Rubéola, Toxoplasmosis

Enfermedades infecciosas en el embarazo - segunda parte

 

 •  Rubéola
  Infección viral que usualmente se contagia durante la infancia. Si el contagio ocurre durante el embarazo, puede afectar seriamente al embrión (los bebés afectados nacen con bajo peso, problemas de coagulación, digestivos y con hígado y bazo aumentados). El daño de la enfermedad es alto cuando se contrae en las 20 primeras semanas de gestación.
   
  Aunque la mayoría de las mujeres fértiles son inmunes por haberla sufrido en la niñez o por estar vacunadas (el 80% de las mujeres fértiles), en la consulta preconcepcional el médico suele solicitar la prueba de la rubéola para poder vacunar a la futura madre en caso de no estar inmunizada, y evitar así la infección fetal.

Las mujeres embarazadas  no inmunes a la rubéola no deben vacunarse durante el embarazo. Lo único que pueden hacer es evitar el contacto con cualquier persona que tenga la enfermedad, y es recomendable que se vacunen tras el parto para quedar inmune en embarazos futuros.
   
•  Toxoplasmosis
 
La toxoplasmosis es un infección producida por un parásito llamado toxoplasma gondii
 
¿Cómo se transmite la infección?
 
La infección se adquiere principalmente por la ingestión de carne o embutidos cárnicos crudos o poco cocinados que contengan quistes del toxoplasma llamados taquizoitos.
 
El agua, la tierra o los vegetales contaminados con quistes del toxoplasma son también una fuente de infección. Los gatos son un factor de riesgo porque son portadores del toxoplasma y pueden transmitir los quistes a través de las heces.
 
¿Cómo prevenir la infección?
Es conveniente evitar comer carne cruda y cocinar bien todos los productos cárnicos. Los embutidos bien curados suelen ser seguros pero ante la menor duda sobre su procedencia, más vale no tomar el embutido o congelarlo a menos de 18º durante 24 horas.
 
Debe lavarse bien la verdura, sobre todo si se adquiere directamente de una huerta. La fruta debe pelarse o lavar adecuadamente. Deben lavarse las manos antes y después de la manipulación de alimentos. Si se manipula la tierra o se hace jardinería, es conveniente ponerse guantes.   Toxoplasmosis
   
La transmisión por contacto con gato es poco probable, sobre todo si es un gato doméstico. Pero si quieres quedarte más tranquila, puedes llevarlo al veterinario y que le realicen una serología y diagnostiquen si es portador del toxoplasma. En cualquier caso, evita limpiar sus heces, aliméntalo con carne cocinada (no cruda) y mantenlo alejado de la calle.  
     
 
  Más información sobre la toxoplasmosis en nuestro blog  
 
 
¿Cómo se diagnostica la toxoplasmosis?
 
A toda embarazada se le realiza un análisis de toxoplasmosis en el primer trimestre. En este análisis se determinan los anticuerpos IgG. Si es positivo es que estás inmunizada y ya ha pasado la infección, por lo que no deberás preocuparte por las medidas preventivas antes expuestas. Si la serología es negativa, se te repetirá en el segundo y en el tercer trimestre. 
 
¿Qué clínica produce la infección en la madre?
 
Lo primero que debes saber es que la toxoplasmosis no suele dar sintomatología en los adultos. Algunas veces se pasa la infección como un cuadro catarral con un poco de fiebre y adenopatías. La mayoría de las veces se diagnostica la infección en la madre a través de los análisis de rutina realizados en el embarazo.
 
En el caso de que los anticuerpos de la toxoplasmosis salgan positivos, habiendo sido en los análisis previos negativos, se habla de SEROCONVERSIÓN. Los anticuerpos del tipo IgG se positivizan a las dos semanas de la infección y van ascendiendo durante las 6-8 semanas siguientes, persistiendo positivos toda la vida. Otros anticuerpos, los IgM, se positivizan a las dos semanas y persisten durante un año. 
 
¿Cómo se actúa ante una infección materna?
 
Lo primero que se realizará ante una seroconversión es un TEST DE AVIDEZ DE LA IgG. Si al avidez es alta, indica que la infección pasó hace tiempo (entre 20 y 40 semanas). Si la avidez es baja, indica infección reciente de menos de 12 semanas de evolución. En caso de baja avidez de la IgG se debe comenzar inmediatamente con tratamiento.
 
¿Cómo se diagnostica la infección fetal?
 
Ante la sospecha de una infección materna en cualquier trimestre del embarazo, se deberá hacer una amniocentesis para detectar la presencia de toxoplasma (mediante su ADN) en liquido amniótico.
 
Si no se detecta toxoplasma en líquido amniótico, la paciente podrá estar tranquila, aunque es conveniente que siga con el tratamiento hasta el parto, ecografías mensuales y seguimiento pediátrico.
 
Si se detecta toxoplasma en líquido amniótico, indica que se ha producido infección fetal y se pondrá un tratamiento más específico. Se hará un estrecho seguimiento a la paciente con ecografía mensual, sobre todo del sistema nervioso central.
¿Cómo puede afectarse el feto?
 
Lo primero que debes saber es que una cosa es que el feto esté infectado (presencia de toxoplasma en liquido amniótico) y otra afectado con lesiones congénitas. La ecografía puede detectar algunas afectaciones graves como calcificaciones cerebrales o hidrocefalia (aumento de líquido dentro de la cabeza).
 
A veces pueden detectarse calcificaciones en el hígado y ascitis. El hecho de que no se detecte nada en la ecografía no excluye que no pueda haber daño neurológico. Por eso, todo recién nacido diagnosticado de infección por toxoplasmosis intraútero, deberá ingresar en neonatología para estudio y tratamiento.
 
¿Cómo se llama la infección por toxoplasmosis en el embarazo?  
   
El tratamiento de entrada, siempre que haya sospecha de infección materna, es la espiramicina 1g/8 horas vía oral hasta el final de la gestación.  
   
Si se detecta toxoplasma en el líquido amniótico (tras la amniocentesis), deberá sustituirse la espiramicina por pirimetamina 50g/24 horas + sulfadiacina 3g/24 horas ambos vía oral.