El preservativo no interfiere en la fertilidad de la pareja

Su gran ventaja es que previene las enfermedades de transmisión sexual

 
Los métodos anticonceptivos de barrera, como el preservativo, son los que se aplican sobre el aparato genital masculino o femenino para evitar que se pongan en contacto los gametos masculino y femenino e impedir la concepción. Son los anticonceptivos más empleados desde la antigüedad.
 
 
     
  Entre sus beneficios destaca que pueden ser adquiridos sin la supervisión médica, que tienen pocos efectos secundarios sistémicos y escasos locales, y el más importante: que previene las enfermedades de transmisión sexual.  
     
 
 
Su principal desventaja es que presentan menor eficacia anticonceptiva que otros métodos como el DIU o la píldora. Además, deben de manipularse cerca del momento de la relación sexual y las parejas deben ser constantes en su uso para conseguir que sea un método anticonceptivo efectivo.
 
     

El preservativo no altera la fertilidad

  El preservativo no interfiere en la fertilidad de la pareja
El método de barrera por excelencia es el preservativo o condón. Existe una amplia variedad de los mismos y su uso está ampliamente extendido.

Su principal ventaja radica en su nula acción sistémica, su fácil empleo y alta eficacia si se usa correctamente y desde el punto de vista médico, la capacidad para evitar la trasmisión de enfermedades por vía sexual.

Por el contrario, su principal inconveniente es que su empleo interfiere en la relación sexual, puede romperse durante su uso, producir alergia local o sistémica y que es un método caro.

En cuanto a su efecto sobre la fertilidad, ésta no se ve alterada en ningún momento, ya que es un método totalmente reversible al instante: sólo generan su efecto anticonceptivo durante la relación sexual en la que se emplean.
     
 

"Preservativos" femeninos, a examen

 
Al igual que el preservativo masculino, su variante femenina presenta las mismas ventajas excepto que su uso está menos universalizado y su coste es mayor.
 
Por otro lado, los métodos de barrera como el diafragma, la esponja vaginal o el capuchón cervical son de menor empleo en nuestro país. Tienen una desventaja frente al preservativo -ya sea masculino o femenino- que es la desprotección frente a las enfermedades de transmisión sexual.
 
Los espermicidas son un anticonceptivo de barrera químico con una eficacia menor que los mencionados previamente, ya que existe una posibilidad de embarazo de hasta un 15 por ciento con su empleo habitual. Su efecto anticonceptivo es corto, limitado al momento de la relación sexual y por lo tanto cede en pocas horas y no influye en la fertilidad posterior. Tampoco producen alteraciones genitales largo plazo que pudieran afectar a la función reproductora tanto en el varón como en la mujer.
 
 
Miriam de la Puente y Diana Cuenca
Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico San Carlos (Madrid)