Embarazada y spa: lo que pueden y no pueden hacer

La relajación física y la hidratación de la piel ayudan en la gestación

     
Embarazada y spa   La embarazada no puede hacerse muchos de los tratamientos que ofrecen los "spa", balnearios o centros de belleza. Pero sí puede realizar algunos, siempre con la aprobación y supervisión del ginecólogo.

Los baños tibios y cortos a temperatura constante, los masajes de espalda, piernas y cara,  además de ciertos tratamientos de la piel pueden estar al alcance de muchas gestantes.

No obstante, la mayoría de las embarazadas ni se lo plantean. Conoce lo que puedes y no puedes hacer en los spa y centros de belleza.
  Marta Villalba
     
La gestación provoca un sinfín de cambios en la mujer, desde la piel hasta el pelo. Pero en este periodo no debes renunciar a estar guapa, a pesar de los kilos engordados. Es más, cuidarse asegura una buena recuperación tras el parto, aunque la figura original se pierda. Sólo a algunas agraciadas por la genética casi ni se les notan los cambios corporales. "Durante nueve meses, las embarazadas sufren una gran cantidad de cambios hormonales que muchas veces se pueden ver reflejados en su estado de ánimo o en su apariencia. La piel es una de las partes del cuerpo más afectadas. Por otro lado, las embarazadas experimentan molestias en la espalda, piernas cansadas y estrías, provocadas por el peso de la gestación e incrementadas por los constantes cambios físicos", explica Juan Miguel Rodríguez Candia, ginecólogo del Hospital Infanta Elena de Valdemoro.
 
Todas estas situaciones provocan en las gestantes una gran necesidad de relajarse y recuperar y cuidar su cuerpo. Y nada como un baño para empaparse de relax.
 

¿Pueden las gestantes disfrutar de los beneficios del spa?

Para Rodríguez Candia, estos lugares de esparcimiento son seguros "siempre que se respeten una serie de condiciones que no afecten a la madre y al embarazo". Los diferentes tratamientos inciden en la hidratación de la piel, que en este periodo está más sensible pero, sobre todo, favorecen la relajación física y emocional. Esto contribuye a la estabilización hormonal y las molestas alteraciones anímicas que aparecen durante todo el embarazo.