Cosas que no sabías sobre el embarazo ectópico

Curiosidades de las gestaciones mal implantadas

El embarazo ectópico suele acabar en la extracción del embrión

 

El embarazo ectópico en muchas ocasiones no da síntomas. Por eso es difícil que se detecte a tiempo. Puede resultar grave para la madre y casi siempre acarrea la pérdida del bebé. Las causas no siempre se conocen, pero existen algunas situaciones que incrementan el riesgo de embarazo ectópico, que se da en una de cada 200 gestaciones. Te contamos algunas de las peculiaridades que presenta.

Por qué se produce el embarazo ectópico 


La clave, las trompas de Falopio

Las trompas de Falopio son una especie de tubos, de unos pocos milímetros de grosor y unos 10-12 cm de largo, que conectan los ovarios con el útero. Allí es donde se produce la fecundación. La musculatura de las trompas de Falopio, junto con unos pelillos que hay en su interior, se encarga de transportar el óvulo fecundado al útero, para que anide en sus paredes. Eso ocurre tres o cuatro días después de la concepción.  

Pero en ocasiones, sucede que no consigue llegar hasta el útero, bien por una obstrucción, o por algún otro problema de las trompas.

El tabaco también influye en el "viaje" del ovocito

Las mujeres fumadoras tienen más riesgo de embarazo ectópico, quizás por que el tabaco provoca cambios en la motilidad de la trompa, lo que impide que el óvulo fecundado llegue a tiempo al útero.

Pero el embrión no deja de crecer

Aunque el óvulo fecundado no logre seguir su camino hacia el útero, no deja de crecer: la multiplicación celular no se detiene. Se comporta como si se encontrara bien implantado en el útero, pero al no estar en el lugar apropiado, no conseguirá llegar a buen puerto en la mayoría de los casos.

Los síntomas del embarazo ectópico


Gestación ectópicas, señales: dolor y hemorragia fuerte

Al principio no da síntomas

Detectar el embarazo ectópico pronto es complicado, ya que no suele dar síntomas:

  • La mujer experimenta los síntomas de un embarazo normal, sin sangrado ni dolor.
  • Solo si se realiza una ecografía temprana se puede diagnosticar.
  • Cuando el test de embarazo o el análisis de orina muestran unos niveles elevados de gonadotropina coriónica humana, es decir, la hormona del embarazo, pero la ecografía no muestra el embrión en el útero, el médico sospechará que se encuentra ante un embarazo ectópico.

La laparoscopia, es decir, introducir una diminuta cámara a través del abdomen permitirá el diagnóstico y en caso de ser positivo, el tratamiento del embarazo ectópico.

Primer síntoma, una fuerte hemorragia

La consecuencia de un embarazo ectópico suele ser una grave hemorragia que puede poner en peligro la vida de la madre. De hecho, se trata de la primera causa de mortalidad materna en el primer trimestre de embarazo.

El embrión -como ya hemos comentado- sigue creciendo, y cuando alcanza los 6 mm, alrededor de la sexta semana de gestación, cuando la pared de la trompa de Falopio no puede distenderse más, acaba rasgándose provocando una peligrosa hemorragia interna. Otro síntoma de que esto ha ocurrido es que la madre siente un repentino y punzante dolor abdominal.

Posibles causas del embarazo ectópico

Infecciones vaginales y ETS: Haber sufrido infecciones vaginales y/o enfermedades de transmisión sexual (ETS) son las causas del embarazo ectópico, ya que tanto unas como otras alteran la anatomía de las trompas de Falopio. Y como ahora estas afecciones son más frecuentes, los casos de embarazo ectópico están aumentando.

Fallos del DIU: El DIU es un método anticonceptivo muy eficaz, pero si se produce un fallo, el riesgo de embarazo ectópico aumenta.

El tratamiento de la gestación ectópica 


Depende de cuándo se detecte

El tratamiento de la gestación ectópica dependerá de cuándo se diagnostique:

  • Antes de la ruptura de la trompa. En este caso, si el embrión aún mide unos 4 mm y la trompa de Falopio sigue intacta, se administra un medicamento, metotrexato, que detiene el crecimiento celular. El organismo materno absorbe en unas pocas semanas los restos embrionarios. En ocasiones también se realiza una laparoscopia para extraer el embrión.
  • Si la trompa de Falopio se rompe. En este caso no queda más remedio que realizar una intervención quirúrgica urgente para detener la hemorragia, reparar los daños en los órganos afectados y extraer el embrión.

No provoca infertilidad

En el supuesto de que una de las trompas de Falopio se rompa, la mujer no queda estéril. Podrá volver a quedarse embarazada, ya que la otra trompa está intacta.

Gestación ectópica: rarezas y hechos insólitos de la mala implantación

 Hechos insólitos del embarazo ectópico


Puede haber un embrión fuera y otro dentro

En gestaciones múltiples puede ocurrir que uno de los embriones anide en el útero, pero que otro lo haga fuera de él: es el llamado embarazo heterotópico.

También se han dado casos, muy pocos, de embarazos gemelares implantados incorrectamente en las trompas de Falopio y que han tenido que ser extraídos quirúrgicamente. Este caso se da en una de cada 125.000 gestaciones, lo que supone una incidencia del 0,13%.

También se puede implantarse en otros lugares

El 98% de las gestaciones ectópicas tiene lugar en las trompas de Falopio, pero un 2% puede localizarse en el ovario, en el cuello del útero, en la cavidad abdominal e incluso en el hígado materno.

El embarazo a veces, muy pocas, sigue adelante

Lo normal es que en un embarazo ectópico se produzca un aborto precoz, pero en ocasiones rarísimas el embarazo sigue adelante. Por ejemplo, en Australia en 2008 nació una niña que se había desarrollado en el ovario de la madre, cosa que descubrió en el momento de su nacimiento por cesárea. El ovario no llegó a romperse, sino que fue estirándose a medida que crecía la bebé en su interior, todo un milagro que pudieron visualizar los médicos que atendieron este parto. La madre no presentó dolores ni sangrado en el embarazo, y las pruebas prenatales no percibieron que la implantación embrionaria era incorrecta.

La Ciencia también recoge algunos casos de embarazos ectópicos abdominales, en los que hubo un final feliz tanto para la madre como para el bebé. En 1999, una madre dio a luz en Londres a sus trillizos, uno de los cuales se desarrolló fuera del útero, en la cavidad abdominal. El parto se produjo a las 29 semanas de embarazo con una complicada cirugía. El bebé ectópico, llamado Ronan, fue considerado como el primer niño sano que lograr sobrevivir a una gestación fuera del útero materno.

Caridad Ruiz
Redactora experta en Salud