Parto no medicalizado

No se aplican medicamentos para acelerarlo o evitar el dolor

El parto es un proceso natural que comienza de forma espontánea y cuyo colofón es el nacimiento de un bebé. Su duración es muy variable. Al ser un proceso fisiológico podemos favorecer que estas condiciones no cambien y que el parto siga su curso normal. Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), el parto natural:  

  • Se produce entre la semana 37 y 42 de gestación
  • El feto está colocado de cabeza, en la llamada presentación cefálica
  • La evolución del periodo de dilatación como del expulsivo es normal
  • Acaba con el nacimiento sin problemas de un recién nacido, un alumbramiento (o salida de la placenta), y una adecuada adaptación del bebé a la vida fuera del útero materno

Partos en casa, hasta los años 80


parto sin medicacion

Hasta la década de los 80 del siglo XX, muchos de los partos tenían lugar en el domicilio de la parturienta, en casa, con la asistencia de una comadrona o matrona, incluso asistido por familiares y vecinos. Sólo se trasladaba a la madre a un centro sanitario sólo en caso de graves complicaciones. Este hecho llevaba asociado una mayor tasa de problemas maternos y fetales, infecciones, sangrados postparto, así como más mortalidad fetal.

La parturienta era el centro de la atención de los que la rodeaban y la que recibía principalmente apoyo para la superación del parto, para tolerar el dolor y sobrellevar la situación. El futuro recién nacido, el feto o el bebé, tenían un papel más secundario, menos importante, ya que no existían medios para controlar su estado durante el proceso.

A partir de los años 80 la asistencia al parto comenzó, de forma casi universal, a realizarse en centros hospitalarios. Probablemente este hecho cambió la forma de atención a las mujeres durante el mismo, perdiendo el protagonismo la mujer, volviéndose un procedimiento menos humano, más medicalizado. Hay que añadir que la aparición de la tecnología con  ultrasonidos, la cual permitía el control de la frecuencia cardiaca fetal durante el parto, y suponía una gran revolución para promover y proteger el bienestar fetal durante el mismo, afectó a la asistencia al parto, interviniéndose éste mediante  de manera universal mediante la llamada cardiotocografía.

No debemos olvidar que la tecnología ha supuesto un avance muy importante en el control del proceso del parto, disminuyendo  la morbilidad fetal en este proceso, la tasa de convulsiones neonatales, parálisis cerebral y problemas generalizados del desarrollo.

El parto mínimamente medicalizado,  parto de mínima intervención o baja intervención pretende evitar cualquier actuación médica, el uso de fármacos o de analgésicos, con el fin de no alterar el proceso del parto o acelerarlo.

Este tipo de parto se realiza en clínicas y hospitales tanto de la red pública de salud o centros privados respondiendo a la demanda de la sociedad, cuyo número va en aumento progresivamente.

Cómo es el parto de baja intervención


  • La mujer ingresa en el hospital durante el periodo de dilatación establecido
  • No precisa de venoclisis o vía intravenosa, no es preciso dar oxitocina para favorecer las contracciones
  • No se aplica técnicas anestésicas como anestesia epidural
  • Permite la deambulación y la movilización de la parturienta y la elección de la postura para el momento del expulsivo
  • Es decir, es todo aquel parto que evoluciona de forma favorable fisiológicamente, sin el empleo de otras medidas

    Este tipo de parto no es incompatible con un procedimiento en el cual se vigile y se promueva la seguridad materno-fetal. Para ello deben de tomarse las constantes maternas de forma periódica así como debe controlarse la frecuencia cardiaca fetal durante proceso.

    Cómo es el parto de baja intervención


    Hace una década, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia definió un protocolo de asistencia al parto normal, o parto de baja intervención, el cual no debe estar reñido con una asistencia segura al parto, debiéndose abandonar la política de intervención y medicalización que impera actualmente en nuestro medio hospitalario en los casos en los que no sea necesario. En la asistencia al parto no intervenido no deben de olvidarse la vigilancia del estado materno y fetal, así como favorecer la asistencia psicológica y emocional a la parturienta y acompañantes.  

    • Esta seguridad se mantiene mediante la toma de constantes a la madre cada 2 horas durante el periodo de dilatación
    • que consiste en la toma de frecuencia cardiaca, tensión arterial y temperatura
    • y mediante cardiotocografía continua al feto o cardiotocografía intermitente
    • Ésta última consiste en la auscultación de latido cardiaco fetal cada 15 minutos durante al menos 60 segundos y tras una contracción
    • Para ello es preciso que exista una matrona por cada parturienta para poder realizar una asistencia óptima. Este requisito puede ser complejo y en ocasiones no poder realizarse por causas evidentes, por lo que debería optarse por la cardiotocografía continua
    • Durante el periodo expulsivo se recomienda auscultación continua, o en el caso de preferir intermitente, se deberá establecer la frecuencia cardiaca fetal 2 veces cada 5 minutos y tras una contracción