La cesárea

Versión cefálica externa: Partos de nalgas sin cesárea

 
Versión cefálica externa: una técnica antigua pero novedosa
 
Cayó en desuso hacia los años setenta y hoy diversos hospitales de nuestro país comienzan a recuperar una técnica antigua denominada versión cefálica externa. El departamento de Ginecología y Obstetricia del hospital bilbaíno de Cruces, dirigido por Txanton Martínez-Astorquiza, ha sido pionero a la hora de rescatar esta técnica en nuestro país.
 
Consiste en una serie de maniobras sobre el vientre de la madre que son  guiadas por ecografía para que el feto cambie su posición podálica o de nalgas hacia una posición cefálica. Tiene que realizarse hacia la semana 37 y los riesgos son mínimos: se monitoriza a la madre, se controla la posición del feto, su latido cardíaco y el estado de la placenta. No obstante, será siempre el especialista el que valore la indicación de este procedimiento, que no se puede realizar en caso de ruptura de la bolsa, si el embarazo es múltiple, si hay poca cantidad de líquido amniótico o si el feto es muy grande.
 
 
Si esta técnica se implantara en todos los hospitales, como pretende la SEGO, la mitad de los partos de nalgas que ahora precisan de cesárea podrían convertirse en partos vaginales. Sin embargo, es todavía una técnica que pocas mujeres conocen y a la que no se muestran aún muy receptivas.
 
 
La cuestión es que cualquier complicación o problema en el parto termina en cesárea. Los médicos no se la juegan. La pescadilla que se muerde la cola: cuantos menos partos difíciles se practican, menos conocimiento se acumula. Uno de los objetivos de la  SEGO es la formación de los residentes. Martínez-Astorquiza tiene claro que "cuanto menos partos difíciles se hagan, menos se van a hacer en el futuro" y defiende la utilidad de emplear simuladores para formar a los médicos jóvenes y así quitarles el miedo a la hora de atender partos más complicados. En lugar de ensayar con los pacientes, antes han podido realizar las prácticas necesarias con muñecos que no se quejan y, sobre todo, que no pueden demandarles.