Defectos del tubo neural: tipos de espina bífida

La espina bífida puede ser de dos tipos: oculta y quística o abierta.

 
 •  Espina bífida oculta
  Se trata de la forma más leve de espina bífida. En este caso, el defecto vertebral queda cubierto por la piel y el tejido nervioso no suele verse afectado. Este tipo de espina bífida puede pasar inadvertida durante muchos años. Sin embargo, es frecuente que asocie lesiones en la piel que cubre el defecto vertebral como mechones de pelo, angiomas, nevus y otras lesiones. En ocasiones puede cursar con sintomatología neurológica por alteración de la médula con pérdida de fuerza en las piernas, alteraciones al andar, dolores en la zona abdominal baja, falta de sensibilidad…etc.  Lo más frecuente es que se encuentre a nivel de la columna lumbar baja.
   
•  Espina bífida quística o abierta
  Esta anomalía consiste en la salida de la médula espinal, de las meninges o de ambas al exterior a través de un defecto de la columna vertebral y de la piel. De esta forma, se forma una especie de saco semejante a un quiste cuyo contenido es tejido nervioso. También suele localizarse a nivel lumbar y puede aparecer en uno de cada 1000 nacimientos. 
   
  Según el contenido herniado en el saco se habla de:
  Meningocele: El saco contendría únicamente meninges y líquido cefalorraquídeo acumulado en su interior. Este tipo presenta mejor pronóstico que otras formas de espina bífida abierta, ya que la médula espinal y las raíces nerviosas se encuentran en su localización normal. La clínica de este cuadro suele ser leve.
     
  Mielomeningocele: Es la forma más frecuente de espina bífida abierta. Se caracteriza por la salida al exterior de la médula espinal junto con las meninges. El líquido cefalorraquídeo se puede acumular justo por delante del saco empujando a éste hacia afuera. Suele asociar importantes alteraciones en la sensibilidad y la fuerza que requieren tratamiento de por vida.

 

Incidencia de la espina bífida.
 
Los defectos del tubo neural son considerados como una de las anomalías congénitas más frecuentes en la población. La incidencia de este tipo de malformación varía de un país a otro. En Estados Unidos se habla de unos 4-10 casos por cada 10.000 nacimientos vivos, aunque ciertos países como Reino Unido han notificado cifras mayores. En España la frecuencia de estas anomalías es de 8 por 10.000 nacidos vivos.
 
En general, los defectos del tubo neural son espontáneos, es decir, que rara vez se deben a alteraciones en los cromosomas o enfermedades genéticas. Sin embargo, el riesgo de presentar este tipo de defecto congénito aumenta en las mujeres con un embarazo previo afectado. En general, estas mujeres presentan un riesgo diez veces mayor que la población general, lo que pondría en evidencia cierta participación genética aún hoy desconocida.