El periodo de dilatación del parto
   
       
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Cómo saber si las contracciones son de parto

Los tactos o exploraciones ayudan a valorar la dilatación

 

Contracciones

 
Las fuerzas que impulsan al feto a través del canal del parto están constituidas por las contracciones uterinas y la contracción de la prensa abdominal, cuyo resultado final es la dilatación y el acortamiento del cuello del útero y la expulsión del feto.   Cómo saber si las contracciones son de parto
 
Existen unos cambios hormonales en la unidad madre-placenta-feto, que producen una mayor sensibilidad en las fibras musculares del útero a una sustancia llamada oxitocina. Al mismo tiempo, las modificaciones en el cuello del útero provocan la liberación de otra sustancia llamada prostaglandina que colabora también con las contracciones uterinas. Por tanto, son la oxitocina y las prostaglandinas las que van a producir las contracciones uterinas.

En la mayoría de los casos, se canaliza una vía endovenosa a nivel de la muñeca o el codo para administrar oxitocina a la paciente y que las contracciones que ya tiene de forma espontánea sean más intensas y más frecuentes y así poder acelerar el periodo de la dilatación.
 
En los casos en los que la mujer llegue con mucha dilatación o tenga contracciones regulares e intensas, no es necesario la administración de oxitocina aunque siempre se le cogerá un vía intravenosa para administrarle sueros u otra medicación en caso necesario.
 
Es difícil determinar cuándo una embarazada está de parto y quizás es lo que más les preocupa a las gestantes. "¿Cúando se que estoy de parto?" preguntan con frecuencia. Durante el parto, las contracciones son rítmicas y regulares y no ceden aunque la gestante se siente o se tumbe. El tiempo entre contracción y contracción cada vez se va acortando más y pasa de ser cada 10 minutos hasta cada minuto. Por contra, la duración de cada contracción se va alargando y si durante el embarazo duraban unos 20-25 segundos, en el parto duran más de 30-35 segundos.
 
Resumiendo,  las contracciones de parto cada vez son "más frecuentes y más largas".
 
 
     
  Con respecto al dolor, éste no es un signo de parto. Las primeras contracciones de parto no suelen ser dolorosas. Se notan y molestan igual a las que se han tenido de forma irregular las semanas previas al parto. De hecho, hay mujeres que no se enteran de estas primeras contracciones de parto.
Por eso, más importante que el dolor, es el hecho de que la tripa se ponga dura de forma rítmica, pues es indicación de acudir al hospital porque el parto ha comenzado.
 
     
 
 
Posteriormente, a medida que avanza el parto, las contracciones pueden considerarse más molestas y dolorosas. El dolor se percibe  en el 90% de los casos en la parte baja del abdomen y  en un 10% de los partos en la región inferior de la espalda (el mal llamado "parto de riñones" ya que los riñones se localizan más arriba). A veces el dolor se puede irradiar  a los muslos. Pero duela donde duela, siempre la tripa estará dura. Entre una contracción y otra, la sensación dolorosa puede desaparecer totalmente o quedar la zona dolorida aunque la tripa está blanda.
 
Hay mujeres que asemejan el dolor del parto a un dolor de regla, pero hay otras que lo describen como una presión o tensión abdominal que comienza en el ombligo y baja hasta el pubis. El hecho de que a una mujer le duela mucho la regla no significa que el parto le va a doler más. Al contrario, las mujeres con reglas dolorosas suelen soportar mejor las contracciones del útero ya que de alguna forma están acostumbradas a ellas.
 
De cualquier forma, el dolor depende de cada mujer ya que intervienen distintos factores tanto objetivos como subjetivos. Dentro de los factores objetivos del dolor de las contracciones están la dilatación cervical mayor de 5 centímetros (a mayor dilatación, mayor dolor),  la bolsa rota (sobre todo de varias horas de duración) y los partos muy largos.
 
En cuanto a los factores subjetivos del dolor de las contracciones se encuentran el miedo, la ansiedad, los problemas personales o familiares y la angustia ante lo desconocido que supone un parto.

Por tanto, se puede concluir que una mujer puede influir en parte en el modo en que percibe la sensación dolorosa de las contracciones y modificar aquellos factores psicológicos que incrementan innecesariamente el dolor. El papel de la pareja durante el parto es fundamental para ayudar a la parturienta a controlar mejor estos dolores.
 
 

Exploraciones vaginales

 
Es fundamental realizar exploraciones vaginales seriadas a lo largo del parto para ir valorando cómo va modificándose el cuello del útero, no sólo en su dilatación, sino también  para valorar su borramiento, su consistencia y su posición.
 
Esta exploraciones pueden resultar molestas e incluso dolorosas porque el cuello uterino esté en una posición muy posterior en el fondo de la vagina. En la mayoría de los casos los tactos vaginales son dolorosos porque la gestante se pone tensa y contrae los glúteos y los músculos del suelo pélvico que rodean a la vulva. Es importante dejar floja la musculatura del periné y practicar los ejercicios de Kegel, manteniendo la tensión del músculo del suelo de la pelvis durante unos segundos y luego relajando lentamente.
 
A medida que el parto va transcurriendo, el cuello uterino se va centrando y los tactos serán menos molestos.