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Causas del parto

Maduración del bebé, Aumento de oxitocina

El parto es el punto final del embarazo y constituye el momento más emocionante para los padres. El alumbramiento supone la salida del feto del útero materno gracias a las contracciones que empujan al bebé hacia fuera. Las causas que provocan el comienzo de dichas contracciones, y por tanto el trabajo de parto, no se conocen verdaderamente. Algunos de los motivos que proponen los especialistas son:
 
   
    Maduración del bebé    
         
    Una vez que se completan las 40 semanas de embarazo , el bebé ha desarrollado todos sus órganos. Entre estos órganos hay glándulas que comienzan a secretar hormonas que pasan a la madre a través del cordón umbilical, éstas provocarán nuevas sensaciones a la madre que indican el comienzo del parto y podrían ser una de las causas del inicio de las contracciones.
 
   
         
  Aumento de oxitocina  
     
  Esta hormona se forma en el cerebro de la madre cuando el embarazo está llegando a su fin. Es capaz de aumentar el número de las contracciones y su intensidad, por eso se utiliza como medicamento para estimular el parto. Sin embargo, hay veces que la oxitocina no es suficiente para desencadenar el parto y por eso no puede ser la única causa del comienzo del parto.  
     

 
 

Romper aguas
 
Durante todo el embarazo el bebé está protegido en el útero por unas membranas que lo envuelven, el saco amniótico. Esta bolsa contiene dentro el llamado líquido amniótico, donde está sumergido el bebé para mantener su temperatura, hidratación y protegerse de agresiones externas. Uno de los signos más claros de que se acerca el parto es la rotura del saco amniótico, lo que se conoce como romper aguas. 
 
La rotura de la bolsa tiene lugar al final del embarazo, ya que el tamaño del bebé es mucho mayor y se ha desplazado hacia la parte más baja de la pelvis; esto provoca que las membranas del saco amniótico se tensen en su parte más baja hasta que se rompen. El líquido amniótico sale a través de la vagina de la madre. 
 
•   Goteo o de un golpe
  La madre notará que comienza a perder líquido a través de la vagina, ya sea poco a poco o una gran cantidad de un sólo golpe. Se parece a la orina en temperatura y textura, pero el olor es más dulzón. La pérdida de líquido es mayor si la madre está tumbada que si está sentada o de pie, porque en este último caso la cabeza del niño está más descendida y tapa el cuello del útero.
   
•   El color
  Es importante observar bien de qué color es el líquido amniótico cuando sale:
   
   -  Claro: no hay ningún inconveniente, la madre tiene tiempo para prepararse antes de ir al médico.
     
  Sanguinolento o rosado: tampoco hay ningún problema, las estrías de sangre indican que también se ha expulsado el tapón mucoso que tapaba el cuello del útero. Sin embargo, si la sangre es muy abundante (como la menstruación), la madre debe acudir al médico inmediatamente.
     
  Marrón o verdoso: indica que el bebé está sufriendo dentro del útero y conviene que el parto se produzca sin tardanza. En este caso la madre debe acudir al médico urgentemente pero sin perder la calma.
     
•   En el hospital
  Ante una rotura de aguas, la madre siempre tiene que acudir a su médico con más o menos urgencia, según el color del líquido amniótico y si han comenzado o no las contracciones. En el hospital el médico comprobará:
   
  Si se ha iniciado ya la dilatación del cuello del útero y, por tanto, el parto es inminente. Es la situación más frecuente, ya que poco después de la rotura de aguas comienzan las contracciones.
     
  Si el parto no ha ocurrido a las ocho horas de la rotura de aguas, se deben administrar antibióticos para evitar que haya una infección provocada por la flora vaginal de la madre.
     
  Si a las 24 horas no se ha producido el parto, éste se debe provocar con medicamentos como la oxitocina, ya que el bebé no tiene un ambiente apropiado dentro del útero y puede sufrir.