Tratamiento de la depresión posparto

El entorno del apoyo social es vital para la madre deprimida

 

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Si una de cada diez mujeres se deprime tras el parto, identificar y curar esta enfermedad debe ser prioritario para los médicos

"Hay que comenzar lo antes posible un tratamiento psicofarmacológico antidepresivo y garantizar las medidas de seguridad y apoyo para la paciente y su bebé. Dependiendo del momento evolutivo, y en general a lo largo de todo el proceso de tratamiento se debe realizar también un tratamiento psicoterapéutico orientado a los focos problema que se identifiquen en cada caso. La terapia conductual cognitiva (TCC) y la terapia interpersonal (TIP) son tipos de psicoterapia que han demostrado efectividad para la depresión posparto", explica María Fe Bravo Ortiz, jefa de Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario La Paz.

Es un cuadro grave que en ocasiones puede requerir la hospitalización y en cualquier caso exige un seguimiento muy cercano. Dependiendo de los síntomas que presente cada mujer, el tratamiento psicofarmacológico se complementará con otros fármacos, como antipsicóticos, estabilizadores del humor o tranquilizantes.

Dada la gravedad del cuadro, en casi todos los casos la decisión de iniciar un tratamiento acarrea la supresión de la lactancia materna, ya que todos estos fármacos pasan a través de la leche al bebe.

El seguimiento debe realizarse de forma muy estrecha durante los primeros seis meses, y continuarlo durante al menos un año. Sin tratamiento, la depresión posparto puede durar meses o años y la paciente puede estar en riesgo de hacerse daño a sí misma o al bebé. Es importante que la madre que está siendo tratada por depresión posparto continúe con el tratamiento incluso cuando ya se siente mejor porque si lo para de forma prematura, los síntomas pueden volver.

El apoyo de pareja y familia, clave para ayudar a la madre con depresión


La paciente con depresión posparto va a requerir siempre un apoyo importante por parte de su parejafamilia o amigos, tanto para su propio cuidado, como para el del bebé. La familia y las personas cercanas desempeñan un papel determinante para que el cuadro depresivo se detecte tempranamente y se trate cuanto antes, porque la persona deprimida muchas veces no se siente con fuerzas para pedir ayuda.

Por otra parte, cuando la mujer presenta síntomas depresivos importantes tiene muchas dificultades para desarrollar su actividad habitual y mucho menos para cuidar de un recién nacido. Por eso  requiere apoyo psicológico e instrumental: en las primeras semanas va a necesitar una persona que le acompañe y ayude.

La familia debe ayudar a cuidar al bebé


Con respecto al bebé, la familia debe colaborar en su cuidado directo en los primeros momentos, y después en facilitar un acercamiento progresivo y con apoyo, a medida que la mejoría se vaya produciendo para que el vínculo y el apego se vaya desarrollando.

En algunos programas de salud mental se realiza un apoyo a través de diversas organizaciones para que las madres con depresión puedan desarrollar estos vínculos, tan importantes posteriormente para la salud mental de los bebés.

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Marta Villalba