Anemia y embarazo: Que no te falte el hierro

Consigue aumentar tus reservas de este mineral

Anemia y embarazo

A lo largo del embarazo, cada vez que el médico te manda hacer unos análisis de sangre (en general, uno por trimestre) prestará mucha atención a los niveles de hemoglobina, al número de hematíes o glóbulos rojos presentes en tu sangre y a la cantidad de hierro que tienes almacenada.

Estos datos le sirven para saber si padeces una de las complicaciones más frecuentes en las embarazadas: la anemia ferropénica, provocada por bajas reservas de hierro.

En el embarazo el volumen sanguíneo aumenta un 45%, aunque en algunos casos llega al 80 por ciento. Ten en cuenta que tu organismo tiene que crear un órgano nuevo, la placenta, repleta de vasos sanguíneos. Además, al principio de la gestación tu hijo, aunque tiene un corazón que late a toda máquina, no es capaz de fabricar sus propios glóbulos rojos y tiene que aprovecharse de tu sistema circulatorio para distribuir el oxígeno por sus tejidos.

Hierro y embarazo: imprescindible pero escaso


“El hierro es esencial para formar la hemoglobina, componente de los glóbulos rojos de la sangre, y la hemoglobina es esencial para transportar el oxígeno al organismo. También forma parte de la mioglobina de los músculos, participa en la síntesis de ADN, en el funcionamiento del sistema inmune y del sistema nervioso”, nos explica Isabel Solis Villamarzo, médico adjunta del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de Getafe.

En el embarazo el volumen sanguíneo aumenta un 45 por ciento, aunque en algunos casos llega al 80 por ciento. Ten en cuenta que tu organismo tiene que crear un órgano nuevo, la placenta, repleta de vasos sanguíneos. Además, al principio de la gestación tu hijo, aunque tiene un corazón que late a toda máquina, no es capaz de fabricar sus propios glóbulos rojos y tiene que aprovecharse de tu sistema circulatorio para distribuir el oxígeno por sus tejidos.

Hierro y embarazo

Sin embargo, tener unos insuficientes niveles de hierro en sangre es algo muy común entre las embaradas.“En España, el déficit de hierro es el 90% del total de anemias en las gestantes. Puede aparecer en cualquier trimestre, pero es más frecuente conforme avanza la gestación pues son mayores los requerimientos de hierro del feto y la gestante; por eso del 16 al 29% de las mujeres embarazadas se vuelven anémicas en el tercer trimestre”, señala la doctora Solis. Además, el parto supone una situación de alto riesgo para una mujer con anemia y una causa de la misma, aún en la que no la padece.

Cuánto hierro necesitas


Una mujer adulta sana posee una reserva férrica de 1.000 miligramos de hierro. Pero en el embarazo se produce un incremento en el volumen en sangre para poder atender las necesidades de la gestación. Eso implica que esa reserva se tenga que incrementar unos 500 miligramos, mientras que el consumo de este mineral por parte del feto es de unos 300 miligramos. Para que el organismo de una mujer absorba diariamente 1,5 miligramos de hierro debe realizar una dieta equilibrada que aporte alrededor de 10 a 18 miligramos, porque tan solo el 15 por 100 del hierro que compone los alimentos logra ser asimilado por la madre y pasa más tarde al bebé.

Síntomas de la anemia, ¿cuáles son?


Síntomas anemia

 

Puedes ser asintomática o presentar síntomas de anemia como:   

  • Debilidad
  • Fatiga
  • Disminución de apetito
  • Vértigo
  • Mareos
  • Taquicardia
  • Dificultades para respirar con normalidad
  • Uñas quebradizas
  • Palidez en la piel, labios, uñas, las palmas de las manos y la parte inferior de los párpados

Pero a veces estos no son perceptibles: por eso es fundamental no saltarse ninguno de los análisis sanguíneos que el médico te prescribirá. Es la única forma de detectar la anemia.

Qué puede pasar si tienes anemia

El hierro interviene en la formación de la hemoglobina, que es esencial para trasportar el oxígeno a las células. Por lo tanto, trabaja para la supervivencia de éstas. Por eso, “las anemias moderadas y graves se asocian a prematuridadaborto espontáneobajo peso al nacimiento y muerte fetal”, señala Isabel Solis Villamarzo. 

