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Primer mes de embarazo

La Concepción
 
 Cuidados preconcepcionales
 
Si ha planificado su embarazo, es recomendable que haya realizado una consulta preconcepcional con su tocólogo o médico de familia algunos meses antes. En ella pueden adelantarse algunas acciones de la primera consulta prenatal, como una anamnesis (historia clínica) que permita valorar el riesgo gestacional e identificar factores de riesgo modificables (sobrepeso, hipertensión, tabaquismo…), y una exploración con realización de citología que evitará su realización en el primer trimestre, la cual suele producir incómodos sangrados por la mayor friabilidad del cuello uterino provocada por los cambios hormonales del embarazo.Además, la podrá recibir los primeros consejos higiénico-dietéticos y resolver las dudas que se le planteen. 
Si está tomando alguna medicación, se podrá ajustar para evitar aquellas contraindicadas. Si padece alguna enfermedad crónica y/o grave, como diabetes mellitus, cardiopatías congénitas, tromboembolismo, insuficiencia hepática o renal, enfermedades autoinmunes (lupus, síndrome autofosfolípido…), VIH, etc, tiene algún antecedente obstétrico desfavorable o existen enfermedades hereditarias en la familia de alguno de los padres, es fundamental recibir un asesoramiento preconcepcional específico por su tocólogo antes del primer mes de embarazo e incluso por un equipo multidisciplinar.
 
 
Suplementos Vitamínicos


   
 Una de las acciones más importantes que se puede emprender antes del primer mes de embarazo es el inicio de la toma de ácido fólico para prevenir defectos del tubo neural (espina bífida),  ácidos omega 3 que beneficien a la implantación placentaria y yodo para el correcto desarrollo neurológico fetal. Se debería comenzar su ingesta al menos entre uno y tres meses antes de la concepción y siempre en las dosis adecuadas. 
   
 
Consulta con tu médico si puedes comenzar la ingesta de yodo en caso de padecer alguna enfermedad tiroidea o si se debe incrementar la dosis de ácido fólico o cambiarlo por ácido folínico en caso de estar tomando medicación anticonvulsivante o padecer algunos tipos de anemia macrocítica.
 
 
¿Y si mi pareja tiene un Rh incompatible?
 
En primer lugar hay que decir que este problema se ha resuelto hace décadas, aunque todavía hay parejas que piensan que tener grupos sanguíneos diferentes es un obstáculo para el embarazo. Por ello es conveniente aclarar completamente esta cuestión.
 
 
El problema de la incompatibilidad de la pareja respecto al grupo sanguíneo Rh ocurre cuando la madre es “negativa” y el padre “positivo”, puesto que el feto puede heredar el grupo Rh positivo. En este caso, si las sangres materna y fetal entran en contacto en una cantidad suficiente, la madre se puede inmunizar y crear defensas (anticuerpos) contra la sangre fetal. Este contacto acontece de forma masiva durante el parto, aunque también se puede producir tras un aborto (incluso tras una amenaza de aborto), una amniocentesis o a partir del tercer trimestre del embarazo. Por eso, después de cualquiera de estos acontecimientos se debe inyectar el “antídoto”-la denominada vacuna anti-D- a aquellas madres con grupo Rh negativo.

 

   
 Por tanto, si eres Rh negativa y el padre Rh positivo, no olvides tu vacuna en la semana 28 ni después del parto. También te la administrarán si tienes un aborto o te sometes a una amniocentesis. 
   
 
El remedio consistente en introducir anticuerpos “prefabricados” que actúan antes de que la madre reciba estímulo para crear los suyos propios. Si la madre llegase a producir sus propios anticuerpos no pasaría nada en el primer embarazo, pero en los siguientes es muy probable que atacasen a la sangre fetal, provocando la destrucción de sus glóbulos rojos y en consecuencia una anemia fetal de graves consecuencias conocida como “enfermedad hemolítica perinatal”.
 
