Expulsivo: las complicaciones y curiosidades del parto

Lo que no te cuentan en la consulta del ginecólogo

Ya has dilatado, solo queda un último esfuerzo y podrás ver la cara de tu bebé. El periodo expulsivo, la recta final del parto, se caracteriza por los pujos, que permitirán al feto salir al exterior. Pero hay algunos detalles que no se comentan en la consulta y que muchas embarazadas desconocen, como son sus complicaciones y curiosidades. Con la ayuda Fernando Martín Caballero, coordinador de Ginecología del Hospital Nuestra Señora del Rosario, te contamos lo que no sabías de la fase del expulsivo.

Pujos: tendrás ganas de empujar


El periodo expulsivo comienza cuando el cuello del útero alcanza su máxima dilatación, (alrededor de 10 cm) y asoma la cabeza del bebé. Es el momento en el que el feto va a nacer y la madre debe hacer un último esfuerzo que al final se verá recompensado porque podrá, por fin, ver a su hijo. Todas las mujeres sienten cierta inseguridad cuando llega el momento y hay algunos aspectos que no suelen contarse en las consultas de los ginecólogos y que quizá puedan sorprenderte, sobre todo si eres primeriza. Por eso, el doctor Martín Caballero nos explica detalladamente esta etapa del parto.

El expulsivo se caracteriza por las ganas de empujar que siente la madre, los pujos, provocados por la presión que ejerce la cabeza del bebé sobre el suelo pélvico. Es un periodo corto, indica este especialista, aunque puede alargarse por determinadas circunstancias.

 

Complicaciones y curiosidades del parto

Expulsivo sin prisas, menos episiotomías


Se pueden diferenciar dos momentos: el expulsivo activo y el expulsivo pasivo. Cuando se completa la dilatación puede haber un espacio de tiempo en el que no pasa nada. Hay que esperar, porque luego el parto se activa y concluye con la salida del feto.

“Ahora se intenta dejar pasar más tiempo en el expulsivo, que sea más tranquilo. La ventaja es que se reduce el riesgo de episiotomía y la mujer está más calmada y más descansada, pero también es cierto que se puede sobrecargar la zona del útero y pueden aparecer problemas posteriores, como atonías”, explica el coordinador de ginecología del Hospital Nuestra Señora del Rosario. Cuando se produce una atonía uterina, la musculatura de este órgano no se contrae por pérdida de tono muscular y existe un gran riesgo de hemorragia posparto. En cada caso, puntualiza el Dr. Martín Caballero, se busca la mejor solución, porque cada mujer es diferente.

¿Y si me han operado o ya he tenido cesáreas?


En mujeres con patologías previas, aquellas que han pasado por cirugías uterinas o cesáreas, se busca evitar los expulsivos largos que perjudiquen esa zona. En estos casos hay que acelerar el proceso.

En algunos casos el especialista necesita ayuda para sacar el feto y toma la decisión de usar instrumentos como fórceps o ventosa. Muchas mujeres temen esa instrumentalización del parto y también la episiotomía, la incisión que se practica en el perineo para ampliar el canal del parto. Hay que tener en cuenta que ambas fórmulas pueden ser necesarias en determinados casos y el especialista informará a la madre si tiene que usarlas.

Primíparas: canal del parto a estrenar


En las madres primerizas el expulsivo suele ser más largo y tedioso, mientras que en las que ya han pasado por otros embarazos suele ser más rápido. Las complicaciones son más frecuentes entre las primíparas o primerizas, porque “el canal del parto está ‘a estrenar’. Esa zona -añade- está más elástica en las multíparas”, explica el coordinador de Ginecología del Hospital Nuestra Señora del Rosario.

¿Con epidural o sin epidural?


Marcas de los pies del recién nacido

La anestesia epidural alarga generalmente el proceso y disminuye la intensidad de las contracciones, por lo que suele ser necesario el uso de la oxcitocina, que se administrará a la madre para favorecer el trabajo del parto. En el expulsivo es necesaria la colaboración directa de la mujer. Pero si el proceso se alarga, la embarazada puede bloquearse y perder la sensibilidad. Si eso ocurre, al no contar con la estimulación de las contracciones, por el efecto de la anestesia, puede dejar de sentir ganas de empujar, por lo que no controla si está haciendo bien los pujos o no.

Por eso es importante que la embarazada acuda a los cursos de preparación a la maternidad, donde le enseñarán qué hacer para que los pujos sean efectivos, explica el doctor Martín Caballero. Sin anestesia epidural, el parto es más activo, la madre controla más el pujo siempre que tenga autocontrol y no se ponga nerviosa. Por eso es recomendable siempre una buena preparación al parto, aprender a respirar y luego practicarlo durante el parto, “porque a veces se olvida cómo hacer las respiraciones”, puntualiza el doctor. Sin la epidural, el pujo es un reflejo instintivo, una respuesta innata al estímulo de la contracción.

¿Qué pasa cuando el expulsivo se interrumpe?

Una de las complicaciones que puede aparecer en esta fase es el llamado expulsivo interrumpido, que sucede cuando el parto no progresa. “Si el niño ha pasado la parte más estrecha del canal del parto, se le ayuda a salir”, explica el doctor Martín Caballero. Si el bebé no lo ha pasado, será necesario el uso de fórceps o ventosas  o se practicará una cesárea. “Aquí entra en consideración lo que llamamos la prueba de parto: si está suficientemente bajo, se ayuda a salir pero si no lo está, se decide la cesárea”, señala.

Otras complicaciones del parto

  • La pérdida de bienestar fetal. Cuando se observan signos de pérdida de bienestar del feto, el especialista deber tomar una decisión rápida. Esto ocurre cuando existe falta de oxigenación o hay complicaciones para el niño que obligan a acelerar el expulsivo, ya sea con la administración de oxitocina o mediante una cesárea.
  • Hemorragias. No son frecuentes, pero puede haber sangrado abundante durante esta etapa y es una causa que obliga a tomar medidas inmediatas para finalizar el parto. Se trata de una complicación grave que puede en peligro la vida de la madre si no se actúa con celeridad.

 

Dori Delgado