Las embarazadas tienen antojos porque su cerebro cambia

05 Abr 2022
Los antojos de dulce en el embarazo

¿Por qué las embarazadas tienen antojos? Los más clásicos son a los helados, el chocolate (como ingrediente de la bollería o solo), patatas fritas de bolsa, aperitivos muy calóricos… y pueden aparecer en cualquier momento, pero las ganas incontrolables de estos alimentos se asocian siempre con el embarazo. De hecho, existen muchos mitos sobre los antojos en el embarazo. A menudo se dice que los antojos se “despiertan” por la necesidad de un determinado nutriente. Pero esta afirmación no tiene ninguna base científica. En cambio, un grupo de científicos acaban de encontrar una explicación a este compulsivo comportamiento. También han descubierto que cuando esos antojos son persistentes y no se controlan pueden afectar al bebé y a su metabolismo.

Investigadores del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), de Barcelona, han demostrado por primera vez en ratones que el embarazo provoca una reordenación de los circuitos neuronales relacionados con la motivación y el deseo que impulsan a la hembra embarazada a comer productos dulces y calóricos. El estudio lo han publicado en la revista Nature Metabolism.

En el embarazo, el organismo de la mujer cambia mucho por fuera… pero también por dentro. Los investigadores encontraron que en los cerebros de ratones embarazadas se producía un cambio en las conexiones entre las neuronas en el área que se encarga de las recompensas."Existen muchos mitos y creencias populares en torno a los antojos, aunque los mecanismos neuronales responsables de su aparición son poco conocidos", afirma Marc Claret, de IDIBAPS y uno de los autores de este estudio

¿Por qué las embarazadas tienen antojos?

Cuando algo nos provoca placer, como comer un pastel, nuestro cerebro intenta siempre que esa experiencia se repita.Por eso, cuando nos sentamos en una mesa con platos de verduras y palmeras de chocolate, si nos dejamos llevar por nuestro instinto, iremos directamente hacia los dulces. Nos damos una recompensa.

Este sistema con el embarazo cambia, así como las conexiones en los centros gustativos y sensoriomotores.

Los investigadores observaron en las ratonas embarazadas modificaciones en sus niveles de dopamina, una molécula que se encarga de trasmitir señales entre las neuronas que están conectadas entre sí. Comprobaron que la dopamina aumentaba en el núcleo accumbens, una zona del encéfalo ubicada en lo más interno de nuestro cerebro, que tiene una función en el placer, la risa y la recompensa.

El cerebro de la embarazada cambia

Esto quiere decir que durante el embarazo, dentro de nuestro cerebro se produce una “reorganización” de los circuitos neuronales y se está más predispuesta a recibir recompensas o premios. Los científicos lo averiguaron porque cuando a las ratonas embarazadas les bloqueaban la actividad de las células neuronales situadas en el núcleo accumbens, el deseo irrefrenable por la comida desaparecía.

Los antojos en el embarazo pueden afectar a la salud del bebé

Pero estos deseos de comer dulce o alimentos muy calóricos no solo repercuten en el peso de la embarazada si no tiene cuidado. Lo malo es que también tiene consecuencias para el bebé que crece dentro de su útero.

Según han encontrado los investigadores de este estudio, las crías de las madres con constantes antojos a lo largo de todo el embarazo, y que por supuesto saciaban tomando alimentos de forma compulsiva, tenían más predisposición a padecer alteraciones alimentarias, como la ingesta compulsiva de alimentos.

Así que por tener constantes antojos de dulces y alimentos muy calóricos y comerlos, el bebé no nacerá con manchas en su piel, pero quizás su metabolismo se vea afectado. "Estos resultados son sorprendentes, ya que la mayoría de estudios se centran en analizar cómo los hábitos permanentes de la madre, como la obesidad, la desnutrición o el estrés crónico, afectan a la salud del bebé. Sin embargo nuestro trabajo indica que basta con conductas cortas, pero recurrentes, como los antojos, para aumentar la vulnerabilidad psicológica y metabólica de la descendencia", señala Marc Claret.

Según los investigadores estos descubrimientos pueden servir para mejorar los consejos médicos sobre la nutrición para las embarazadas, conseguir una adecuada nutrición prenatal y prevenir la aparición de enfermedades.

Caridad Ruiz
Redactora experta en salud