Síntomas y signos durante el embarazo
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| | Anemia |  | | | La sangre está formada por unas células llamadas glóbulos rojos que contienen la hemoglobina, una sustancia que transporta el oxígeno desde los pulmones hasta todos los puntos de nuestro cuerpo. Unos niveles de glóbulos rojos o de hemoglobina inferiores a lo normal (menos de 11'5-12'5 gramos de hemoglobina por decilitro) es lo que se conoce como anemia. El principal problema de la anemia es la dificultad que existe para transportar el oxígeno dentro de nuestro cuerpo. Es natural que durante un embarazo los niveles de hemoglobina y glóbulos rojos disminuyan, y que además las necesidades de oxígeno aumenten, ya que el metabolismo de la madre está aumentado y se le añade el del bebé. Por ello, es normal cierto grado de anemia en la embarazada, pero a partir de ahora nos referiremos a la anemia como enfermedad que afecta a la madre y al bebé. | | | | Síntomas | | • | En la madre: el cansancio, la fatiga y la poca resistencia al ejercicio físico son los dos síntomas principales, que a veces pasan desapercibidos porque se consideran normales dentro del embarazo. También es normal que haya palidez en la piel y bajo las uñas, y taquicardia (ya que al haber menos glóbulos rojos en sangre que transporten oxígeno, el corazón trabaja más deprisa para que fluya más sangre y se compense). | | | | | • | En el bebé: no tiene los mismos síntomas que la madre ya que su sangre está preparada para compensar niveles bajos de oxígeno. Sin embargo, si la anemia es muy prolongada y grave (menos de 6'5 gramos por decilitro) se retrasará su crecimiento, incluso puede aparecer sufrimiento fetal. La anemia además se ha relacionado con otras complicaciones del embarazo como la preeclampsia o el desprendimiento de placenta. | | | | | Causas | Para mantener un número adecuado de glóbulos rojos en sangre con una hemoglobina adecuada se necesitan vitaminas y minerales que participan en su producción, los más importantes son el hierro, el ácido fólico y la vitamina B12. La falta de hierro es la causa más frecuente de anemia durante el embarazo en el 95 por ciento de los casos. Para tratar la anemia ferropénica podemos tomar hierro a través de las legumbres, verduras, el pescado y la carne roja o blanca; también hay mucho hierro en el hígado). Pero durante el embarazo las necesidades de hierro aumentan mucho y en ocasiones la dieta, aunque sea correcta, no es suficiente. La analítica del inicio del embarazo nos dirá si los niveles de hierro son correctos y sucesivamente se deben vigilar. Si están bajos es necesario tomar suplementos de hierro cada día hasta unos meses después del parto (ya que en el parto la pérdida de sangre aumenta el riesgo de anemia). La falta de ácido fólico y vitamina B12 provocan las llamadas anemias megaloblásticas, pero es mucho más frecuente el déficit de ácido fólico. De vitamina B12 existen reservas hasta para un año entero en un cuerpo sano. El ácido fólico se encuentra en vegetales frescos (especialmente los de hoja verde y el brócoli), fruta, hígados, riñones, sesos y mollejas. Este nutriente no es sólo necesario para la correcta formación de glóbulos rojos, sino que, además, se necesita para el buen desarrollo del sistema nervioso del embrión y su déficit provoca enfermedades como la espina bífida. Si el nivel de ácido fólico está disminuido se deben tomar suplementos con las comidas para corregirlo. La embarazada también debe evitar beber alcohol, que disminuye la absorción de ácido fólico en la dieta, y consultar a su médico si toma fármacos que alteran los niveles de ácido fólico, como son: antiepilépticos, barbitúricos, antibióticos... | | | | Hay otras causas de anemias (destrucción de glóbulos rojos, sangrados repetidos, mutaciones de la hemoglobina, etc.), pero son muy poco frecuentes y ocurren tanto en embarazadas como en el resto de personas. | | | | Diagnóstico | La embarazada debe consultar con el médico si sufre alguno de los síntomas antes descritos de manera continuada a lo largo del día, durante mucho tiempo, y dificultándole la realización de actividades cotidianas. Sin embargo, hoy en día es raro que una embarazada llegue al límite de sentir estos síntomas porque los análisis de sangre son frecuentes en cada revisión y en ellos se estudia: niveles de hierro, ácido fólico y vitamina B12, cantidad de glóbulos rojos y de hemoglobina, volumen de glóbulos rojos en sangre (hematocrito), forma y color de glóbulos rojos (en la anemia ferropénica son pequeños y pálidos, en la anemia megaloblástica están hinchados). Cada vez se considera más importante que una mujer que desee quedarse embarazada acuda antes al médico a realizar una consulta preconcepcional en la que se le hará un estudio completo. Así se corregirán posibles carencias del organismo antes de quedarse embarazada. | | | | Tratamiento | Depende del tipo de anemia el tratamiento será de un tipo u otro. Como ya hemos señalado, la falta de hierro, ácido fólico y vitamina B12 se corrigen con suplementos vitamínicos que se toman antes o después de las comidas (también existen formas inyectables). En el caso del suplemento de hierro, hay que tener en cuenta que puede provocar náuseas y vómitos. Se debe consultar con el médico si así ocurre y tomarlo siempre que sea posible con zumo de naranja, porque aumenta su absorción. De cualquier forma lo ideal es prevenir estos déficit con una dieta completa y análisis de sangre frecuentes. En situaciones de anemias graves con riesgo para el feto, el médico puede decidir hacer una transfusión sanguínea. | |