Zelesse: Higiene íntima

 

 

   
LO QUE DEBES SABER...
   
•    La mejor manera para que la embarazada recupere la silueta después del parto es prepararse y cuidarse antes y durante el embarazo. Es decir, estar en buena forma física, no tener sobrepeso... aplicarse cremas…  
     
•    Tener paciencia, darse tiempo para la recuperación. No pretender estar esbeltas en un par de meses. Los médicos calculan que es necesario un año como mínimo.  
     
•    Ponerse objetivos a corto plazo, progresivos y realistas.  
     
•    La lactancia natural, el mejor "adelgazante".  
     
•    Nada de dieta hipocalórica mientras dé el pecho. Dieta saludable y equilibrada, sin excesos.  
     
•    El primer objetivo, fortalecer el suelo pélvico. Nada de abdominales hasta conseguirlo. No coger pesos antes de los tres meses.  
     
 •    Hacer ejercicio durante el embarazo: primero caminar (una hora al día), después pilates o natación.  
     

Recupera tu figura después del embarazo

Guapa tras el parto

 
Muchos cambios a la vista
 
Los nueve maravillosos meses de embarazo pasan factura al cuerpo de la mujer después del parto: las caderas se ensanchan, el abdomen se hincha y la tripa queda flácida, los senos aumentan y caen sin piedad por la ley de la gravedad…

¿Qué cambios perceptibles a la vista se originan en el cuerpo durante el embarazo? ¿Cómo lograr que recuperen su aspecto original? He aquí el quid de la cuestión: paciencia, buenos alimentos, ejercicio y tratamientos específicos para el posparto. Primero hagamos un repaso por lo que cambia y tiene que "volver a su sitio".
 
Marta Villalba
 
 
¿Cómo conseguir recuperar tu figura?

Marcarse objetivos y seguir una rutina para alcanzarlos
 
 
 
•   El abdomen
  Hogar del bebé durante nueve meses, el abdomen aumenta de tamaño a expensas del útero. La altura uterina ha sido un marcador clásico para determinar la edad gestacional y la patología de crecimiento. Aunque actualmente, con la ecografía, ha pasado a un segundo plano. La forma del vientre varía mucho de una mujer a otra, depende de otros factores aparte del propio embarazo, como el tono de la musculatura abdominal, hijos previos, obesidad materna… Éstos pueden hacer que incluso la misma gestante note "más tripa" en segundas o terceras gestaciones respecto a una primera: hay que tener en cuenta que la musculatura abdominal está más debilitada y los rectos (lo que se conoce comúnmente como "abdominales") más separados. "Amamantar al recién nacido libera oxitocina y eso ayuda a que el útero se contraiga", explica José García Flores, ginecólogo del Hospital Universitario Quirón Madrid.
   
•   El pecho
  Las molestias en el pecho suelen ser uno de los primeros síntomas de embarazo. Las mamas de la embarazada tienden a adquirir una consistencia muy blanda, y aumentan de tamaño desde fases muy precoces de la gestación. Son los primeros cambios fisiológicos de la mama para prepararse a la lactancia. El aumento de tamaño es llamativo sobre todo en los primeros tres meses de embarazo. La gestante puede notar sensación de hinchazón, calambres y especial sensibilidad al tacto. Las venas de la piel de las mamas pueden volverse especialmente visibles. El pezón y la areola suelen oscurecerse a lo largo de la gestación. Aparecen unos pequeños "granitos" en el borde de la areola, que ahora se hipertrofian; se denominan tubérculos de Montgomery, y servirán para lubricar el pezón en el momento de la lactancia. La pérdida de líquido a través del pezón (calostro) puede ser normal durante el primer trimestre. "Durante los últimos meses del embarazo, puede empezar a perder pequeñas cantidades de esta sustancia acuosa, aunque algunas mujeres comienzan antes, y otras nunca pierden durante el embarazo", aclara García Flores.
   
