Riesgos de parto prematuro en el tercer trimestre de embarazo

Amenaza de parto prematuro.
  El parto prematuro es aquel que acontece antes de la 37 semanas de gestación. La amenaza de parto prematuro es la aparición de contracciones uterinas regulares (no siempre dolorosas) acompañadas de modificaciones en el cuello del útero antes de la semana 37. Es decir, una gestantes puede tener contracciones antes de la semana 37, pero si no ha dilatado o no ha acortado la longitud del cuello del útero no se considera amenaza de parto prematuro. El diagnóstico se establece mediante la realización de un registro cardiotocográfico externo (monitor), una exploración del cuello del útero y una medición de la longitud del cuello del útero mediante ecografía (cervicometría).
   
  Si se confirma la amenaza de parto prematuro deberá ingresarse a la gestante para valorar tratamiento intravenoso con fármacos que inhiban las contracciones (tocolíticos) y para maduración de los pulmones del feto con corticoides intramusculares.
   
Rotura uterina.
  Ocurre cuando existe debilidad de la pared uterina o aumento de la presión intrauterina. El factor predisponerte más frecuente es la cirugía previa en el útero debido a una cesárea o a la extirpación de miomas (miomectomía). También la multiparidad, los traumas abdominales y las implantaciones anómalas de la placenta son causas de rotura uterina. Se manifiesta como un dolor brusco, severo acompañado de hemorragia leve. Muchas veces aparece durante la dilatación en la sala de partos y no cede a pesar de la anestesia epidural. Se tocan partes pequeñas fetales a través de la pared abdominal.

La rotura uterina es un cuadro tan grave que requiere una cesárea urgente ya que peligra la vida tanto del hijo como de la madre.
Placenta
   
Desprendimiento prematuro de placenta.
  Es la separación prematura, completa o parcial de la placenta normalmente insertada después de la semana 20. Se caracteriza por la triada clásica de sangrado genital, generalmente oscura, dolor uterino de aparición brusca y contracciones uterinas e hipertonía (aumento del tono muscular uterino). Se acompaña de una elevada mortalidad para el feto por lo que ante la sospecha de un desprendimiento prematuro de placenta debe ingresarse a la gestante y valorar la realización de una cesárea urgente.
   
Rotura prematura de membranas (RPM).
  Es la pérdida de la integridad de las membranas de la bolsa amniótica antes de desencadenarse el parto.
   
 
     
  Se considera una rotura prematura de membranas a término cuando se produce después de la semana 37 y rotura prematura de membranas pretérmino si acontece antes de la semana 37.
 
     
   
  En la mayoría de los casos, la RPM aparece a término y va sucedido del inicio del parto en un 90% de la ocasiones en las próximas 24 horas. Por tanto, no es de extrañar que aparezcan los dolores propios de las contracciones del parto tras romperse la membrana amniótica. Sin embargo hay que aclarar que la rotura de la bolsa resulta indolora, ya que las membranas amnióticas no tienen terminaciones nerviosas. Lo que duelen son las contracciones que la acompañan en la mayoría de los casos. Por eso, en muchas ocasiones, cuando se rompe la bolsa durante la noche, la embarazada se despierta porque se nota húmeda y mojada, no porque tenga dolor.

Lo más frecuente es que la pérdida de líquido sea en cantidad abundante y acuosa, aunque hay ocasiones en que son roturas altas o mínimas con escasa pérdida de líquido amniótico por lo que pasan desapercibidas a la paciente. Sea como fuera, la rotura de bolsa requiere el ingreso hospitalario de la gestante.