El calendario de las vacunas para niños

Respuestas a tus dudas sobre las vacunas

En la vacunación de los niños existe un calendario que comienza a los pocos días de nacer el bebé. Aunque pueden dar algunas reacciones leves, las enfermedades que previene las vacunas son tan graves que, sin duda, compensan.

La vacunación infantil

Hasta hace 220 años la viruela mataba hasta al 30% de quienes la padecían. Pero el médico Edward Jenner descubrió una vacuna que arrinconó a la enfermedad hasta erradicarla. Se calcula que solo con esta vacuna se ha salvado la vida de 530 millones de personas. Ahora está a punto de desaparecer otra enfermedad, la polio, que hace 30 años dejaba paralizados a más de 350.000 niños en el mundo cada año.

Hoy tenemos vacunas que protegen a nuestros hijos (y a nosotros mismos) del tétanos, la rubéola, el sarampión, la difteria, la gripe, las paperas, el papilomavirus… Hasta 25 enfermedades infecciosas se pueden prevenir con las vacunas. ¿Cómo? Las vacunas evitan enfermedades ya que el sistema inmune crea defensas contra ellas, al administrarle de forma controlada virus atenuados o muertos. Las primeras vacunas se administran en las primeras revisiones médicas , a los pocos días de nacer el bebé. Otras tienen que esperar unos meses.

Las vacunas: ¿Cuándo se ponen? ¿Son gratis? ¿Son obligatorias?


Hay un calendario vacunal con las vacunas comunes a todo el país y que incluye en 2017 las de Hepatitis B, DTPa (difteria, tétanos y tosferina), poliomielitis, haemophilus influenzae (bacteria que causa meningitis, epiglotitis, neumonía y sepsis entre otras enfermedades), sarampión, rubéola, parotiditis, hepatitis B, enfermedad meningocócica, varicela, VPH, enfermedad neumocócica y gripe. Las comunidades autónomas deben ofrecer todas las vacunas que están en este calendario, aunque luego cada una puede establecer prestaciones complementarias, como la hepatitis A que está disponible en Cataluña, Ceuta y Melilla. También puede ocurrir que en el calendario de la comunidad autónoma, la edad de administración varíe algo.

En España, son gratis las vacunas incluidas en el calendario oficial, pero es voluntario ponérselas al niño; los padres deciden si se la administran o no aunque el Gobierno puede imponer la vacunación forzosa en situaciones muy excepcionales, como epidemias.

Reacciones a las vacunas: fiebre, malestar e hinchazón


Una de las dudas más comunes entre los padres al vacunar a sus hijos es si deben administrársela si el niño está enfermo. Francisco Basanta, responsable de urgencias pediátricas del Hospital La Milagrosa, recomienda retrasarla si el niño está enfermo, aunque esto no incida en la eficacia de la vacuna. “Aun así, catarros leves no indican el retraso de la vacunación”, añade. 

Tras la vacuna, las reacciones más habituales son “fiebre, malestar o pequeñas inflamaciones en la zona del pinchazo”, explica Basanta. La mayoría de estos efectos son leves y se limitan a un dolor pasajero o hinchazón en la zona del pinchazo. Suele se más habitual tras la administración de la vacuna triple vírica (sarampión-rubeola-paperas), la vacuna frente al meningococo B y la vacunación con DTPa (difteria, tétanos y tos ferina). En estos casos, añade el experto, “lo mejor es darle paracetamol vía oral. Para otras reacciones, lo adecuado es consultar cada caso con el pediatra”.

La  Asociación Española de Pediatría (AEP) también recomienda aplicar una compresa fría para reducir la molestia . En ocasiones aparece un bultito donde se ha pinchado al niño y le duele si le apretamos. Esto es más frecuente en las vacunas de la tosferina y la meningitis B. Según la AEP, desaparece al cabo de unas semanas.

