10 mitos sobre el cuidado del bebé

Falsas creencias sobre su sueño, alimentación, dentición…

26/02/2026

 

Mujer con su bebé en brazos

Circulan numerosos mitos sobre el cuidado de los bebés. Cuando nace un niño, familiares, amigos y conocidos ofrecen un sinfín de recomendaciones, entre las que suele haber falsas creencias, como que no hay que cogerlo en brazos porque se acostumbra, que la salida de los dientes provoca fiebre, o que si el pequeño llora es porque la leche materna no le está alimentando.

Las condiciones de vida de los países desarrollados –alimentación, higiene, atención sanitaria…– permiten a la inmensa mayoría de los niños crecer de forma saludable, pero la preocupación por la salud del bebé angustia a padres y madres. Te explicamos y desmentimos algunos de los falsos mitos más populares sobre el cuidado de los bebés para resolver tus dudas.

1. No lo cojas en brazos que se acostumbra


Tras nueve meses en el útero el bebé necesita contacto físico y sentirse seguro. Cogerle en brazos no sólo no tiene ninguna contraindicación, sino que es necesario. A pesar de ello, es habitual que algunos familiares, sobre todo las abuelas y los abuelos, mantengan la creencia de que si los cogemos en brazos luego no querrán que los soltemos. Esto no es cierto, ya que, a medida que el bebé va creciendo, poco a poco va ganando en autonomía y tendrá a su alcance un mundo por descubrir, que llamará su atención más allá de nuestros brazos.

2. Tiene que dormir en la cuna


Sobre cómo, cuánto y dónde deben dormir los bebés se ha hablado y escrito mucho y suele ser un tema muy recurrente entre padres y madres, y todo aquel que quiera opinar. Lo cierto es que no hay un lugar obligatorio para el descanso del bebé más allá del que nos indica el sentido común y las normas de seguridad básicas, como que los menores de cuatro meses duerman en la misma habitación que sus padres, o que lo hagan sobre una superficie limpia, firme y acotada.

Recoge estas cuestiones la pediatra María Angustias Salmerón en un completo post en su blog Mi mamá ya no es pediatra. Muchas familias temen meterlos en sus propias camas por miedo a la muerte súbita, la asfixia o, incluso, a que nunca vayan a querer salir de ella. Sin embargo, un colecho seguro es tan válido como una cuna segura, siempre que todos los miembros a los que afecta esta decisión estén satisfechos con la elección.

3. Tu leche no le alimenta, por eso llora


Es un mito muy extendido pese a la cantidad de información disponible acerca de la lactancia materna. Generalmente, se escucha como respuesta a un momento de preocupación de una madre –especialmente si es primeriza– con poca experiencia con la lactancia materna, ya sea porque el bebé no coge el peso que esperaba, o por los lloros frecuentes. Pero, todas las leches maternas alimentan, y no hay motivo para pensar que el peso o el llanto puedan estar relacionados con una leche poco nutritiva.

Las madres que deciden continuar con la lactancia materna a partir del año también se encuentran con este tipo de comentarios. El nutricionista Julio Basulto remite en estos casos a un estudio de Mandel y colaboradores publicado en 2005, que señala que la leche humana de mujeres que han lactado durante más de un año tiene un contenido significativamente superior de grasas y energía que la de aquellas que han amamantado durante períodos más cortos. Si tienes dudas al respecto puedes acudir a alguna asociación de apoyo a la lactancia materna, como el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, donde encontrar información actualizada.

Madre sostiene en brazos a su bebé llorando

4. Si le cortas el pelo, le crecerá más fuerte


No hay ninguna evidencia científica de que cortar el pelo a un bebé vaya a contribuir a que le crezca más sano y fuerte posteriormente. La Federación de Matronas recoge en una guía de cuidados de las criaturas durante los primeros meses de vida que el pelo que tiene el recién nacido se suele caer a los tres meses. Poco después deja de crecer, y se vuelve a caer alrededor de las ocho o doce semanas. “Observarás que el bebé se queda un poco calvo en la zona de la nuca cuando cumple dos o tres meses, y aunque muchas mamás lo atribuyen a que pasan mucho tiempo con la cabecita apoyada en la cuna o el cochecito, en realidad es algo que sucede de forma natural. No hay que preocuparse, ya que le irán creciendo nuevos cabellos”, señalan.

5. Si le das cereales, dormirá toda la noche


Otra recomendación habitual es la de ofrecer al bebé cereales por la noche para conseguir que duerma más. Sin embargo, los despertares nocturnos van a seguir sucediéndose debido a que los ritmos de sueño de un bebé son muy diferentes a los de un adulto. A finales de los ochenta, un estudio analizó el sueño de 106 niños de entre cinco semanas y cuatro meses. Los dividieron en dos grupos: bebés que tomaban cereales antes de dormir, y bebés que no los tomaban. ¿El resultado? No hubo una tendencia estadísticamente significativa de un grupo respecto a otro a tener una mayor proporción de horas de sueño seguidas.

