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La obesidad de los abuelos puede afectar también a los nietos

Los hábitos alimenticios de cada persona afectan a su salud, pero parece que no sólo a ella, también pueden tener efectos sobre sus descendientes. Esta es la sorprendente conclusión de un estudio internacional en ratones que ha demostrado cómo la salud metabólica puede transmitirse a las siguientes generaciones y puede afectar no sólo a los hijos, sino también a los nietos.

La salud de los bebés se consideraba hasta ahora responsabilidad de sus padres y fundamentalmente de su madre, desde el mismo momento en que se queda embarazada. Sin embargo, la investigación realizada por científicos del Instituto Victor Chang de Sidney y del Instituto Garvan de Investigación Médica (Australia) subraya que también la salud de los abuelos puede ser muy relevante.

Efectos sobre hijos y nietos
Los científicos han demostrado en ratones los efectos a largo plazo de la obesidad de los padres sobre las generaciones siguientes. Para ello, aparearon machos obesos con hembras delgadas y observaron cómo tanto los hijos como los nietos de los ratones con sobrepeso tenían más probabilidades de desarrollar diabetes o hígado graso cuando tomaban comida basura.

Los resultados pueden suponer un nuevo enfoque a la salud pública a corto plazo, ya que hasta ahora se ha prestado muy poca atención a la salud del padre y a la forma en que ésta puede afectar a su hijo no nacido. Las pruebas obtenidas en el estudio con animales muestran cómo la nutrición y la salud metabólica del padre pueden influir en sus hijos e incluso en sus nietos.

Atención a la comida basura
Además, puede ayudar a prever riesgos de salud en las personas cuyos progenitores eran obesos o tenían problemas metabólicos. En estos casos, deberían conocer el riesgo de comer alimentos muy grasos o con exceso de azúcar, ya que pueden ser más propensos a sufrir los efectos nocivos de la comida basura.

Los investigadores observaron que los daños de una mala alimentación son reversibles y no quedan marcados en el ADN, ya que a partir de la tercera generación los efectos extremos ante la comida basura desaparecían.

Obesidad y semen
Aunque no se conoce cuál es la causa de esta transmisión, los científicos australianos creen que la respuesta puede estar en el semen. Consideran que los efectos metabólicos de la obesidad se podrían transmitir a través de pequeñas piezas de ARN pegadas al esperma.

La idea coincide con otros estudios recientes en humanos. Un grupo de investigadores de la Universidad de Copenhague ha descubierto marcas diferentes en los genes de los espermatozoides de hombres gordos y delgados. Este efecto se concentra, al parecer, en áreas genómicas implicadas en el control central del apetito.

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