Aerofagia y ardor de estómago en el embarazo

Son molestias digestivas muy frecuentes

Aerofagia


 Los gases son síntomas muy molestos y a veces muy dolorosos. Se deben a la compresión por parte del útero de las asas intestinales. El útero, además, al ir creciendo, desplaza el intestino hacia arriba y a los lados, lo que, acompañado  de la compresión que ejerce, favorece la aparición de gases. Además, como ya se ha comentado, existe un enlentecimiento del vaciamiento de las asas intestinales debido al aumento de la progesterona, lo que incrementa el acúmulo de gases que llega a ser en ocasiones muy doloroso. Este dolor se localiza justo donde se encuentran las asas intestinales; es decir, en el primer trimestre en todo el abdomen, pero en el segundo y tercer trimestre a ambos  lados de la cavidad abdominal y por debajo del diafragma.

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Para evitar la aerofagia, insistimos de nuevo en que hay que comer en pequeñas cantidades varias veces al día, masticando bien y rehuyendo de alimentos flatulentos como el repollo, la coliflor, el brócoli, la cebolla, los garbanzos, las judías blancas, las lentejas o las naranjas.

Las infusiones de hinojo o anís después de comer, pueden ayudar a evitar la aparición de los gases. Cuando los gases ya están instaurados, es conveniente cambiar de postura, ponerse de pié y levantar los brazos para permitir que el bolo de aire siga su recorrido.

Pirosis o ardor de estómago


 Aparece a partir del segundo trimestre del embarazo y es una acidez a nivel del esófago (detrás del esternón) que a veces sube hasta la garganta. Esta acidez llega a producir molestia e incluso dolor en muchas embarazadas llegando a despertarlas por la noche. La pirosis se debe al reflujo de del alimentos del estómago hacia el esófago. La comida se mezcla en el estómago con los jugos gástricos, y éstos irritan la mucosa del esófago al refluir. La causa del ardor es el retraso en la evacuación del estómago debido a la disminución de la motilidad intestinal producida por el aumento de progesterona. El aumento de progesterona también ocasiona una relajación del esfínter esofágico inferior (que une el esófago con el estómago) facilitando que ascienda la comida con los jugos gástricos. Por otro lado, la compresión del estómago por el útero y la disminución del ácido clorhídrico (ClH) en el estómago contribuyen también al reflujo gastroesofágico.

 Para evitar la pirosis es conveniente realizar varias comidas al día pero en menor cantidad y masticando lentamente. Es importante eludir los alimentos fritos,  especiados, el alcohol, el café y el tabaco. Es conveniente hacer la digestión sentada y no acostarse nada más comer. Si ya han aparecido los síntomas, la gestante puede tomar almagato en pastillas o sobres o ranitidina.