Qué tipo de alimentos debe comer la embarazada o futura madre

Cómo debe ser el consumo de pescado durante la gestación

alimentación de la madre

La alimentación a lo largo de nuestra vida es muy importante. Durante el ciclo vital debemos mantener una dieta equilibrada para que durante el periodo de embarazo, parto y lactancia no existan problemas para la madre y el bebé por un exceso o defecto de alimentos.

No sólo importa el estado nutricional materno durante la gestación, sino como resultado de un proceso continuo, que comienza en la vida intrauterina de la propia madre. 

Existe, también, una especial preocupación por un número creciente de contaminantes químicos y biológicos que pueden afectar negativamente al proceso reproductivo, ocasionando una gran dificultad para conseguir el embarazo deseado y llevarlo  a su fin adecuadamente.

El estado nutricional materno influye sobre el crecimiento fetal y sobre el peso al nacer, de las generaciones actuales y futuras. Está ampliamente demostrado que un bajo peso o talla materna al igual que una inadecuada alimentación de la propia madre se asocia a cuadros de retardo de crecimiento intrauterino.

Es necesaria una adecuada nutrición materna para evitar episodios de esterilidad y un incorrecto desarrollo fetal y neonatal. Se sabe que el estado nutricional pregestacional (antes del embarazo) ejerce un mayor impacto sobre el peso de nacimiento, comparado con el incremento de peso durante el embarazo.  

Se han llevado a cabo diversos estudios que demuestran que el sobrepeso y obesidad pregestacional constituyen un factor de riesgo de mortalidad perinatal, hipertensión y diabetes gestacional.

Por consiguiente, para las mujeres que tienen esperanza de conseguir una gestación inmediata es recomendable que alcancen su peso adecuado, al igual que deben reducir o suprimir el consumo de bebidas alcohólicas, tabaco u otras drogas, y realizar una dieta equilibrada y variada.

Existen cuatro grupos de mujeres que se beneficiarán de unos consejos alimentarios más exhaustivos, tales como:

•   Aquellas mujeres que presenten trastornos de nutrición, como cuadros de anemia u otras carencias.

•   Mujeres que presentan un peso inadecuado en el momento de la concepción, con un índice de masa corporal alejado del rango de normalidad.

•   Aquéllas que presentan hábitos alimentarios atípicos, como es el caso de las que siguen dietas vegetarianas estrictas…

•   O bien aquellas mujeres que toman de manera habitual medicación que interfiera en la absorción de ácido fólico.

Para mantener un peso adecuado se debe llevar a cabo un ejercicio físico regular. En aquellos casos en los que sea necesario la reducción o el aumento de peso, éste debe ser gradual y siempre bajo control médico.

En la consulta preconcepcional se puede realizar la serología para valorar si la paciente es inmune a la toxoplasmosis, es decir si la mujer ha pasado previamente dicha infección. Si es inmune, puede comer todo tipo de embutido y cuidar el gato sin problemas. Por el contrario, si no se ha pasado la infección previa al embarazo, ha de evitarse la ingesta de embutido crudo (no pasa nada con todo aquello que esté cocido), lavar muy bien las frutas y las verduras, y no estar en contacto con las heces de los gatos. A no ser que el gato no salga de domicilio, también se le puede realizar una analítica y saber si dicho animal es inmune.

Se debe tener especial cuidado en verano en evitar todo tipo de posibles cuadros gastrointestinales producidos por ingesta de productos contaminados o en mal estado, tomando especial precaución con los derivados del huevo. También los trastornos abdominales dolorosos producidos por una intoxicación por anisakis en las mujeres que desean quedarse embarazada pueden tener grandes problemas o dudas diagnósticas.

¿Qué ocurre con el pescado durante el embarazo?


El pescado es un alimento muy saludable que contiene una baja cantidad de grasas saturadas, alto contenido en proteínas y también posee nutrientes muy beneficiosos. Además, el pescado es la primera fuente de la que obtenemos omega-3. El omega-3 es un nutriente que se ingiere y absorbe por el tracto gastrointestinal, y no puede ser sintetizado por el ser humano. El beneficio del omega-3 durante el embarazo es en el desarrollo neurológico del feto y posteriormente el recién nacido, durante la lactancia.

Los peces también contienen otros nutrientes beneficiosos, tales como yodo, vitamina D y selenio. Aunque una alimentación rica en pescado nos aporta unos beneficios antes y durante el embarazo, también puede tener unos inconvenientes. El origen de estos inconvenientes es la contaminación de los peces por el metilmercurio. Debido a los riesgos ocasionados por dicha sustancia en la salud, diferentes asociaciones internacionales han aconsejado que los niños menores de 6 años, mujeres embarazadas o que deseen estarlo y lactantes limiten o eviten el consumo de algunos tipos de pescado.

Niveles de mercurio y número de ingestas recomendadas, en niños menores de seis años, mujeres que estén o deseen estar embarazadas y durante el periodo de lactancia, en función del tipo de pescado.

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