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Etapas del Embarazo: Cuarto mes de embarazo

INCERTIDUMBRES Y PRIMERAS DECISIONES

 
   
•  Incertidumbres y primeras decisiones
   

 
   
  ¿Es aconsejable la amniocentesis? Infórmate para tomar la decisión adecuada  
     
  Sexualidad en el embarazo  
     
  ¿Puedo montar en avión? Embarazo y medios de transporte  
     
  ¿Puedo hacer deporte?  Embarazo y ejercicio  
     
  ¿Puedo seguir trabajando? Embarazo y actividad laboral  
     


 

   
Cambios en la madre, comprando ropa premamá
 
Desarrollo fetal: comienzan los bostezos, muecas...
 
Pruebas en este mes 
 
Alimentación: algunas precauciones con el pescado
 
Consejos y curiosidades:
Cómo elegir el destino de las vacaciones
Decide si quieres saber el sexo del bebé
Comienza tus clases de preparación al parto
Curiosidad: nacionalidad del que nace en un avión
 
Lecturas de interés, amplía tus conocimientos sobre esta etapa
 
 




 
 

 

¿Es aconsejable la amniocentesis?
 
No hay una respuesta única para esta pregunta, puesto que dependerá de cada pareja. Factores como la edad materna, la realización previa de un cribado de cromosomopatías y la ansiedad que puede originar tanto la prueba como el riesgo de que el feto padezca un defecto cromosómico influyen en la decisión. No todos son factores cuantificables, y por tanto, aunque el tocólogo puede asesorarte sobre tu caso particular, no le corresponde al médico sino a la pareja tomar la decisión final sobre su realización. Por tanto, conviene que esta decisión se tome tras tener la información adecuada.
 
     
  La amniocentesis es una técnica para extraer una pequeña cantidad del líquido amniótico que rodea al feto. A partir de este líquido se obtienen células fetales que permiten realizar un estudio genético.  
     
 
Esta es su aplicación más habitual y suele realizarse hacia la semana 15. También se pueden realizar amniocentesis no genéticas en otros momentos del embarazo con otras indicaciones como la evaluación de infecciones fetales, defectos del tubo neural, grado de anemia hemolítica, grado de maduración y para evacuar líquido amniótico excesivo. En este apartado nos referiremos a la amniocentesis genética y os daremos algunas claves informativas que os ayuden a decidir si queréis realizarla:
 

 

 1. 
La amniocentesis confirma o descarta con una fiabilidad muy cercana al 100% la existencia de defectos cromosómicos en el feto – por ejemplo, síndrome de Down – pero no es útil para diagnosticar defectos morfológicos – por ejemplo, no detecta una cardiopatía ni la ausencia de un miembro – ni descarta el retraso mental.
   
2. 
Se trata de una prueba mínimamente invasiva en la cual se introduce una pequeña aguja a través del abdomen, que tiene que atravesar la pared abdominal y uterina maternas para llegar a la cavidad amniótica. Todo ello se hace con constante control visual mediante ecografía y tras haber elegido previamente la zona adecuada de abordaje. No es preciso utilizar anestesia local ni mucho menos general, puesto que la molestia que supone es comparable o ligeramente mayor a la que puede originar una extracción sanguínea y su duración en condiciones normales se sitúa entre los 30 segundos y los 2 minutos. También debéis saber que la amniocentesis se realiza habitualmente entre las semanas 15 y 17. Las amniocentesis precoces antes de la semana 14 aumentan ligeramente el riesgo de aborto y lesión fetal. Más allá de las 18 semanas se suele optar por otras técnicas para conocer el cariotipo, como la obtención de sangre de cordón (cordocentesis), puesto que los resultados del cultivo de células sanguíneas tarda menos de 1 semana en obtener resultados mientras que la amniocentesis puede demorarse hasta 3 semanas, lo que podría implicar un retraso cercano a los límites del aborto legal, que se sitúa en la semana 22 en el momento actual.
   
