Alimentación en el       
embarazo     
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Malformaciones congénitas y nutrición materna

 
Los nutrientes esenciales en el embarazo
 
Lo más adecuado en cuanto a la nutrición en el embarazo es llevar una alimentación adecuada antes de planificar la gestación. De esta forma, se puede asegurar que el embrión recibe todos los nutrientes necesarios desde el primer momento de la concepción. Unos hábitos extremadamente malos antes del embarazo pueden perjudicar seriamente a la madre y al bebé. La alimentación puede parecer algo muy básico y quizás no se le de la importancia necesaria que en realidad tiene para la salud del niño y de la mujer. Durante las primeras semanas de la gestación, generalmente antes de que la mujer conozca que está embarazada, el embrión está formando sus órganos principales. Las deficiencias nutricionales, en este momento del embarazo, pueden ser causa de graves consecuencias para el bebé como algunas malformaciones congénitas.
 
Los elementos nutricionales básicos en la embarazada serán los siguientes:
 
 •  Proteínas: Se encuentran en carnes, pescados, huevo, lácteos y frutos secos entre otros alimentos. Son importantes en la formación de los tejidos y en el buen funcionamiento de los órganos del feto.
   
•  Hidratos de carbono: En las patatas, los cereales, el pan y la pasta. Son una fuente rica de energía.
   
•  Grasa: Presente en los lácteos, carne, pescado, aceites, dulces… Proporcionan energía a largo plazo para el crecimiento, aunque se pueden exceder con facilidad las necesidades calóricas con el consumo de muchas grasas.
   
•  Vitaminas y minerales: Las embarazadas necesitan mayores cantidades de gran parte de las vitaminas y los minerales. Una dieta equilibrada sería suficiente para asegurar este aporte sin necesidad de complementos. Sin embargo, la mayoría de las embarazadas no pueden consumir suficientes alimentos ricos en folatos, hierro o calcio. Por esta razón, los suplementos polivitamínicos tomados en las etapas más tempranas del embarazo ayudan a prevenir defectos congénitos y garantizar un consumo suficiente de vitaminas y minerales.
   
•  Sal: El exceso de sal no es bueno para la embarazada. Sin embargo no está indicada su eliminación de la dieta ya que es necesaria para el control del nivel de líquidos. 
   
•  Líquidos: Durante el embarazo aumenta la cantidad de líquido en el organismo y además, el cuerpo del feto tiene un alto contenido de agua; por lo tanto, la mujer deberá aumentar también su ingesta de líquidos. Beber un litro de agua por día permite la correcta hidratación de la piel, evita el estreñimiento, elimina toxinas del cuerpo y producir una adecuada cantidad de leche materna.

 


 
 Ejercicio durante el embarazo
Consecuencias del déficit de ácido fólico en gestantes.