Consejos para una buena lactancia
 

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Cómo continuar la lactancia materna en casa

Si el bebe no llora y gana peso, la lactancia es un éxito

 
En España, el alta hospitalaria suele darse a las 48 horas del parto. La subida de la leche -el paso del calostro a la leche de transición- suele producirse a partir de las 72 horas después de dar a luz.
 
La subida de la leche es un proceso fisiológico que para muchas mujeres supone molestias y que en algunas ocasiones se acompaña de ingurgitación mamaria. El cambio de composición del calostro a la leche de transición va acompañado de un aumento de volumen de leche. Esto hace que a veces se note el pecho más lleno, sensible, incluso molesto: es el comienzo de la ingurgitación mamaria.
 
 

¿Por qué dar al bebé tomas tan frecuentes?

 
Para que la lactancia materna tenga éxito, debe ser exclusiva y a demanda. Para ello, la madre tiene que adaptarse a los ritmos del bebé: ofrécele el pecho cuando lo pida, y descansa mientras duerme. Por ello, organiza tus visitas familiares como mejor te convenga, anteponiendo tu bienestar, la lactancia materna y el descanso familiar. En esta etapa es muy importante la creación de un vínculo fuerte con tu bebé y tu pareja.
 
Durante los primeros diez días las tomas serán más frecuentes, y hay que asegurarse que el bebé haga mínimo de ocho a doce tomas al día. De esta manera aseguramos un aporte suficiente de nutrientes y un estímulo frecuente del pecho.
 
•    El estómago de un recién nacido tiene un tamaño pequeño: es aproximadamente del tamaño de una moneda de un euro.
•    La leche materna se digiere en una media hora.
•    El calostro es poca cantidad. Esto ayuda a que el estómago de tu hijo se acostumbre a hacer digestiones de cantidades progresivamente mayores.
   
Cuando el bebé comience a mostrar signos de hambre, ofrécele el pecho. Cada bebé necesita un tiempo variable para vaciar el pecho. ¿Cómo sé que lo ha vaciado? Porque lo suelta espontáneamente. Ayúdale a expulsar los gases, y ofrécele el otro pecho, por si quiere comer más. Si no lo quiere, no pasa nada, no tiene más hambre. En la siguiente toma, ofrécele el pecho que no tomó.

 

 
Cuando el bebé comience a mostrar signos de hambre, ofrécele el pecho. Cada bebé necesita un tiempo variable para vaciar el pecho. ¿Cómo sé que lo ha vaciado? Porque lo suelta espontáneamente. Ayúdale a expulsar los gases, y ofrécele el otro pecho, por si quiere comer más. Si no lo quiere, no pasa nada, no tiene más hambre. En la siguiente toma, ofrécele el pecho que no tomó.

Si toma del segundo pecho, perfecto también. Cada niño sabe lo que necesita comer. En la siguiente toma, comienza por este último pecho, para que lo estimule y lo vacíe, como hizo con el contrario en la toma anterior.
 

 

 

¿Por qué es tan importante que se vacíe el pecho?

 
Es importante porque la composición de la leche no es igual al principio que al final de la toma. Cuando comienza a succionar, la leche tiene más agua y lactosa. La leche del final de la toma tiene más cantidad de grasa. Vaciar el pecho le hará ganar más peso y saciar el hambre hasta la siguiente toma.

Por ello, es preferible que tome sólo de un pecho y lo vacíe, que tomar un poco de los dos. Hay que olvidar controlar la toma con reloj, y en su lugar observar más al bebé: si se queda satisfecho, si descansa entre tomas, si hace pis y caca, si coge peso…

Si un recién nacido está casi continuamente succionando el pecho, y aún así muestra signos de hambre o irritabilidad y la madre no nota la subida de la leche entre el tercer o cuarto día tras el parto, es posible que el enganche no sea correcto; por tanto, el estímulo para la subida de la leche, tampoco. Si es así, acude a tu matrona. Valorará una toma del bebé para detectar qué aspectos se pueden mejorar para el éxito de la lactancia.
  Posparto: Cómo continuar la lactancia en casa  

 

     
  La lactancia materna exclusiva y a demanda, con tomas frecuentes y vaciando el pecho son claves del éxito de la lactancia.  
     

