Por qué es bueno (y necesario) que tu hijo duerma bien y haga la siesta

El sueño fija la memoria emocional del pequeño

Un sueño de calidad mejora la memoria a largo plazo del niño y lo prepara para nuevas experiencias. Nos lo explica la doctora Pilar de Castro Manglano, de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid. Dormir bien ayuda al pequeño al aprendizaje diario y a lidiar con sus emociones.

Ayuda al aprendizaje del niño


Beneficios del sueño infantil y la siesta

Todos sabemos que dormir es necesario. Pasamos casi un tercio de nuestra vida durmiendo. El sueño es una necesidad básica de nuestro organismo y aunque se ha investigado sobre él, todavía queda mucho por conocer. Lo que se sabe es que, lejos de tener una función pasiva, el sueño se asocia a funciones inmunes y endocrinas y también guarda relación con el aprendizaje y la memoria.

En el caso de los niños esta necesidad fisiológica y psicológica de dormir reviste especial relevancia. Investigadores de la Universidad de Massachusetts (Estados Unidos) han publicado un estudio en el que sostienen que los niños necesitan una buena siesta y dormir bien por la noche para fijar su memoria emocional.

Mejora memoria y el estado emocional


  • El sueño también ayudaría a estabilizar su estado emocional, evitando los altibajos que en muchas ocasiones sufren muchos menores, según el informe estadounidense. Es decir, el sueño no sólo afectaría positivamente a la memoria sino también a los impulsos y la forma en la que los niños reaccionan con su entorno.
  • La siesta ayudaría a liberar la carga emocional a nivel neuronal, explican los investigadores. Algo así como hacer un “borrón y cuenta nueva” que limpiaría el estado emocional y movería los recuerdos a la zona cerebral del almacenamiento a largo plazo.
  • De hecho, los investigadores de Massachussets observaron en su estudio como los niños de 2 a 5 años que además del sueño nocturno dormían una siesta mejoraban al día siguiente su memoria emocional frente a los que sólo dormían por la noche. Estos últimos mostraban una disminución significativa de sus recuerdos un día después.

Sueño, recuerdos e inteligencia en el niño


“Existen procesos específicos del sueño que afectan a la consolidación de memorias tempranas, así como algunos rasgos de la inteligencia”, explica la doctora Pilar de Castro Manglano, de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid. Para esta experta en Psiquiatría y Psicología Clínica, “un sueño de calidad mejora la memoria a largo plazo del niño y lo prepara para nuevas experiencias”.

Se conoce poco sobre los efectos del sueño fragmentado en el desarrollo del niño y existen varias líneas de investigación científica sobre ello. Este sueño fragmentado es común en la infancia y sólo persiste en algunos niños cuando se van haciendo mayores.

“Se ha visto que el sueño fragmentado no afecta al desarrollo psicomotor –subraya la doctora- pero sí que afecta a las funciones cognitivas: atención, autocontrol… De hecho, aquellos niños que se despiertan tres o más veces tienen un índice de desarrollo mental menor”.

Por qué debe dormir bien un niño

¿Cuánto debe dormir un niño?


La calidad del sueño, por tanto, es importante, pero también lo es la cantidad de horas que los menores duermen. Entonces, ¿cuántas horas de sueño necesita un niño de dos años? La media de sueño para esta edad es de 12 horas, nos cuenta la doctora Pilar de Castro Manglano.

“Aquellos que duermen menos de 11 horas tienen cinco veces más riesgo de padecer problemas socioemocionales, según un estudio realizado hace dos años. Los que duermen entre 12 y 14 horas están más protegidos, ya que el sueño es una función vital que permite la regulación de todo el organismo y el procesamiento de las experiencias y de las memorias que para un niño de esta edad son fundamentalmente emocionales”, añade la doctora.

Los padres tienen que ser conscientes de la necesidad de que sus hijos tengan un sueño reparador. “Proteger y facilitar un ambiente sin ruidos, con temperatura adecuada, un horario y rutinas estables para condicionar un sueño adecuado y pedir ayuda al pediatra en caso de tener dificultades para que el niño inicie y mantenga el sueño es importante”, aconseja Pilar de Castro Manglano.

 

Dori Delgado
Redactora experta en Salud