•   La pigmentación
  Hasta el 90 por ciento de las mujeres padecen un proceso de oscurecimiento de la piel durante el embarazo, sobre todo si tienen piel morena de base. No se conoce el mecanismo exacto, pero todo parece apuntar a que la subida hormonal durante este periodo estimula la producción de melanina. Hay determinadas zonas que tienden a una mayor pigmentación: pezones y areolas, piel genital, axilas, parte interior de los muslos y la zona en torno al ombligo. La línea media del vientre (llamada "línea alba") puede también pigmentarse de forma llamativa. Pueden aumentar el número y tamaño de pecas y lunares; aunque no parece haber un mayor número de malignizaciones, cualquier cambio llamativo de cualquier tipo de lunar debe comunicarlo al médico.

En la cara puede aparecer la denominada "máscara del embarazo": su término científico es cloasma o melasma. Son zonas de la cara y el cuello que se oscurecen, sobre todo durante el segundo trimestre. A veces aparece sin estar embarazada en mujeres que están tomando anticonceptivos. Es muy frecuente, hasta el 75 por ciento de las mujeres lo tienen en cierto grado. Se aconseja usar protección solar en estas zonas si van a estar expuestas al sol para prevenir en la medida de lo posible su aparición. Lo más frecuente es que desaparezca tras el embarazo, pero en un pequeño porcentaje (10 por ciento) pueden permanecer. En este caso puede consultar a un dermatólogo ya que existen algunos tratamientos disponibles para eliminarlo o atenuarlo. "El tratamiento del cloasma durante el embarazo no está aconsejado, ya que algunos medicamentos pueden ser tóxicos para el bebé. Por todo esto, la exposición a sesiones de rayos ultravioletas (UVA) debe limitarse durante el embarazo, ya que puede favorecer la aparición de este tipo de lesiones pigmentarias. Aparte, probablemente el calentamiento corporal asociado a estas sesiones no sea beneficioso, y se ha demostrado un descenso de los niveles de ácido fólico por dicha exposición", afirma el doctor García Flores.
   
•   El pelo
  Lo más frecuente es que durante el embarazo se refuerce el crecimiento del cabello. Sin embargo, también es normal que tras uno o cinco meses después del parto se observe una tendencia a una mayor caída o fragilidad. Hacia los 15 meses tras posparto debería observarse una estabilización del ritmo de crecimiento o caída del cabello. También tiende a aumentar el crecimiento del vello corporal y facial durante el embarazo, aunque remite en los seis primeros meses a partir del nacimiento del bebé.

Existen muchos métodos para eliminar el vello corporal, como el rasurado, cera o depilación con láser. "Aunque probablemente el láser sea una técnica inocua durante el embarazo, ya que sólo actúa a nivel de piel, no tenemos ningún estudio en mujeres embarazadas, así que actualmente los dermatólogos aconsejan posponerlo hasta después del parto. Aún así, si se ha sometido a alguna sesión láser estando embarazada, no tiene que tener ninguna preocupación sobre su repercusión en el embarazo", apunta García Flores.

Se ha demostrado que pequeñas cantidades de tinte del pelo pueden absorberse a través de la piel y pasar a la circulación sanguínea. Estas cantidades son mínimas y probablemente no sean perjudiciales ni para la madre ni para el bebé. En animales, con dosis cien veces mayores a las usadas en humanos, no se han demostrado alteraciones en el desarrollo fetal. En ningún estudio sobre mujeres que accidentalmente se han teñido el pelo al comienzo del embarazo se ha conseguido demostrar ninguna complicación asociada. Por todo esto, se considera que el riesgo asociado a teñirse el pelo a lo largo del embarazo es mínimo y, por tanto, se puede realizar sin problemas. Sobre el uso de productos alisadores del cabello, no se ha demostrado un aumento de bajo peso ni de parto prematuro en humanos. Una vez más, la absorción de este producto sería mínima, y su impacto sobre el embarazo, minúsculo. García Flores recomienda no dejar el tinte en el pelo más tiempo del especificado en las instrucciones, aclarar el cabello a conciencia con agua tras el uso de tinte y utilizar guantes cuando aplique el producto.
   
