Prevenir desgarros en el parto

El masaje del periné ayuda

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Prevenir desgarros en el parto
   
  La prevención de los desgarros empieza en el embarazo. El masaje perineal durante la gestación ayuda a reducir el traumatismo perineal en el parto, principalmente las episiotomías, y también el dolor posterior. Esta labor de prevención es más importante en mujeres que tienen su primer hijo.
   
  El profesional que atiende el parto es el que valora la capacidad de distensión de estos músculos, y la posibilidad de que aparezcan desgarros en los músculos del suelo pélvico. La sensación de pujo ayudará a que empujes en el expulsivo, y la matrona o el ginecólogo te ayudará a realizar los pujos para que el bebé vaya descendiendo. En algún momento al final del expulsivo es posible que te digan que no empujes, a pesar de que la sensación de pujo pueda ser fuerte. Esto se pide para dar tiempo a los músculos del periné para que se distiendan y evitar el traumatismo perineal. Para evitar empujar, es útil jadear, o soplar al exhalar el aire.
   
  Los desgarros del periné son frecuentes en el parto, y están clasificados según su extensión. Si se prevé que no va a ocurrir desgarro, o que pueda ser de escasa extensión, no se realiza episiotomía. Si se prevé que la extensión puede ser mayor, se decide realizar una episiotomía.
   
  El desgarro del periné se clasifica en grados según su extensión (de primer a cuarto grados) y puede requerir sutura o no. Puede también producirse un desgarro vaginal, que no se ve por la parte externa y que no influye en el periné, pues afecta sólo a la mucosa vaginal. En general no son importantes, se suturan en paritorio y no suelen ocasionar dolor, pues no afectan al músculo y no soportan tensión.
   
  Es en el periodo expulsivo del parto cuando se produce el descenso fetal por el canal del parto, la vagina. Ésta está rodeada por los huesos de la pelvis, y el bebé debe ir girando para adaptarse a sus estrechos. El último obstáculo para el nacimiento es precisamente la musculatura del suelo pélvico.
   
  Cuando la cabeza fetal empieza a coronar, a asomar por la vulva, los músculos del periné se van adaptando al tamaño de la cabeza, pues son elásticos y flexibles, con ayuda de las hormonas del embarazo. El buen estado de estos  músculos es fundamental para evitar desgarros perineales.
   
  Tras el nacimiento del bebé, se procede a la valoración del periné. Si se han producido desgarros o episiotomía, se procede a la sutura por planos, de forma que algunos puntos quedarán por dentro y otros serán visibles desde la piel. Esta sutura se realiza con puntos reabsorbibles, por lo que los puntos internos se reabsorben, y los externos se caen solos. En las primeras horas inmediatas al parto, la matrona valora el sangrado vaginal y el estado del periné, procediendo a su limpieza cuando es necesario.
   
  Lucía Moya. Matrona