Embarazadas con intolerancia a la lactosa o celiacas

Es vital consultar al médico sobre el riesgo nutricional para el feto

Embarazadas con intolerancia a la lactosa

Las mujeres intolerantes a la lactosa que deseen quedarse embarazadas deben consultar al ginecólogo para establecer el estado nutricional en el que se encuentran y conocer sus niveles de calcio, ya que se encuentran en riesgo de déficit de dicho micronutriente. Y es que el calcio es un oligoelemento indispensable para el correcto desarrollo de la gestación.

Las mujeres con este trastorno que están embarazadas presentan una disminución del grado de la intolerancia a la lactosa durante la gestación. A pesar de ello, la intolerancia puede ser permanente durante los nueve meses de embarazo, y afectar tanto a los niveles finales de calcio como al desarrollo embrionario y fetal.

Qué es la intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa es un trastorno que afecta a la digestión de la lactosa, proteína fundamental de la leche. Estas mujeres presentan un déficit de una molécula enzimática denominada lactasa, la cual permite la disociación de la lactosa y su absorción. Secundariamente se produce un aumento de lactosa sin digerir en el intestino delgado, lo que provoca malabsorción de los alimentos.   El tratamiento de la intolerancia a la lactosa se basa en evitar la ingesta de alimentos que la contengan, por ejemplo, leche y sus derivados como mantequilla, yogur, queso, helados...

Una solución: tomar otros alimentos ricos en calcio


Estas mujeres embarazadas deberán conseguir una ingesta de calcio adecuada. Para ello, deberán aumentarse la toma de alimentos ricos en calcio como:

  • Pescados: sardinas.
  • Mariscos: almejas, cigalas, langostinos y gambas.
  • Legumbres: garbanzos, lentejas y judías blancas.
  • Frutos secos: pistachos y nueces.
  • Frutas y verduras: higos, las acelgas o espinacas.

Una forma fácil y común de prevenir el déficit de calcio en mujeres que no pueden consumir derivados lácteos es la administración de suplementos de calcio durante la gestación. Por último, existen productos lácteos comercializados, que presentan formulaciones sin lactosa y que por lo tanto pueden ser consumidas por estas mujeres. La disponibilidad de estos productos es menor y el coste, mayor que la leche tradicional. Además, existen tratamientos basados en aportar a personas intolerantes fórmulas que aportan lactasa, la enzima deficitaria, pero uso no ha quedado establecido aún como seguro en la gestación.

Cómo afecta la celiaquía al embarazo


La enfermedad celiaca es una enfermedad autoinmune, es decir que nuestro propio sistema de protección va a producir una inflamación de nuestro intestino delgado tras la ingesta de una proteína denominada gliadina. La gliadina se encuentra en el gluten que forma parte de muchos cereales como el trigo, la cebada, el centeno y la avena entre otros.

Celiaquía en el embarazo

Su ingesta -ya sea por desconocimiento de la enfermedad o por falta de seguimiento de las pautas médicas- supone un estado de malnutrición importante. La razón es que se impide la absorción de los nutrientes al desaparecer las vellosidades intestinales encargadas de ello.

La enfermedad celiaca, frecuente en nuestro país, presenta un tratamiento sencillo y eficaz que consiste en evitar el contacto del enfermo con la proteína gliadina. Por ello, lo principal es evitar la toma de productos que contengan gluten. Cada día observamos un aumento de la gama de productos exentos de contener gluten y por lo tanto, permitidos para celiacos.

Las mujeres que presenten esta enfermedad y que deseen conseguir una gestación, antes de concebir han de conseguir un estado óptimo nutricional y mantenerlo durante todo el curso del embarazo

Este estado nutricional no es difícil de conseguir si se siguen las recomendaciones de evitar todo alimento que contenga gluten; además, hay que mejorar el aporte adecuado de hidratos de carbono en la dieta de estas gestantes sin variar sus alimentos permitidos y prohibidos.

En embarazadas con enfermedad celíaca está justificada la administración de suplementos vitamínicos desde los comienzos de la misma e incluso antes de la concepción.

Diana Cuenca
Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico San Carlos