Preeclampsia

     
    Embarazo de riesgo: Preeclampsia
La preeclampsia es una enfermedad que pueden tener algunas mujeres en el embarazo, pero no aparece en mujeres que no están embarazadas.  
   
Se caracteriza por tensión sanguínea elevada acompañada de cantidades altas de proteína en la orina (proteinuria) e hinchazón de manos, pies y/o cara (edemas).  
   
La preeclampsia aparece en la segunda mitad del embarazo, a partir de la semana 20  
   
     
 
 
 
¿Qué embarazadas tienen más riesgo de sufrir preeclampsia?
 
Es más frecuente en las gestantes nulíparas; es decir, que es su primer embarazo.
 
También en mujeres que tienen antecedentes de preeclampsia en su familia y su madre o hermanas han tenido preeclampsia en alguno de sus embarazos.
 
Las mujeres  en edades extremas: mayores de 40 años  o chicas adolescentes tienen más riesgo de sufrir preeclampsia.

Otro grupo de riesgo, cada vez más abundante, son las gestaciones múltiples (gemelos o trillizos).

Las gestantes con hipertensión arterial, tanto durante en el embarazo como antes del mismo forman parte del grupo de riesgo.

Las embarazadas con problemas renales, se las considera también de riesgo.

Las gestantes que han sufrido un preeclampsia en un embarazo previo, tienen entre un 10-30% de posibilidades de que se vuelva a repetir en el embarazo actual. Es importante mencionar, que cuanto más precoz se produjo la preeclampsia en su anterior embarazo, más riesgo de que se repita en el actual.

Finalmente, es importante mencionar que, aunque el grupo de factores de riesgo de preeclampsia es amplio, la causa permanece aún sin aclarar, pudiendo existir múltiples causas desencadenantes donde se incluyen factores endoteliales (de las paredes de los vasos sanguíneos), factores plasmáticos (pertenecientes al plasma sanguíneo) y factores placentarios.
 
 
¿Cómo se diagnostica la preeclampsia?
 
En cada visita al ginecólogo o la matrona, debe tomarse la tensión arterial. Un aumento de la tensión arterial puede ser una señal temprana de que una gestante puede desarrollar una preeclampsia, aunque no todas las hipertensiones significan que exista una preeclampsia. Es decir, ante una tensión arterial elevada, el médico deberá controlar la tensión arterial durante varios días. Si esta hipertensión arterial persiste, deberá hacerse un análisis de orina para determinar niveles de proteínas que estarán elevadas en caso de preeclampsia.
 
El hinchazón de manos y pies no siempre aparece en la preeclampsia. Y por contra, un hinchazón aislado no debe ser signo de alarma ya que puede ser normal durante el embarazo, obligando a la embarazada a quitarse los anillos o a ponerse zapatos de un número mayor. Sin embargo, si el hinchazón aparece en la cara alrededor de los ojos o si se produce un aumento de 2 kilos en una semana, debe sospecharse que se trate de una preeclampsia.
 
A veces la preeclampsia puede agravarse y aparecen síntomas de alarma que deben hacer ir a la gestante inmediatamente a urgencias de un hospital. Estos síntomas son: dolor fuerte de cabeza, hinchazón excesiva de manos, pies o cara, visión doble, visión borrosa, visión de lucecitas, somnolencia, vómitos o dolor en la parte alta del abdomen. En el caso de que aparezcan convulsiones (situación llamada eclampsia), la situación es de extrema gravedad tanto para la madre como para el feto y se deberá avisar a un servicio de emergencias.
 
 
¿Qué riesgos puede tener la preeclampsia para la madre y para el feto?
 
La preeclampsia puede hacer que la placenta no obtenga suficiente sangre de la madre, con lo que al feto no le llegan oxígeno y nutrientes necesarios para su crecimiento. Esto puede ocasionar un recién nacido de bajo peso o un crecimiento intrauterino retardado.
 
 
     
  La mayoría de los casos, las mujeres con preeclampsia, dan a luz bebés sanos, porque es una enfermedad que se detecta temprano siempre que la gestación esté bien controlada.  
     
 
 
Sólo en los casos de aparecer convulsiones (eclampsia), puede peligrar la vida de la madre y el bebé.
 
 
¿Cuál es el tratamiento de la preeclampsia?
 
Dar a luz es el mejor tratamiento de la preeclampsia, ya que una vez que ha salido el feto, los síntomas suelen remitir. Por tanto, si una embarazada tiene preeclampsia se debe intentar finalizar la gestación inmediatamente, bien mediante inducción del parto (en los casos leves), o bien mediante una cesárea (en los casos graves).
 
Muchas veces, no es posible adelantar el parto porque todavía la gestante está de pocas semanas de gestación y si  naciese el feto sería muy prematuro y tendría pocas posibilidades de supervivencia y múltiples complicaciones neonatales. En estos casos, se deben tratar los síntomas de la preeclampsia hasta que el bebé alcance la madurez suficiente para sobrevivir fuera del útero materno. Este tratamiento consiste en administrar fármacos antihipertensivos y recomendar reposo relativo a la paciente. En la dieta no debe restringirse la sal.
 
En algunos casos será necesario hospitalizar a la paciente para un mejor control de sus síntomas, sobre todo cuando el ambiente en el que vive no le garantice el reposo necesario para su mejoría.
 
Cuando los síntomas se agraven, aunque la gestación sea de pocas semanas, se madurarán los pulmones del feto mediante corticoides y luego se realizará una cesárea.