•   El peso
  Debemos tener muy claro que el objetivo durante el embarazo es ganar peso, no perderlo. Sin embargo, esto no significa que no exista un límite para la ganancia de peso. A lo largo de los años, los consejos para ganar peso durante el embarazo han cambiado drásticamente. Actualmente se aconseja a las mujeres de talla y peso normales engordar de 11 a 15 kilos. Aunque este rango es ideal, la ganancia de peso se debe ir analizando progresivamente de forma conjunta con su médico. Hay factores que modifican el peso que se recomienda ganar, como el peso previo al embarazo, si la gestante padece alguna patología de base, complicaciones durante el gestación o si el embarazo es único o múltiple.

El ritmo de ganancia de peso no es el mismo durante todo el embarazo. En el primer trimestre, la ganancia de peso es menos exagerada, de forma que se debe ganar 0,5 a 1 kilo cada mes. Esto significa que hacia la semana 20, debe haber ganado unos 4 kilos aproximadamente. A partir de segundo trimestre, lo ideal sería ganar 0,5 kilos cada semana. De forma absoluta, la obesidad (índice de masa corporal por encima de 30), puede aumentar el riesgo para la madre y el bebé. El riesgo de padecer diabetes gestacional y una cesárea se han demostrado mayores cuando existe obesidad materna. También aumenta las posibilidades de un bebé de alto peso (macrosomía fetal), que también representa un problema a la hora del parto. Cuando existe obesidad antes del embarazo, el peso a ganar se reduce a un rango de 6-11 kilos. Los protocolos aconsejan entonces un ritmo de un total de dos kilos en todo el primer trimestre y, a partir de ahí, 0,5 kilos cada dos semanas en el segundo y tercer trimestre. Un bajo peso materno previo al embarazo (índice de masa corporal por debajo de 18,5) también puede generar problemas. Existe mayor probabilidad de que el bebé nazca con bajo peso. Entonces el objetivo pasa a ser un total de 12 a 18 kilos durante todo el embarazo, una ganancia de 2 kilos al mes durante primer trimestre, y al menos 0,5 kilos semanales durante segundo y tercer trimestre.
   
   
   
   
  La embarazada y su peso ideal
   
  Controlar el peso durante el embarazo
  es fundamental para el buen desarrollo de tu hijo
   
  •  Peso ideal en el embarazo
  •  Indice de masa corporal (IMC)
     

 

   
•   Estrías
  Las estrías tienden a aparecer al final del segundo trimestre. Hasta el 90 por ciento de las estrías aparecen en mujeres de piel blanca, son raras en mujeres de raza negra o asiática. Primero aparecen bandas de color violáceo, sobre todo en abdomen, aunque también pueden aparecer en muslos, brazos, pechos, axilas y nalgas. Progresivamente se van volviendo de color más pálido. Pueden acompañarse de picor en la zona afectada. La mayoría tienden a atenuarse tras el parto, pero no suelen desaparecer del todo.

¿Por qué aparecen las estrías? Parece haber varios factores implicados: factores hormonales del embarazo, distensión abdominal y ganancia de peso durante la gestación, entre otros. Parece existir tendencia hereditaria a padecer estrías durante el embarazo. "Ninguna terapia ha demostrado suficiente evidencia científica para evitar o detener el desarrollo de estrías durante el embarazo", explica el ginecólogo José García Flores. Se han propuesto muchísimos tratamientos, como suplementos vitamínicos, masajes con aceite de oliva, aceite de castor, algas marinas, rosa de mosqueta, cremas de ácido glicólico y otro tipo de preparados homeopáticos o diversos aceites. Insistimos, ninguno ha demostrado eficacia para la prevención de las estrías.
Parece razonable aconsejar un cuidado de la piel adecuado a lo largo del embarazo con uso de cremas hidratantes (específicamente antiestrías o no) sobre las zonas con mayor probabilidad de aparición. Aplíquela una o dos veces al día, tras ducharse, haciendo hincapié en vientre, mamas y muslos. Debe hacerse suavemente y en movimientos circulares. Tras el parto, existen tratamientos que han demostrado eficacia para atenuar las estrías. Esta medicación es perjudicial para el feto, por eso debe aplicarse siempre al finalizar el embarazo. En determinados casos, la cirugía o el láser pueden ser una solución. En cualquier caso, siempre debe acudir al dermatólogo para consultar acerca del tratamiento más adecuado en su caso.