Lactancia materna: ¿Sabes qué produce el dolor de la mastitis?

El tratamiento, según el tipo de mastitis

La mastitis es una induración dolorosa en la superficie de la mama de extensión variable con signos de inflamación (tumor, calor, dolor y rubor). Se acompaña de fiebre y escalofríos. Puede ocurrir en cualquier momento durante la lactancia materna, pero es más frecuente durante las primeras seis semanas después del parto

El riesgo de mastitis ocurre entre el 2 y el 10% de las mujeres que amamantan y requieren hospitalización un porcentaje muy bajo de ellas. El riesgo de volver padecerla en mujeres con antecedentes de mastitis por lactancia es mayor que si éste no existe. Se conocen tres formas de mastitis puerperal: la éstasis de la leche, la mastitis no infecciosa y la mastitis infecciosa.

Mastitis y dolor en la lactancia materna

¿Qué es la éstasis de la leche?

Un conducto obstruido es un área localizada de éstasis de la leche que causa la distensión (aumento de tensión) del tejido mamario. Los síntomas incluyen un bulto palpable con sensibilidad. Un conducto obstruido se puede distinguir de la mastitis y el absceso mamario por la llamada ausencia de hallazgos sistémicos, es decir, la mujer no tiene fiebre ni mal estado general. Los síntomas ceden rápidamente cuando se exprime el material de partículas sólidas que obstruyen el conducto y la leche se libera de la zona del pecho afectada.

¿Qué es la mastitis no infecciosa o inflamación?

Es la que conocemos como ingurgitación mamaria. Se produce por una inflamación importante del pecho que impide la salida de la leche. El pecho está hinchado, caliente y duro. Hay que realizar un vaciado de la mama para poder solucionarlo. Se asocia a veces a fiebre no persistente y puede pautarse tratamiento antiinflamatorio en caso que fuera necesario, junto a medidas locales como masajes y vaciado de la mama.

¿Qué es la mastitis infecciosa?

El término de mastitis puerperal generalmente se usa clínicamente para implicar una causa infecciosa. A los signos inflamatorios locales de la mama se le añade la fiebre materna y el malestar general:

  • Los microorganismos, generalmente bacterias, crecen en la leche estancada, por tanto este proceso está muy relacionado con la éstasis de la leche.
  • El diagnóstico de mastitis infecciosa por tanto, se basa en manifestaciones clínicas y  las pruebas de laboratorio no son necesarias de entrada.
  • A menudo hay afectación axilar ganglionar ipsilateral dolorosa (de la axila del mismo lado a la mama afectada).
  • Lo más frecuente es que la mujer acuda a su médico y le instaure el tratamiento antibiótico adecuado. La respuesta al tratamiento además ayudará a diferenciar esta entidad inflamatoria benigna de otras de origen neoplásico.
  • En casos de empeoramiento puede ser necesaria la extracción de analítica sanguínea a la madre así como cultivo de la leche materna para guiar la selección de antibióticos cuando la infección empeora y  no responde al tratamiento antibióticos habituales. Los hemocultivos (cultivos de la sangre) estarían justificados en el caso de una infección muy grave con inestabilidad hemodinámica materna, donde la paciente precisaría ingreso hospitalario
  • Cuando la  infección progresa, y no existe mejoría en unas 48 a 72 horas aproximadamente puede dar lugar a un absceso mamario. Si el absceso es superficial su diagnóstico por palpación es sencillo.
  • Si el absceso es profundo pueden ser necesarias técnicas de imagen (ecografía mamaria), que puede acompañarse con punción del mismo para la obtención de muestra microbiológica y confirmar el diagnóstico.
  • En el tratamiento de los abscesos mamarios puede ser necesario el drenaje quirúrgico (o cirugía) de los mismos.

¿Qué es un galactocele?

El galactocele es una dilatación quística de uno o varios conductos galactóforos (conductos de la leche) que produce una acumulación de leche y que generalmente está provocado por un conducto obstruido. Puede llegar a infectarse y dar lugar a una mastitis o absceso. La zona palpable en la mama no es dolorosa, y disminuirá en pocas semanas. En caso que no desaparezca o aumente de tamaño puede vaciarse mediante punción con control ecográfico.

Dra. Juana Mª Brenes Sánchez y Dra. Nuria Izquierdo Méndez
Especialistas en Obstetricia y Ginecología de la Unidad de Patología Mamaria. Unidad de Obstetricia del Hospital Clínico San Carlos (Madrid)