6. Si le das el pecho, no puedes tomar ningún medicamento


Es una creencia arraigada, pero es totalmente falsa. Durante la lactancia materna es probable que la madre enferme en algún momento, o que incluso padezca una enfermedad crónica –previa o no al embarazo–. Por ello, puede ocurrir que necesite seguir un tratamiento farmacológico, o someterse a una intervención quirúrgica. La gran mayoría de intervenciones o medicamentos son compatibles con la lactancia materna. El portal e-lactancia.org, promovido por pediatras y farmacéuticos especializados en lactancia materna, ofrece una enorme base de datos a través de la cual quien lo desee, y de forma totalmente gratuita, puede consultar la compatibilidad de la lactancia materna con medicamentos, así como otras sustancias.

7. La salida de los dientes causa fiebre


Posiblemente ocupa el primer lugar en la lista de las creencias populares. No hay padre o madre que no haya escuchado esta afirmación en algún momento desde el nacimiento de su hijo hasta que cumple su primer año, o año y medio. La fiebre –considerada esta a partir de los 38 grados centígrados de temperatura– aparece cuando hay una infección detrás. La erupción de los dientes debe ser entendida, en todo caso, como un proceso inflamatorio que puede causar molestias, pero no fiebre. Desde la Asociación Española de Pediatría insisten en que no se deben atribuir a la dentición síntomas como fiebre alta, malestar, diarrea o vómitos, porque podríamos estar dejando de tratar una enfermedad de importancia.

8. Los bebés necesitan ir a la guardería


Grupo de bebés en la guardería con sus cuidadoras

Las exigencias laborales y la falta de medidas de conciliación obligan a muchas familias a llevar a sus bebés de pocos meses a una escuela infantil. Más allá de una cuestión logística asociada a la ausencia de políticas sociales, o de una preferencia personal, no hay ningún motivo por el que un bebé o un niño necesite ir a la guardería. Su propio entorno, el parque, la calle, o incluso el mercado en el que hacemos la compra, es una oportunidad constante de aprendizaje y socialización. El desarrollo evolutivo de cada niño no está marcado por el contacto con otros iguales en una guardería, sino por la evolución de sus propias capacidades.

De hecho, como ha señalado en diversas ocasiones la pediatra Lucía Galán, “los pediatras recomiendan no escolarizar a los niños antes de los dos años”. Esa recomendación parte, entre otros, de un motivo de salud: los niños que acuden a una guardería tienen el doble de probabilidades de caer enfermos que un niño que no acude a estos centros. “Hablamos de otitis medias, resfriados, conjuntivitis, gastroenteritis, bronquitis, neumonías. Además, tomarán más antibióticos y más tempranamente que el resto”, señala Galán. Sobre si pasar por tantos procesos víricos o bacterianos les inmuniza, los pediatras son muy claros: la inmunidad no se desarrolla completamente hasta los dos o tres años de edad, y no hay ninguna evidencia de que estos procesos aceleren dicho desarrollo.

9. No se tiene que despertar en toda la noche


El patrón de sueño de los bebés y niños pequeños poco tiene que ver con el de los adultos, ya que se suelen despertar muchas veces. El psicólogo valenciano Alberto Soler insiste en un artículo publicado en su web en que hay una gran variabilidad, en función del niño, con respecto al momento en el que comienzan a dormir del tirón. “Unos niños antes y otros después, pero muchos empezarán a despertarse menos a partir del año, y a partir de los tres años cada vez serán más noches las que harán sin despertarse, aunque hasta los cinco o seis años aún son normales algunos despertares nocturnos”, señala.

10. Debes darle un biberón con infusiones para los gases


Es muy habitual encontrar aún el mito de que si un bebé llora es que tiene gases y que, para aliviarlo, hay que darle una infusión. Error. En primer lugar, las infusiones de plantas contienen principios activos que pueden ser perjudiciales para la salud del bebé. Además y, como afirma el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEPED), los bebés de menos de seis meses no deben tomar nada más –ni siquiera agua– que leche materna o, en su defecto, leche artificial si la lactancia materna no fuera posible.

Si ha pasado los seis meses y ha comenzado con la alimentación complementaria, tampoco es recomendable darle ningún tipo de infusión, ni siquiera los preparados especiales de infusiones para bebés porque, además de innecesarios, contienen ingentes cantidades de azúcar, por lo que básicamente consisten en agua con azúcar que, además de ser perjudicial, desplaza el consumo de alimentos de verdad.

Redacción Natalben