Dr. Alex García-Faura: “Estudiamos el efecto de la música en la implantación embrionaria”

Un ensayo en mil mujeres busca aumentar la tasa de implantación

Dr. Alex García-Faura: “Estudiamos el efecto de la música en la implantación embrionaria”
Dr. Alex García Faura, director científico de Institut Marquès y co-autor del artículo, con una paciente durante el estudio
Sabemos que los fetos son capaces de reaccionar ante la música a partir de la semana 16 de embarazo, siempre que ésta les llegue a través de la vagina materna, por un estudio realizado por el Institut Marquès de Barcelona. Ahora los investigadores  de esta clínica de fertilidad estudian el efecto de la música en la fase más delicada y desconocida del embarazo, la implantación embrionaria. Lo explica el doctor Alex García-Faura, que es director científico del Institut Marquès y codirector de este interesante ensayo.

Abrir la boca, sacar la lengua… ¿se esperaban una reacción así en los fetos que “escucharon” música en su estudio anterior?


Antes de empezar el estudio principal hicimos unas pruebas aplicando música en algunos fetos a través de un dispositivo especialmente diseñado para la prueba que se introduce en la vagina de la madre. Y ahí fue donde nos impactaron los movimientos de algunos bebés (abrir toda la mandíbula y sacar la lengua). Porque hay un movimiento muy poco habitual, sacar la lengua al máximo, que se detecta en ecografía de forma natural sólo en el 5% de los casos. Queríamos saber si este movimiento se habitualmente repetía al exponer al feto a la música y así fue. También estudiábamos otros movimientos como los de los ojos y el diafragma, pero el de la boca fue decisivo. 

¿Cree que la “música prenatal” tiene efectos positivos en los bebés?


Esta es nuestra hipótesis: nos gustaría demostrar que aplicar música precoz (en el útero materno) es una ayuda para el aprendizaje de los niños. Aunque en el estudio que nosotros hicimos no se puede demostrar porque sólo se estimuló al bebé durante un periodo de cinco minutos.

Lo que sí se demostró es que la música por vía vaginal es capaz de activar ciertos circuitos cerebrales del bebé, que además son diferentes a los que se ponen en marcha cuando el bebé simplemente se mueve.

Es la primera vez que logramos comunicarnos con un feto –no sólo activarlo físicamente-, consiguiendo que el bebé realice un movimiento específico al oír la música. Abrir la boca y sacar la lengua al máximo es un movimiento complejo previo a la vocalización.

¿Cree que la “música prenatal” tiene efectos positivos en los bebés?
Dra. Marisa López-Teijón, Jefa de Reproducción Asistida de Institut Marquès y principal investigadora y autora del ensayo, con el dispositivo utilizado en el estudio

Entonces ¿vale para algo poner música al bebé con unos auriculares grandes pegados a la barriga de la madre?


Si la madre se siente cómoda, siempre va a ser un vínculo emocional con su bebé, tanto ponerle música como hablarle. Lo que sí sabemos es que a través de la vía abdominal la música llega al feto como un susurro, como si oímos la vecino de al lado con la televisión puesta.

¿Qué otros beneficios probados tiene la música en los fetos?


Sí, tenemos evidencia científica de que la música mejora en un 5% la tasa de fecundación en nuestra incubadora de embriones. Y también hemos comprobado que con la música, los espermatozoides se mueven más durante la primera hora, además de que la calidad de los embriones resultantes a los cinco días es mejor.

¿Qué otras investigaciones llevan a cabo en este campo?


Ahora estamos estudiando los beneficios de la música (a través de la vagina de la madre) en la implantación embrionaria. Actualmente estamos realizado este estudio en unas mil embarazadas y los primeros estudios los tendremos a principio de 2017. ¿Cómo? Aplicando música al embrión a través de la vagina de la madre dos veces a día unos 20-30 minutos durante ocho semanas. Nuestro objetivo es demostrar que la música mejora la tasa de implantación, todo esto con mucha prudencia. Actualmente esta tasa oscila entre el 65% de la fecundación in vitro al 80% de la ovodonación; para nosotros sería un logro aumentarla en un 5 o 10%.

La fase de implantación es muy delicada en cualquier embarazo y una de las más desconocidas. Lo que suele fallar, cuando hay problemas, se resume en tres aspectos:

  • inflamaciones uterinas
  • lesiones o adherencias por cirugías anteriores (miomas, legrados…)
  • enfermedades de la coagulación y autoinmunes
Una vez descartados estos problemas, aún queda una parte de pacientes con buena salud, cuyo embarazo acaba en aborto o en una prueba de embarazo negativa. En los últimos 20 años ha habido muchos estudios para rebajar la tasa de abortos, pero los resultados son muy contradictorios.
Carmen Arnanz