Pielonefritis, pancreatitis e hígado graso en el embarazo

Cómo detectarlos

Pielonefritis aguda


Afecta al 1-2 % de todas las gestantes. Cursa con fiebre, escalofríos, dolor lumbar uni o bilateral y dolor al orinar (disuria) con aumento de la frecuencia de las micciones. Con frecuencia también hay vómitos, náuseas y falta de apetito. En la palpación, la puñopercusión renal a nivel del ángulo costovertebral es claramente positiva. Es decir, al golpear con el puño la unión entre las costillas y la columna vertebral, existe dolor.

Alrededor de un 20% de las pacientes con pielonefritis aguda tienen bacteriemia (bacterias en la sangre) siendo el germen más frecuentemente implicado la Escherichia coli. Esta bacteriemia puede producir un sepsis con afectación de la función renal, insuficiencia respiratoria y coagulación intravascular diseminada.

La pielonefrits aguda aparece en el 80-90% de los casos en los dos últimos meses del embarazo y debido a la gran morbimortalidad materna y fetal que produce, requiere el ingreso hospitalario de la gestante.

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Pancreatitis aguda


Es una complicación severa de la gestación y suele aparecer en el tercer trimestre. La causa más frecuente es la presencia de cálculos en la vesícula biliar (colelitiasis). Se presenta como un dolor en la región alta del abdomen (epigastrio) que se irradia hacia el lado izquierdo (hipocondrio izquierdo) y a la espalda. Se acompaña de náuseas, vómitos, fiebre y escalofríos. En el análisis de sangre se encuentra aumentada la amilasa y la lipasa y disminuido el calcio. El tratamiento consiste en ingreso de la gestante con dieta absoluta, analgesia y sonda nasogástrica.

Hígado graso agudo


Ocurre en el tercer trimestre y es más frecuente en el primer embarazo (nulíparas). Se caracteriza como dolor abdominal, náuseas, vómitos y color amarillo de piel y mucosas (ictericia). En la analítica sanguínea está elevada la bilirrubina, las transaminasas (GOT y GPT) y existe una alteración de los factores de coagulación. Si este cuadro evoluciona puede desencadenar en un coma hepático. La mortalidad materna y fetal asciende a un 75%. El tratamiento definitivo es el parto.