Samanta Villar: “Hacer público la ovodonación ayuda mucho al resto de mujeres”

La periodista revela en su libro “Madre hay más que una” que se quedó embarazada por una ovodonación

Samanta Villar: ovodonación

Casi un año después de dar a luz, la periodista Samanta Villar, revela en su libro “Madre hay más que una”, que su embarazo fue posible gracias a la ovodonación, un tema tabú que muchas parejas viven “como un trauma”, según dice. “Todos somos únicos y aleatorios, con lo cual mis hijos son tan iguales como los de todo el mundo”, argumenta para normalizar una experiencia que es cada día más frecuente. 

Envuelta en la polémica por asegurar que la maternidad “te quita calidad de vida”, Samanta acaba de presentar su libro “Madre hay más que una”, en el que relata sus intentos de quedarse embarazada mediante fecundación in vitro con sus propios óvulos y finalmente con los de una donante anónima. Expone las pruebas por las que pasó, los miedos, las dudas y los distintos tipos de parentalidad que existen hoy. Posponer la maternidad hace que recurrir a gametos de terceros sea para muchas parejas la solución a sus problemas de fertilidad.  

Otra vez, tus declaraciones sobre la maternidad han vuelto a desatar una tormenta mediática


Como periodista estoy obligada a relatar la realidad y, sobre todo, cuando detecto que hay un discurso que no se ajusta en la proporción que merece a la realidad en sí misma. Si el discurso que te llega es que ser madre es lo mejor que te va a pasar en la vida y te deja de llegar, o te llega con menor intensidad, que ser madre, además, te va a poner al límite físico y metal, ahí es donde yo cargo las tintas.

¿La ovodonación puede explicar que tu predisposición emocional en el embarazo fuera distinta a la de otras mujeres?


Era distinta porque yo me lo tome con una calma tremenda y porque, en el fondo, yo pensaba “si no puedo tener hijos seré feliz igualmente”. No llevaba unas expectativas increíbles sobre la maternidad, aunque hubiera tardado cuatro años en conseguirla. Previamente a la aparición de mis hijos ya era muy feliz, tremendamente feliz y ahora sigo siendo muy feliz con ellos. 

El proceso fertilización in vitro, la espera de la donante, de los óvulos, de que todo fuera bien, ¿no añade estrés al embarazo?

 

No lo viví con estrés. Siempre quisimos vivirlo con mucha prudencia, tranquilidad y felicidad, centrándonos en lo que tenemos, que es muchísimo. Lo que hay es incertidumbre y aceptación de la incertidumbre, asumir que tú no tienes todas las respuestas y la vida no te las va a dar, y los médicos, tampoco. ¿Por qué en unos casos la in vitro funciona y en otros no? No lo saben. Cuando aprendes a aceptar que la vida es incertidumbre, simplemente te relajas. 

Samanta Villar: proceso fertilización in vitro

Previamente tuviste que asumir que no podrías tener un hijo con tus propios genes…


Me sentía muy afortunada de poder continuar en la carrera de la maternidad gracias a la ciencia, porque hace cincuenta años yo no habría sido madre. Cuando me dijeron, con donación de óvulos, dije “para delante” y cuando me quedé embarazada…Entonces es cuando le empiezas a dar vueltas. Me gustaría que hubiera podido verme reflejada en algunos de los aspectos físicos de mis hijos, y esto es algo que no puedo vivir.

En el libro hablas de haber pasado el “duelo genético”, cuando no se puede ser madre con óvulos propios


Sí, me pegó muy fuerte cuando ya sabía que iba a ser madre. Dije “¿Y mi carga genética? Yo no voy a poder vivir el ‘se parece a ti’ ni (ver) toda la transmisión de mis abuelas, esto ya no continua”. Pero llegó el momento en que me dije a mi misma “si tú lo vives con esta tristeza o creando un fantasma, se lo vas a transmitir a tus hijos. Eres tú la que tiene que frenar esto, está en tu cabeza y no en ningún otro sitio”. Y decidí: “esto no lo voy a vivir así, lo voy a vivir con alegría y con normalidad”.

¿Y no te ha vuelto a preocupar que no lleven tu herencia?


Ahora que los veo, me doy cuenta de que ellos son el producto de cinco generaciones de genes por dos bandas, y esto ya no es si son mis genes, que vienen de los genes de mis abuelas, de mi bisabuela, de mi tatarabuela, es decir, no tienen nuestros genes como tal, tienen combinaciones de genes de tanta gente que… En realidad todos somos únicos y aleatorios, con lo cual mis hijos son tan iguales como los hijos de todo el mundo.

Dices que hablar de ovodonación es romper un tabú. ¿Crees que es bueno hacerlo público?

Samanta Villar: embarazo por ovodonación

Esto es tan íntimo que hay mucha gente que no se va a sentir cómoda haciéndolo público. Lo comprendo perfectamente. Las que lo hagan público deben ser conscientes de que están ayudando muchísimo al resto. Como figura pública yo tenía en mis manos (la posibilidad de) romper un tabú y abrir las puertas del armario, porque detrás de mi vienen muchas mujeres. Algunas de ellas me han contactado para decirme que ellas han pasado por lo mismo y me consta que al hablar con ellas y decirles que esto es fenómeno y que va todo bien, se han relajado mucho más. El problema de vivir esto es la soledad.

¿Por qué es un problema?


Porque lo vives como un trauma. Te parece que eres la única a la que le pasa que no puede dar vida con sus propios óvulos, pero le pasa a mucha gente. Cuando te das cuenta de que no eres la única, esto sirve de consuelo, lo puedes compartir con mucha otra gente.

¿Por qué abogas por conocer a la donante?


He grabado reportajes sobre gestación subrogada en Chicago, por ejemplo, donde los padres legales conocen a la donante de los óvulos y a la gestante de sus hijos. He visto la relación que tienen, ves que se escriben. He visto la normalidad y a mí me encantaría poder vivir eso.

Por otro lado, hay algo que la ley española no protege y es el derecho de mis hijos a conocer su origen genético. Esto nadie lo contempla. Y creo que cualquier persona tiene derecho a saberlo. ¿Quién ampara ese derecho? Eso a mí me parece discriminatorio. No tengo una explicación para saber por qué mis hijos no tienen ese derecho. Me encanta (el sistema de) la donación danesa, que permite la donación anónima y la no anónima. Tú eliges, como padre, si quieres que tus hijos conozcan su origen genético.

También pones el acento en que la ley no se ha cumplido en su totalidad con la creación de un registro nacional de donantes


Eso es increíble. Ahora mismo podría haber un donante que engendrara mil hijos. A treinta euros la donación de esperma, que se vaya clínica por clínica, durante todo el tiempo que quiera y la consanguinidad española está en sus manos. La ley dice que se creará un registro nacional de donantes para tener un control de la consanguinidad porque como especie no nos conviene que nos mezclemos demasiado, y no se ha hecho.

Además, haces una reivindicación del papel cuidador de las madres


Eso es increíble. Ahora mismo podría haber un donante que engendrara mil hijos. A treinta euros la donación de esperma, que se vaya clínica por clínica, durante todo el tiempo que quiera y la consanguinidad española está en sus manos. La ley dice que se creará un registro nacional de donantes para tener un control de la consanguinidad porque como especie no nos conviene que nos mezclemos demasiado, y no se ha hecho.

Isabel Fernández Suárez