Una microbiota intestinal sana protege al bebé frente al asma

La investigación pone en valor la lactancia materna

Cuanto más variada sea la microbiota intestinal del bebé (bacterias y microorganismos que alberga), más fuerte es el sistema inmunitario del niño frente al desarrollo posterior de asma y alergias. Esta es la conclusión de un estudio realizado por expertos de la Fundación Fisabio (Comunidad Valenciana), la Universidad de Linköping (Suecia) y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
microbiota intestinal sana protege al bebé frente al asma

Los investigadores analizaron 192 muestras de heces de 48 bebés tomadas al mes de vida y a los 12 meses. Posteriormente analizaron los casos de alergia y asma de este grupo de niños: el resultado es que 20 de ellos desarrollaron alergia y asma a los 7 años.

Lo curioso del estudio es que se puede predecir los niños que desarrollarán asma años más tarde “analizando la interacción de las bacterias con los anticuerpos del bebé al mes de vida”.

Leche materna: estimula el sistema inmune

Los expertos indican que esto abre un nuevo camino para la detección precoz de las alergias, especialmente en los bebés con más riesgo de padecerlas. Además, la investigación hace hincapié en la importancia de la lactancia materna durante los primeros meses de vida, por los anticuerpos y bacterias que las madres transmiten a sus hijos a través de la leche materna, básicos para formar una microbiota intestinal saludable.
 
La leche de la madre estimula y hace madurar el sistema inmune del bebé. Los científicos han estudiado la barrera defensiva que crean los llamados anticuerpos IgA que presentan los niños en las mucosas de las vías respiratorias y en el intestino. Estos anticuerpos, unidos a ciertos microrganismos que “reconocen” forman un escudo, evitando que entren en el organismo del niño.

Muestras congeladas


Las muestras de heces se han tomado durante siete años y han estado congeladas a 80 grados bajo cero. La tecnología actual, basada en la secuenciación masiva de ADN, permite identificar a los científicos qué bacterias son reconocidas o ignoradas por los anticuerpos de los bebés estudiados.

Uno de los resultados que más llamó la atención a los investigadores es que la bacteria más conocida de la flora intestinal, la E. coli, no era reconocida por los anticuerpos -hallados en las heces- de los bebés de un mes estudiados que desarrollarían asma años más tarde. Es decir, si el sistema inmune falla en el reconocimiento de ciertos organismos, está más desprotegido frente a enfermedades. Por eso los científicos creen que el papel de la lactancia materna es tan importante, ya que la madre puede aportar mucho a la respuesta inmune de su hijo a través de su propia leche.