3. Se considera una técnica segura para la madre, y las complicaciones maternas como la perforación intestinal o vesical, aunque están descritas, son excepcionales gracias al control ecográfico continuo de la prueba. El riesgo para el feto está condicionado fundamentalmente por la necesidad de atravesar con la aguja la membrana de la bolsa amniótica, lo que supone que exista un riesgo de rotura de la bolsa con pérdida de líquido que provoque un aborto en 1 de cada 120-150 amniocentesis. Evidentemente, del mismo modo que en cualquier otro procedimiento que requiera pericia y adiestramiento, la experiencia de la persona que realiza la prueba influye en el índice de complicaciones, pero incluso en manos expertas se asume un riesgo de aborto apenas inferior al 1%. Otros riesgos, como la punción fetal o del cordón son mucho menos frecuentes, debido de nuevo al control ecográfico que se practica. En un pequeño número de casos la técnica puede fracasar por no conseguir la extracción del líquido amniótico o por problemas de laboratorio.
   
4. 
Es interesante que conozcas que existen otras alternativas para obtener el cariotipo fetal, como la cordocentesis que es más rápida pero también más compleja, y como la biopsia corial, que consiste en extraer una pequeña muestra de tejido placentario por vía abdominal o vaginal. La biopsia corial se realiza 2 ó 3 semanas antes que la amniocentesis y sus riesgos son similares, pero no está disponible en todos los centros.
   
En caso de padecer o tener antecedentes familiares de enfermedades transmisibles genéticamente (fibrosis quística, síndrome del X frágil, distrofia muscular…), te recomendamos un asesoramiento genético específico.
 
Sexualidad en el embarazo
 
Todo lo que se expone a continuación es aplicable a un embarazo normal. Si has padecido amenaza de aborto, abortos de repetición, incompetencia cervical, desprendimiento de placenta, parto prematuro o una rotura precoz de la bolsa quizás sea aconsejable prescindir del coito durante parte o la totalidad del embarazo, y en cualquier caso debes consultarlo con tu tocólogo.
 
En el embarazo normal no debéis tener temor de dañar al feto. Éste se encuentra seguro tras la bolsa de las aguas (bolsa amniótica) y el cuello del útero, que en condiciones normales se encuentra cerrado y sellado por el tapón mucoso hasta las cercanías del parto. Aunque sientas que tu abdomen se bambolea mucho, tu fetito únicamente se sentirá agradablemente mecido dentro del agua.
 
Otro temor extendido es que el orgasmo femenino pueda desencadenar el parto. Es cierto que después del coito es bastante habitual sentir contracciones uterinas, pero éstas son leves y no favorecen el parto a menos que el cuello del útero se encuentre ya preparado como podría ocurrir al final del embarazo. Un efecto parecido al descrito ocurre con la estimulación de los pezones, que libera oxitocina (principal hormona inductora de contracciones, junto con las prostaglandinas). Incluso en algunas civilizaciones existe la costumbre de que las parturientas mantengan relaciones sexuales para así favorecer el proceso del parto. Sin embargo, existen estudios lo suficientemente rigurosos y amplios como para constatar que la actividad sexual no aumenta el riesgo de parto pretérmino.
 
Dentro de poco comprobareis, si no lo habéis hecho ya, que la clásica posición “del misionero” con el varón tendido encima de la mujer resulta incómoda o impracticable. Es momento de experimentar otras variantes con la mujer encima o en las que la penetración se realice desde el lado o desde atrás.
 
Por tanto, en el embarazo normal la actividad sexual no representa riesgos sobreañadidos e incluso puede resultar beneficiosa ya que mantiene activos los músculos pelvianos y las contracciones desencadenadas durante el orgasmo del tipo Braxton-Hicks fortalecen la musculatura uterina, entrenándolo para el parto.

 

 
 ¿Puedo montar en avión? Embarazo y medios de transporte
 
Aunque hay muchos mitos al respecto, los viajes no suelen suponer un peligro durante el embarazo. Eso sí, hay que tomar algunas precauciones:
 
  Desaconsejamos rotundamente las motocicletas por razones obvias.
   
Puedes conducir, siempre que no te encuentres somnolienta. Recuerda que si viajas en coche, ya estás obligada por ley a ponerte el cinturón de seguridad. Si el viaje es largo, hidrátate bien antes y durante el trayecto y no pases más de 2 horas seguidas sin levantarte y caminar al menos 5 minutos, ya que el riesgo de trombosis venosa que supone la inmovilidad aumenta considerablemente durante el embarazo.
   