Por tanto, en nuestro medio, la enfermedad hemolítica perinatal por incompatibilidad de grupos sanguíneos es una rareza que no debería quitarte ni medio segundo de tu sueño aunque tu pareja y tú tengas un grupo sanguíneo Rh negativo y tu pareja positivo.Quizás conozcas alguno de los muy raros casos en que todavía ocurre, pero entonces probablemente sepas que hoy en día tienen tratamiento intrauterino casi siempre exitoso.
 
 
El embarazo múltiple: ¿por qué se produce? ¿Qué repercusiones tiene en el embarazo?
 
De forma natural, algo más del 1% de los embarazos traen al mundo más de un recién nacido. Este porcentaje se ha duplicado en las últimas dos décadas en España como consecuencia del desarrollo de las técnicas de reproducción asistida, lo cual supone un motivo de preocupación, puesto que los embarazos múltiples presentan un riesgo global de complicaciones 4 veces superior al de un embarazo único, aunque estos riesgos  varían considerablemente según los distintos tipos de embarazo múltiple. Un riesgo común a todos los tipos de embarazos múltiples es el de la prematuridad, de manera que solamente la mitad de los embarazos gemelares llegan a término (37 semanas) y casi ninguno de los embarazos triples lo consigue. En los embarazos cuádruples es difícil que sobrevivan todos y en los quíntuples lo difícil es que sobreviva alguno. Para evitar embarazos de número superior a dos, actualmente no se transfieren más de tres embriones en cada ciclo de fecundación asistida, y cada vez más raramente se llegan a transferir tres.
 
 
     
 El tipo de embarazo múltiple más común es el gemelar. Se distingue entre “mellizos” o gemelos dicigóticos  (fecundación de dos óvulos por dos espermatozoides que dan lugar a dos huevos o cigotos) y gemelos idénticos o gemelos monocigóticos (fecundación de un solo óvulo por un solo espermatozoide dando lugar a un huevo que posteriormente se divide en dos). El tipo más frecuente (2/3) es el de gemelos dicigóticos, y puede heredarse si la propia madre tiene una hermana melliza.  
     


Sin embargo, la diferenciación que más trascendencia tiene para el seguimiento del embarazo y la que figurará en tus informes ecográficos es la que debe establecerse en el número de placentas y de bolsas que existen. Es obligatorio que esta diferenciación se realice en las primeras ecografías, puesto que después puede resultar más difícil de distinguir.
 

1. GEMELOS DICIGÓTICOS (mellizos)
- Gestación bicorial biamniótica: cada zigoto dará lugar a una placenta y una bolsa amniótica independientes. 2 PLACENTAS y 2 BOLSAS AMNIÓTICAS.

 

2. GEMELOS MONOCIGÓTICOS (gemelos idénticos): pueden haber diferentes combinaciones dependiendo del momento de división del zigoto.

- Gestación bicorial biamniótica: se divide el embrión y la placenta, en la ecografía no se puede distinguir de mellizos. Por ello, la gestación bicorial biamniótica no siempre será sinónimo de mellizos. 2 PLACENTAS y 2 BOLSAS AMNIÓTICAS

- Gestación monocorial biamniótica: el caso de la mayoría de las gestaciones monocigóticas, se divide el embrión pero no la placenta. En este caso el embarazo debe tener un mayor seguimiento (ecografías mensuales durante casi toda la gestación), debido a que hay solo una placenta que alimenta a dos fetos pudiéndose producir desequilibrios en el reparto de sangre conllevado un alto riesgo de mortalidad (actualmente corregido mediante fotocoagulación láser si detecta a tiempo) 1 PLACENTA y 2 BOLSAS AMNIÓTICAS

- Gestación monocorial monoamniótica: es un caso poco habitual, los dos fetos comparten 1 PLACENTA y 1 BOLSA AMNIÓTICA. Suele ocurrir el fallecimiento de ambos fetos por la formación de entrelazamientos y nudos de los cordones umbilicales. Un caso extremo de este tipo de gestación son los gemelos siameses que además de placenta y bolsa, comparten órganos que les mantienen unidos.
 

 

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