Hay dos tipos de hierro


En los alimentos hay dos tipos de hierro: el hierro hemo y no hemo. “El primero es de origen animal, forma parte de la mioglobina o hemoglobina animal”, dice la doctora Solis, y es el que mejor abosorbe nuestro organismo, alrededor del 25 por ciento. El hierro no hemo es de origen vegetal y está presente en cereales, frutas, etc. 

Para que te hagas una idea de cómo se absorbe uno u otro, ten presente que:   

  • 100 gramos de carne ternera contienen de 3 a 6 miligramos (mg) de hierro, pero el aporte útil tan solo es de 0,5 a 0,9 mg.
  • 100 gramos de espinacas contienen de 2 a 4 mg de hierro, pero el aporte útil tan solo es de 0,04 a 0,010 mg.

Alimentos con hierro


Puedes encontrar buenas dosis hierro de origen animal en:   

  •   Carnes rojas
  •   Pavo
  •   Conejo
  •   Hígado (aunque es un alimento no recomendable en el embarazo)
  •   Pescado (sardinas, pescadilla, lubina)
  •   Moluscos (berberechos, almejas, mejillones)
  •   Yema de huevo

Hierro origen animal

Hierro origen vegental

El hierro de vegetal se encuentra en:   

  •   Verduras de hoja (espinaca, acelgas, lombarda)
  •   Legumbres
  •   Frutos secos

Por último, la industria alimentaria ofrece una amplia gama de productos enriquecidos con el mineral, como los cereales para el desayuno.

Mejor, con vitamina C


“La asociación con vitamina C aumenta la absorción de hierro vegetal”, afirma la doctora Isabel Solis Villamarzo. Por ese motivo, conviene terminar las comidas con frutas para aprovechar mejor este mineral ingerido en los platos principales. Y aún mejor si además se trata de frutas cítricas, tales como naranjas, mandarinas o kiwis, y otras como las fresas.

También puedes facilitar la absorción de hierro si incluyes en tus platos de carne verduras ricas en vitamina C, como el tomate crudo o el pimiento rojo crudo (los puedes añadir en una ensalada, por ejemplo), y el brócoli (para la guarnición).

frutas cítricas

Peor, con alimentos ricos en calcio


vaso de leche

En cambio, nuestro organismo asimila peor el hierro cuando se consume junto con los alimentos ricos en calcio, “porque este mineral disminuye la absorción tanto de hierro hemo (presente en las carnes) como el no hemo (que se encuentra en verduras y legumbres)”, explica la doctora Isabel Solis Villamarzo. 

  • Por eso es preferible que no termines tus comidas principales con postres elaborados a base de leches, como los yogures, el flan, las natillas...
  • Es mejor que estos alimentos ricos en calcio (que también es muy necesario en el embarazo) los consumas como tentempié a media mañana o en la merienda.

Más consejos para asimilar el hierro


  • No consumir un exceso de alimentos integrales (cantidades superiores a los 50 gramos). El salvado y el ácido fítico de los alimentos integrales impiden la asimilación de hierro (actúan como antinutrientes).
  • No es recomendable beber té en las comidas principales. Los taninos que lo componen dificultan la asimilación de hierro. Es mejor, por tanto, reservarlo para los tentempiés.

Suplementos de hierro, necesarios

Dado que con la alimentación sólo es casi imposible conseguir los niveles de hierro necesarios, el médico te recomendará -sobre todo a partir del segundo trimestre- suplementos de hierro, si los análisis de sangre confirman que padeces anemia ferropénica, o incluso para evitar su aparición. Estos se suelen mantener después del parto, aunque des el pecho. “Las diversas sales de hierro (carbonato, citrato, gluconato, lactato, succinato, sulfato, etc.) empleadas para combatir la anemia, son perfectamente compatibles con la lactancia, sin riesgos para el lactante”, concluye la doctora Isabel Solis Villamarzo. 

 

Ángela del Tío