No hay problema para que viajes en avión, pero puede ser aconsejable no hacerlo si estás cerca de la fecha del parto y se trata de un viaje largo. Algunas compañías aéreas te harán firmar un pliego de descargos antes de subir al avión por si sucediese cualquier eventualidad, pero el riesgo de que ocurra no es mayor que en tierra firme. La mayoría de las compañías aéreas no suelen permitir volar a partir de las 36 semanas en vuelos domésticos y a partir de las 34-35 semanas en vuelos internacionales. De todas formas las normas pueden variar en función de la compañía, por lo que es aconsejable que te informes antes de reservar vuelo.
   
Por último piénsate muy bien los viajes a países con una sanidad deficiente por los riesgos que puede conllevar.

 
¿Puedo hacer deporte? Embarazo y ejercicio
El ejercicio moderado durante unos 30-45 minutos diarios es muy positivo para las madres. Son bien conocidos sus beneficios, como reducir el riesgo de diabetes gestacional y parto pretérmino. Sin embargo, el ejercicio extenuante o sometido a impactos como la carrera de fondo o los deportes de raqueta practicados con regularidad antes de las 18 semanas pueden incrementar el riesgo de aborto. Habrá que usar el sentido común y no iniciar a gran ritmo actividades a las que no se está acostumbrado fuera del embarazo. Las deportistas de élite probablemente puedan soportar ejercicios más intensos. Por tanto, hay que ser sensatos e individualizar las recomendaciones. Por ejemplo, parece prudente que aquellas mujeres que hayan sufrido abortos previos eviten los ejercicios de cierta intensidad al menos hasta el final de este cuarto mes y se deben evitar deportes de riesgo como el esquí, la escalada, la equitación, el buceo o el patinaje. Si se monta en bicicleta se debe hacer con mucha precaución. Una excelente elección es la natación así como los paseos a "paso ligero".

También hay que tener en cuenta que a medida que avanza el embarazo cambia el centro de gravedad y la laxitud de articulaciones y ligamentos, lo que puede predisponer a los accidentes deportivos y se toleran peor las posiciones de decúbito supino ("boca arriba") puesto que dificultan el retorno venoso produciendo mareos e hipotensión.
  Ejercico físico
en el embarazo
     

 
¿Puedo seguir trabajando? Embarazo y actividad laboral
 
Actualmente muchas futuras madres trabajan fuera de casa, por lo que la actividad laboral durante el embarazo suele suscitar controversias. Se han realizado amplios estudios que demuestran que la actividad laboral físicamente no exigente no se asocia con problemas para el embarazo. El embarazo no es una enfermedad, y por tanto no es una causa que se pueda aducir para obtener una baja o incapacidad temporal, ni siquiera en las últimas semanas del embarazo. Sin embargo, si tu tocólogo cree indicado el reposo por cualquier circunstancia – lo cual es bastante frecuente en las últimas semanas – la inspección médica no suele poner mayores problemas.
 
Por tanto, la embarazada puede y debe seguir realizando su actividad laboral, del mismo modo que sus empleadores deben tratarla como a cualquier otra trabajadora sin discriminación de sueldo, asignación de trabajo, beneficios, promociones o ascensos. Eso sí, se debe proporcionar a la embarazada un entorno de trabajo adecuado y si es necesario adaptado, tal como ya se explicó anteriormente. Si concurren situaciones de riesgo para el embarazo en el trabajo no darán lugar automáticamente a la baja laboral, sino que la empresa debe procurar las medidas necesarias para eliminar la situación de riesgo o a trasladar a la trabajadora a otro puesto de trabajo en la empresa en la que no existan riesgos. Si nada de esto es posible, entonces tienes derecho a un subsidio si así lo dictamina la Inspección de Servicios Sanitarios a partir de los informes del médico y la documentación aportada por la empresa. Es decir, el tocólogo no puede dar por su cuenta la baja en caso de riesgos laborales para el embarazo.