Cómo detectar los primeros síntomas de preeclampsia

Edemas, cefalea tensional, visión borrosa...

La preeclampsia es una enfermedad del embarazo. Supone una complicación grave que aparece a partir de las 20 semanas de gestación. Por si no lo sabías, en algunas ocasiones puede aparecer después de nacer el bebé, en el transcurso de las primeras 48 horas posparto. Te explicamos cómo detectar los primeros síntomas, señales y signos de esta subida de la tensión arterial en la madre.

Primeras sospechas: edemas generalizados


Síntomas de la tensión alta en la embarazada

La preeclampsia es una complicación poco frecuente, aparece aproximadamente en el 3 % de las mujeres embarazadas. Los síntomas iniciales son bastante genéricos y pueden pasar desapercibidos en un primer momento. Lo más característico es el aumento de la tensión arterial y los edemas generalizados.

Aunque cualquiera de estos síntomas cuando aparecen aisladamente no significa, necesariamente, la aparición de la enfermedad y pueden deberse a otros problemas del embarazo.

Por qué se produce la preeclampsia

Las causas de la preeclampsia no están muy claras, los especialistas suponen que el origen de la enfermedad se encuentra en los primeros estadios del embarazo, en concreto durante la formación de la placenta.

Según estos expertos la forma en que se forman los nuevos vasos sanguíneos, necesarios para aportar sangre a la placenta no se realiza de forma adecuada, dando lugar a lo que se conoce como insuficiencia placentaria y provocando una disminución del aporte sanguíneo al feto y la elevación de la tensión arterial de la madre. 

Aunque otros autores creen que esta condición por sí misma es insuficiente y apuntan a la necesidad de que existan otras causas que sumadas a esta puedan definir de forma clara la aparición de la preeclampsia. 

Cuáles son los síntomas de preeclampsia 


Síntomas de subida de tensión en la embarazada

El diagnóstico de la preeclampsia no siempre es sencillo, en muchas ocasiones los síntomas pasan desapercibidos, puesto que se pueden confundir con situaciones normales durante el embarazo. Un síntoma aislado no siempre supone que exista preeclampsia. Generalmente se diagnostica la enfermedad por un conjunto de síntomas:

  • Tensión arterial elevada. En ocasiones la elevación ocurre de forma lenta y paulatina mientras que a veces se produce de forma brusca. Es importante realizar el control de la presión de forma regular. Conviene conocer nuestras cifras habituales, si aparecen 30 puntos de aumento en la presión sistólica y 15 en la diastólica o si nuestra tensión es de 140/90 o más podemos estar ante una situación de preeclampsia.
  • Eliminación de proteínas por la orina. Si aumenta la eliminación de proteínas en orina, aunque la tensión arterial no supere el límite de 140/90, sería necesario hacer más exámenes para descartar la enfermedad.
  • Edemas. Durante el embarazo es normal la aparición de inflamación en tobillos y piernas; en muchas mujeres también en cara y manos al final del embarazo. Pero si la aparición es muy brusca o muy llamativa es importante descartar la enfermedad controlando la tensión.
  • Peso. Aumento muy brusco por la retención de líquidos que provoca la insuficiencia renal asociada a la enfermedad.
  • Visión. Cambios bruscos en la visión, como la pérdida temporal de visión, visión borrosa o excesiva sensibilidad a la luz pueden ser síntomas de preeclampsia.
  • Orina. Disminución llamativa de la cantidad de orina eliminada al día.
  • Cefalea intensa. El dolor de cabeza es muy característico, que se denomina cefalea tensional.
  • Respirar. Dificultad respiratoria notable.
  • Dolor.  Puede notarse en el lado derecho del abdomen, bajo las costillas.

Qué factores favorecen la preeclampsia


Aunque no se conocen al cien por ciento las causas de la enfermedad, sí conocemos algunos factores que pueden predisponer a padecerla:

  • Tener enfermedades renales, diabetes tipo I o II, o lupus previos al embarazo.
  • Haber padecido preeclampsia en embarazos previos.
  • Tener antecedentes de preeclampsia en madre o hermanas.
  • Embarazo múltiple o primera gestación.
  • Edad extrema: adolescentes o mujeres mayores de 40 años.
  • Obesidad.
  • Padecer hipertensión arterial crónica.

tensión alta en la embarazada: por qué pasa

  • Las mujeres de raza negra tienen mayor riesgo de padecer preeclampsia.
  • Intervalo entre embarazos. Si es menor de 2 años o mayor de 10, hay más riesgo de tensión alta.
  • Nuevo padre. Cambiar de pareja en un nuevo embarazo aumenta el riesgo de padecer preeclampsia. que si el embarazo ocurre con la misma pareja.
  • Reproducción asistida. En los embarazos conseguido mediante fecundación in vitro  el riesgo de padecer preeclampsia aumenta frente a los conseguidos de forma natural.
  • Ser fumadora.
  • Algunos estudios relacionan el déficit de vitamina D con mayor riesgo de padecer preeclampsia, aunque en la actualidad no existe consenso en este tema.

Lo que está sí en tu mano

Algunos de estos factores no podemos controlarlos, tener una enfermedad previa como lupus o diabetes, una raza determinada o que nuestro embarazo sea gemelar no está en nuestra mano evitarlo, pero existen otros como el tabaco o un elevado índice de masa corporal que sí podemos controlar, disminuyendo el riesgo de padecer la enfermedad.

¿Puedo prevenir la preeclampsia?  


No existen tratamientos preventivos totalmente eficaces en la actualidad, aunque sí existen algunos exámenes predictivos que pueden orientarnos a pensar en la posibilidad de que una mujer embarazada desarrolle preeclampsia

  • Medición de la hormona placentaria papp-a en el primer trimestre: También se utiliza para realizar el cribado de enfermedades cromosómicas del feto. Aunque no supone certeza, un valor disminuido de esta hormona puede suponer el desarrollo de preeclampsia en el segundo trimestre del embarazo.
  • Medición Doppler de las arterias uterinas en la ecografía de la semana 20. Como en el caso anterior una alteración del flujo en estas arterias no supone la certeza de que se vaya a desarrollar la enfermedad, pero si supone un factor para hacer un seguimiento más exhaustivo del embarazo
  • Toma de Aspirina en bajas dosis: en algunos casos puede ser beneficioso para disminuir el riesgo de desarrollar la enfermedad, siempre prescrito por un especialista y con control médico
  • Control de peso y TA
  • Dejar de fumar.

Preeclampsia en la embarazada: cómo prevenirla y tratarla

 

¿Existe un tratamiento contra la tensión alta?

Por desgracia no existe tratamiento totalmente eficaz contra la preeclampsia. En ocasiones se utilizan tratamientos para control de la tensión arterial, pero el único tratamiento eficaz es  finalizar el embarazo. Si la situación lo permite el ginecólogo, realizando controles más frecuentes, intentará que el embarazo llegue a la mayor edad gestacional posible. Si las condiciones empeoran será necesario terminar la gestación y controlar muy de cerca el posparto.

 

Natividad García
Matrona del Hospital Clínico San Carlos (Madrid)