete durante el embarazo, la lactancia materna no afecta de forma adversa al crecimiento del feto ni tampoco se ha demostrado que sea causa prematuridad debido a la producción de niveles superiores de oxitocina (hormona que se segrega cuando se da de mamar y que a la vez provoca las contracciones uterinas del parto).

Cuando el niño no quiere biberón

Hay muchos niños que se resisten a cambiar el pecho materno por el biberón, con lo que la angustia de la madre aumenta. Por algún motivo, cuando la madre intenta darle un biberón rechazan la tetina y se niegan a que esta se introduzca en su boquita. En estos casos “se debe experimentar con el uso de diferentes tetinas y en el caso de bebés de más de cuatro meses, se podría considerar el uso de vasos especiales”, señala Jennifer Ceballos.

El sabor de la leche, clave

En otras ocasiones el cambio en el sabor de la leche es lo que provoca que el niño no desee el biberón. “De igual modo se debe probar con diferentes tipos de leche. En estos casos, de forma más importante, se debe asegurar un destete gradual, para poder asegurar una cantidad adecuada de líquidos, introduciendo la toma de biberón/vaso, después de una toma corta. Una vez acostumbrado el bebé/niño se irá ofreciendo en sustitución de la misma”, concluye la matrona.