 

 

¿Qué posturas son las mejores para dar el pecho a mi hijo?

 
Sentada
Es importante que la madre esté cómoda, con la espalda y los pies bien apoyados. Acerca el bebé al pecho, no el pecho al bebé, para mantener la espalda recta. Ayúdate de cojines de lactancia o almohadas para que el peso del bebé repose en ellos. Apoya la cabeza en tu antebrazo (no en el hueco del codo, pues esta posición te obliga a girar la espalda).
 
Transversa o cruzada
Como la postura anterior, pero la madre sujeta al bebé con el brazo contrario, y ofrece el pecho con la mano del lado que amamanta. Permite deslizar al niño de un pecho a otro sin cambiarlo de posición. Útil en prematuros.
 
Balón de rugby
Con la madre en la misma postura, pero el bebé girado hacia fuera, con los pies orientados al costado de la madre. Es útil en caso de cesárea, para cambiar la orientación de la succión, en caso de grietas, y para drenar los conductos de la parte externa de la mama.
 
Tumbada
Ayúdate de almohadas para estar cómoda: debajo de tu cabeza, entre las piernas, para recostar al bebé. Es ideal tras el parto, en las tomas nocturnas y cuando la madre está cansada.
 
Cuadrupedia
Madre tumbada con bebé en dirección contraria. Cualquier postura en la que madre y bebé estén cómodos y el enganche sea correcto es válida. Prueba varias y descubre cuál es la tuya. Las posturas de bebé tumbado y madre arriba apoyada en manos-rodillas puede ser útil en caso de mastitis. Pide consejo a tu matrona, pues está formada para poder ayudarte.
 
Posparto: Posición correcta para amamantar
 
  El bebé que se engancha correctamente tiene la llamada "boca de pez" con los labios evertidos, es decir, hacia fuera. De esta forma, la succión de la leche materna es correcta y el pequeño no hace daño a su madre; la presión es ejercida sobre la areola y no sólo sobre el pezón.  
     
  El niño que se engancha incorrectamente realiza la succión especialmente en la zona del pezón. La leche sale con más dificultad y, además, produce dolor y maceración en la zona de enganche. Un mal enganche al pecho es la antesala del abandono temprano de la lactancia.  
 
 
 

¿Cómo sé que mi bebé está comiendo lo suficiente?

 
Muchas madres se preocupan porque la cantidad de leche materna no se puede medir como si se diéramos un biberón. Pero no es necesario. Hay otros signos que son más importantes que la cantidad exacta que tome tu bebé.
 
•   Se queda satisfecho tras las tomas: no llora.
•   Hace pis.
•   Hace caca.
•   Aumenta de peso.
•   Está activo y risueño.
   
 

¿Hay que dar biberones al bebé que lacta?

 
Para que la lactancia materna tenga éxito, no hay que dar biberones excepto si lo prescribe el pediatra. Como hemos visto, el calostro es poquita cantidad, y aunque cubre las necesidades energéticas del bebé, se digiere pronto y el bebé vuelve a tener hambre. Al tener hambre, vuelve a succionar, por lo que se vuelve a producir leche. Y así sucesivamente. Se ha creado el círculo: la leche se produce porque hay demanda del bebé.
 
Posparto: Biberones para el bebé lactante   Si le damos un biberón, se rompe el círculo, pues no se crea el estímulo por el que se produce leche, y cuando le des la siguiente toma no habrá leche, por lo que habrá que darle otro biberón…


Si un pediatra/neonatólogo considera que se debe dar formula adaptada a un recién nacido por un problema concreto (prematuridad, hipoglucemia…) y la madre quiere continuar con la lactancia materna, se recomienda administrar la fórmula adaptada con jeringa o cucharilla, evitando el uso de tetinas hasta que la lactancia materna esté bien instaurada, pues la tetina se succiona de manera distinta y puede confundir al bebé. Por el mismo motivo se recomienda evitar el uso de chupete hasta el mes de vida.
     
    Lucía Moya. Matrona
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