Síndrome del nido en la embarazada
El afán de poner todo a punto para tu bebé
El síndrome del nido o instinto de anidación es una sensación que experimentan algunas mujeres en el tercer trimestre del embarazo y que se caracteriza por una necesidad instintiva e irrefrenable de limpiar, ordenar, decorar y, en definitiva, poner a punto tanto la habitación del bebé, como el resto de la casa, ante la inminente llegada del nuevo miembro de la familia.
Aunque es más frecuente entre las mamás primerizas y en la última etapa de la gestación, el síndrome del nido puede afectar a cualquier embarazada en cualquier momento. Lo habitual, sin embargo, es que ante la cercanía del parto la mujer sienta ansiedad por tenerlo todo preparado y decida inconscientemente mantenerse ocupada para distraerse de los temores y preocupaciones que pueden surgir ante el nacimiento de su hijo.
Características del síndrome del nido de la embarazada
La gestante con síndrome del nido o instinto de anidación se ve afectada por un aumento de energía, una especie de hiperactividad que canaliza realizando todo tipo de tareas en el hogar, con el objetivo de que todo esté perfecto para acoger a su bebé, como:
- Limpiar objetos o espacios a los que habitualmente no dedicaría tanto tiempo o atención.
- Organizar todos los armarios y lugares de almacenamiento de la casa.
- Adquirir ropa y productos destinados a su bebé (pañales, biberones, leche de fórmula…), aunque ya tenga suficientes.
- Decorar la habitación del bebé hasta el último detalle.
- Lavar, doblar y clasificar su ropa.
En principio, el síndrome del nido –una conducta análoga a la que muestran muchos animales antes de la llegada de una nueva camada– no tiene nada de malo; sin embargo, es importante que la mujer se encuentre descansada en el momento del parto –algo que puede resultar difícil si lleva semanas sacando brillo a la casa– y, sobre todo, debe evitar exponerse a peligros, como subirse a una escalera para descolgar cortinas, que podrían hacer que sufriese un accidente doméstico.
Consejos para embarazadas con el síndrome del nido
Si de repente no puedes soportar el más mínimo desorden, te apetece mucho redecorar la casa, necesitas que todo esté reluciente, o crees que a la habitación del niño todavía le faltan unos último retoques, es posible que tengas el síndrome del nido, una conducta que adoptan muchas mujeres en la recta final del embarazo, y que con estos consejos llevarás mejor:
- No te obsesiones ni te agobies. Aunque es importante tener todo preparado antes del parto, incluyendo la canastilla que llevarás al hospital, porque esto hará que te sientas más tranquila, recuerda que por tu bien y el de tu hijo también debes descansar y cuidarte.
- Prioriza. Dedica tu tiempo y tu energía a las cosas realmente necesarias; por ejemplo, la casa debe estar limpia, pero no es imprescindible ordenar todos los armarios o empapelar las habitaciones.
- Pide ayuda. Si las labores domésticas te superan y no poder terminarlas te genera ansiedad o estrés, pide ayuda a familiares y amigos.
- Dosifica tus fuerzas. Incluso en el caso de que te sientas muy bien físicamente y seas capaz de mantener una intensa actividad durante horas, debes controlarte y alternar las tareas de limpieza y orden con actividades menos exigentes como cocinar, hacer punto o pasear.
- Evita lesiones. No realices sobreesfuerzos, vigila tu higiene postural, no te subas a sillas o escaleras para tratar de alcanzar objetos, y párate a descansar si te sientes fatigada.
- Ten cuidado con los tóxicos. Algunos productos de limpieza, al igual que pinturas, barnices, pegamentos, etcétera, contienen sustancias químicas que pueden perjudicaros tanto a ti, como a tu bebé, así que comprueba las etiquetas y protégete adecuadamente si vas a usarlos.
- No tomes bebidas ni comidas estimulantes como café, té, chocolate, picantes…, porque te pondrías más nerviosa.
- Disfruta del síndrome del nido, y de los sentimientos y emociones que desencadena. Piensa que se trata de un aspecto más de la maternidad, relacionado con el instinto maternal y el deseo de cuidar y proteger al bebé.

