Pregorexia o miedo a engordar en el embarazo

Sólo el 7% de las gestantes la padece, pero el 25% come mal

Pregorexia o miedo a engordar en el embarazo

Entre los miles de consejos que escucha una embarazada, el primero es que controle su peso, para que no tenga problemas en el embarazo, parto y posparto. Comer sano en la gestación beneficia tanto a la madre como al bebé, pero si empieza a convertirse en una obsesión puede desembocar en un trastorno llamado pregorexia.

La pregorexia es un desorden alimentario que se padece durante el embarazo y que tiene que ver con el miedo a engordar. ¿Hasta dónde es sano que una embarazada vigile su peso? Para descubrir la respuesta nos ayuda Diana Cuenca, ginecóloga en el Hospital de Torrejón de Ardoz, experta en embarazo y nutrición.

Marta Conde
 

Pregorexia, ¿invento, una moda, o afecta de verdad a las embarazadas?


La doctora Cuenca nos explica que los casos de pregorexia como tal no son un diagnóstico muy habitual en consulta: poco común, pero un trastorno alimentario muy grave. “No obstante, es  mucho más frecuente que nos encontremos mujeres que sin llegar al extremo de la pregorexia, limiten su ganancia ponderal durante el embarazo y expresen su preocupación al respecto”. Se ha publicado que aproximadamente el 7% de las embarazadas pondrían cumplir los criterios de pregorexia, y este porcentaje aumenta a un 25% cuando hablamos de alimentación inadecuada, ya sea por exceso o por defecto.

Embarazadas con riesgo de pregorexia, ¿quiénes son?


La gran mayoría de las mujeres que sufren este trastorno han sido diagnosticadas previamente de anorexia o bulimia. “Muchas han sido curadas de su proceso y recaen en el embarazo por el miedo a los futuros cambios corporales, y otras pueden estar aun en tratamiento.”, indica la doctora Cuenca.

Haber padecido un trastorno de la alimentación previamente al embarazo es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar pregorexia. No obstante, en algunos casos pueden no existir estos antecedentes y aparecer en mujeres que no hayan padecido ningún trastorno de la conducta alimentaria. Aunque son mucho menos frecuentes.

Cómo detectar a una embarazada con pregorexia


Es complicado detectar esta enfermedad pero la pareja y el entorno deben vigilar muy estrechamente a las mujeres embarazadas que han padecido previamente anorexia nerviosa, bulimia o algún otro trastorno de la conducta alimentaria. Deben comunicar al médico los antecedentes de la embarazada y vigilar – sin llegar a agobiar– su comportamiento alimentario.Es complicado detectar esta enfermedad pero la pareja y el entorno deben vigilar muy estrechamente a las mujeres embarazadas que han padecido previamente anorexia nerviosa, bulimia o algún otro trastorno de la conducta alimentaria. Deben comunicar al médico los antecedentes de la embarazada y vigilar – sin llegar a agobiar– su comportamiento alimentario.

Cómo detectar a una embarazada con pregorexia
El ginecólogo además puede ver señales de pregorexia cuando una embarazada no gana peso suficiente o incluso lo pierde. “Evidentemente la sospecha por parte del obstetra recae con más frecuencia en aquellas mujeres que no presentan una ganancia ponderal adecuada”, tal y como señala la obstetra Diana Cuenca. Como cualquier otro trastorno de la alimentación, la pregorexia debe sospecharse en mujeres que presentan una excesiva preocupación por el peso o por los cambios físicos asociados a la gestación.

Pregorexia: atentos a las señales y signos de alarma


Aunque no indican con total seguridad que la embarazada sufra pregorexia, algunos de estos comportamientos pueden indicar que una embarazada está teniendo un trastorno alimenticio. Las señales de alerta son:

Suele ocultarse en las comidas

Se esconde para evitar dar explicaciones a su entorno sobre lo que come o deja de comer, realiza ejercicio físico excesivo en límites no recomendados para una embarazada, e incluso se desencadena vómitos. 

Hace un ejercicio obsesivo

Su objetivo es “modelar” el cuerpo para que no parezca que está embarazada.

No toma ciertos alimentos

Conoce perfectamente los alimentos más calóricos y evita su ingesta incluso excusándose en que no los consume por su gestación. 

Náuseas como “pantalla”.

Emplea la excusa de las náuseas del embarazo para evitar la ingesta de múltiples alimentos y no levantar sospechas. 

Ojo con los laxantes

Además, puede solicitar o emplear laxantes como método parar controlar la ganancia de peso, arguyendo que tiene estreñimiento o cualquier otra excusa que pueda encajar.