Trombocitopenia en el Embarazo

   
•  Trombocitopenia
   
  Se entiende por "trombocitopenia" al déficit de plaquetas. Las plaquetas son células de la sangre (al igual que existen otras células sanguíneas como los glóbulos rojos y los glóbulos blancos), que se encargan de la coagulación de la sangre cuando se rompe un vaso sanguíneo. La falta de plaquetas puede conllevar a una alteración de la coagulación y una mayor tendencia a la hemorragia. Los niveles normales de plaquetas sanguíneas oscilan entre 150.000 y 450.000/µL. Por tanto, con unos niveles de plaquetas por debajo de 150.000/µL ya podemos hablar de una "trombocitopenia". Durante el embarazo podemos distinguir varios tipos de trombocitopenias.
   
  Trombocitopenia
   
  Es una disminución de plaquetas que aparece en muchas gestantes sanas, considerándose la más frecuente de todas las trombocitopenias. Se cree que esta disminución de las plaquetas se debe a la hemodilución de la sangre propia del embarazo (aumenta mucho la cantidad de plasma con respecto al volumen de células sanguíneas) y a un supuesto atrapamiento de las plaquetas por parte de la placenta.
   
  La madre suele estar asintomática y es muy raro que los niveles plaquetarios desciendan por debajo de 70.000/µL.  Es conveniente derivar a la gestante a una consulta de hematología para valorar tratamiento con corticoides.
   
  Tampoco se han descrito repercusiones fetales ni del  recién nacido.
   
  El parto puede ser vaginal, evitando la anestesia epidural y la monitorización interna cuando las plaquetas están por debajo de 100.000/µL.
   
  La trombocitopenia suele desaparecer tras el parto, aunque a veces se mantiene los primeros meses de puerperio. La lactancia materna no está contraindicada.
   
  Trombocitopenia asociada a hipertensión
   
  Aparece en situaciones extremas, asociándose a un aumento de la tensión arterial, hinchazón de pies y aumento de los niveles de enzimas hepáticas (transaminasas), conformando un cuadro llamado "Síndrome de HELLP". Ante esta situación, debe ingresarse a la embarazada y realizarle una cesárea urgente para salvar la vida de la madre y del feto. Si el feto no ha alcanzado la madurez pulmonar (es menor de 34 semanas de gestación), deben administrarse dos dosis intramusculares de corticoides a la gestante antes de realizar la cesárea. Además, deben transfundirse plaquetas a la embarazada antes de la cesárea para evitar sangrado masivo.
   
  Púrpura trombótica trombocitopenica
   
  Es una alteración inmunológica en la que la madre no reconoce sus propias plaquetas y crea anticuerpos contra ella para destruirlas.
   
  Esos anticuerpos son del tipo IgG y atraviesan la placenta llegando al feto y destruyendo también las plaquetas fetales.
   
  En la madre, además de la disminución del nivel de plaquetas, que se objetiva con las analíticas propias del embarazo, suele haber más tendencia al sangrado de encías (gingivorragias), de nariz (epistaxis) y del resto de mucosas y la piel pudiendo aparecer hematomas y petequias (pequeños puntitos rojos). Esta situación requiere tratamiento con corticoides y a veces con inmunoglobulinas intravenosas por parte del Servicio de hematología.
   
  En el feto también se produce una disminución del nivel de plaquetas, pudiendo producirse hemorragias cerebrales.
   
  El parto podrá ser vaginal si el nivel de plaquetas están por encima de 50.000/µL, aunque no podrá monitorizarse internamente ni ponerse anestesia epidural. Con un nivel de plaquetas por debajo de 50.000/µL se realizará un cesárea con transfusión previa de plaquetas a la madre.
   
  Al recién nacido deberá controlarse con analíticas de sangre y ecografía cerebral para descartar daños neurológicos.
   
  Trombocitopenia aloinmune
   
  Se debe a una alteración también inmunológica en la que la madre crea anticuerpos antiplaquetas fetales. Es similar a la incompatibilidad de los grupos sanguíneos y el Rh, pero con las plaquetas. La madre ataca a las plaquetas de su hijo porque las reconoce como extrañas, ya que suelen tener unos antígenos en la membrana de la plaqueta que no existen en la membrana de la plaqueta de la madre.
   
  Por tanto, los niveles de plaquetas en la madre son normales y ella permanece asintomática. Sin embargo, el feto tiene niveles disminuidos de plaquetas, que a veces se pueden sospechar  intraútero ante un hemorragia cerebral de origen desconocido. Pero lo más frecuente es que el embarazo y el parto transcurran normalmente y cuando nace el recién nacido, le aparezcan hematomas o petequias  en el cuerpo que alarmen a los padres.