Riesgos y complicaciones del parto natural

Parto prolongado, desgarros y sufrimiento fetal

Natural o no, cualquier parto conlleva una serie de posibles complicaciones. Esto no significa que el parto deba ser tomado como algo peligroso o tener miedo a él, sino que un parto es un proceso natural en el que debemos tomar algunas medidas que previenen esas complicaciones. Por otro lado, un parto no es una situación de riesgo, y sólo se convierte en tal cosa si el estado de la madre, del feto o de ambos entraña un peligro en algún modo (madre diabética, feto inmaduro, infección del canal del parto, etc.).
 
Dicho esto, se discute si el parto natural es un parto de riesgo o no, ya que algunas personas piensan que con los métodos de prevención naturales es suficiente y otras piensan que siempre se debe obtener una vigilancia médica dispuesta a intervenir si es necesario. Podemos decir que hay aspectos del parto que pueden prescindir de intervención médica y optar por técnicas naturalistas (por ejemplo, el control del dolor puede conseguirse mediante alguno de los métodos que hemos explicado); pero existen complicaciones que indudablemente ponen en peligro a la madre y al feto, por ello prescindir totalmente de atención médica puede convertir al parto natural en una situación de riesgo. Algunas posibles complicaciones del parto y sus soluciones son las siguientes:
 
 •  Parto prolongado: la duración del parto no debe prolongarse más allá de unos límites razonables, unas 20 horas para las primíparas y 14 horas para las multíparas. Partos de larga duración pueden dar lugar a infecciones del canal del parto, deshidratación de la madre y sufrimiento fetal, entre otros. Si esto ocurre, se debe recurrir a soluciones lógicas, adecuadas y lo menos lesivas posibles para la madre:
   -  Cambiar de postura, hidratación y medicamentos que aumenten las contracciones.
  Fórceps, son unas pinzas que cogen la cabeza del feto para sacarlo porvía vaginal.
   -  Cesárea, es una operación en la que se abre el abdomen y el útero de la madre para sacar al bebé a través de la incisión.
     
•  Desgarros: son muy frecuentes durante el parto y es difícil su prevención ya que los masajes o ejercicios de los músculos del suelo de la pelvis no dan resultado, depende directamente de las características propias de la mujer (elasticidad, resistencia) y del bebé (tamaño). Para prevenirlos sólo se puede realizar una episiotomía, esto es un corte limpio en la entrada de la vagina que después del parto se cose fácilmente y no retrasa la recuperación de la madre.
   
•  Sufrimiento fetal: hoy se utilizan más los términos de "pérdida de bienestar fetal". El parto es un viaje complicado para el feto y, además del camino difícil que recorre, las contracciones uterinas disminuyen el flujo de sangre a través del cordón umbilical y el oxígeno que recibe es menor. Para detectar el sufrimiento fetal existen los registros cardiotocográficos y la toma de pequeñas muestras de sangre del feto, que sólo son necesarios en partos con sospecha de que el feto sufra. Las soluciones que existen para evitar la pérdida de bienestar fetal son:
  Medicamentos que impidan las contracciones hasta que los niveles de oxígeno en el feto se normalicen.
  Fórceps o, si no es posible, cesárea.