Reacción a las vacunas

No hay que dar paracetamol de forma preventiva


Vacunación infantil

Lo que sí desaconseja la AEP, y lo reafirma en el número de septiembre de la revista electrónica Evidencias en Pediatría, es dar paracetamol de forma preventiva a los niños al mismo tiempo que se les vacuna, ya que se reduce la respuesta de los anticuerpos frente a algunos antígenos en las primeras horas tras la vacunación, aunque no tanto como para reducir la efectividad de la vacuna.

Hay otros efectos secundarios más graves, pero se producen muy rara vez: fiebre superior a 40ºC, convulsiones o reacciones alérgicas (urticaria, hinchazón de la cara, mareos, dificultad para respirar) ante las que conviene ir cuanto antes al médico.

Otros padres piensan que los recién nacidos no están preparados para la vacunación, pero la doctora Amalia Arce afirma en su blog “Diario de una mamá pediatra” que la administración de vacunas “ni sobrecarga ni tiene capacidad para debilitar el sistema inmune” del niño. La vacuna que tiene más riesgos es, para esta pediatra, “la que no se administra”.

¿Se pueden administrar a la vez varias vacunas?


Según la AEP, es segura la administración simultánea de las vacunas ya que el sistema inmunitario de los lactantes y los niños puede responder a múltiples antígenos, aunque hay varias excepciones como la de la polio y el rotavirus, por lo que siempre hay que preguntar cada caso a los sanitarios que van a encargarse de la vacunación del niño.

El peligro del movimiento antivacunas

El avance conseguido contra algunas enfermedades gracias a las campañas de vacunación se ha visto frenado en los últimos 20 años a raíz de una información falsa que surgió en 1998, cuando el médico Andrew Wakefield publicó en la revista científica The Lancet un estudio que asociaba la vacuna triple vírica con el autismo y una inflamación intestinal grave. Es la base de un movimiento antivacunas que se ha extendido por todo el mundo y que después vinculó el autismo al timerosal, un componente a base de mercurio etílico que se usaba en algunas vacunas y que ya no se utiliza.

La teoría que une las vacunas y el autismo ha sido desmentida por varias investigaciones desde entonces. En 2004 el Instituto de Medicina de EE.UU. concluyó que el timerosal no podía causar la enfermedad ya que se retiró de la composición de las vacunas en 1992 y seguían creciendo los diagnósticos de autismo.

En 2004 también se descubrió que Wakefield había pedido la patente para una vacuna propia contra el sarampión y que su investigación inicial ocultó datos importantes. The Lancet se retractó y Wakefield fue inhabilitado, pero el movimiento antivacunas ha seguido creciendo.

Vacunas que no son gratis: rotavirus y meningitis B

Hay dos vacunas que los padres deben pagar: las vacunas contra el meningococo B y el rotavirus. Aunque están incluidas en el calendario de vacunaciones recomendado por la AEP para 2018, no todos los médicos están de acuerdo en la conveniencia de su administración. El doctor Francisco Basanta,afirma sobre la del rotavirus: “es poco eficaz y su uso no está justificado, por prevenir una enfermedad leve”. El rotavirus causa gastroenteritis.

El precio de la vacuna del rotavirus es 187€ o 308,50€, según la marca elegida. 

La vacuna contra la meningitis B es difícil de conseguir ya que llegan  pocas unidades y lo habitual es apuntarse a una lista de espera en la farmacia. El doctor Basanta tampoco la recomienda ya que considera que, al ser experimental, aún no hay datos fiables sobre su eficacia y efectos secundarios. “Además, la meningitis B en España tiene muy baja incidencia”. El Gobierno está estudiando la información para evaluar su inclusión en el calendario de vacunación infantil y sí la recomienda en situaciones de especial riesgo de enfermedad meningocócica (si ya se ha sufrido un brote de enfermedad meningocócica o si hay contacto estrecho con alguien que haya enfermado de meningitis). 

El precio de la vacuna contra la meningitis B es algo más de 105€ cada dosis. En bebés, la pauta marca vacunar a los 3, 5 y 7 meses, y la cuarta dosis entre los 12 y los 24 meses.

 

Sara Borondo