Micronutrientes esenciales antes del embarazo: Ácido fólico y Yodo

Cómo prevenir los defectos del tubo neural

Toda mujer que desea quedarse embarazada debe saber cuáles son los micronutrientes clave que debe tomar varios meses antes de conseguir una gestación saludable. La creación de las cadenas de ADN precisa, por ejemplo, de ácido fólico en el organismo de la madre. El yodo, la vitamina B12, la vitamina D y el zinc son también elementos básicos en la formación y desarrollo del organismo fetal.

Ácido fólico: ayuda a construir el ADN

Micronutrientes esenciales antes del embarazo:ácido fólico

El ácido fólico o vitamina B9 es una coenzima, sustancia que regula los mecanismos metabólicos, necesaria para la formación de aminoácidos, principalmente aquellos que intervienen en la formación de las denominadas purinas y pirimidinas. Las purinas y pirimidinas son las piezas estructurales básicas sobre las que se construye el ADN.

La colocación determinada de estas estructuras genera un "lenguaje" genético que es leído en nuestro organismo para crear proteínas, las cuales son a su vez los ladrillos con los que se construye todo nuestro organismo. Micronutrientes esenciales antes del embarazo: ácido fólico.
Durante el desarrollo fetal se va a producir el desarrollo de todas las estructuras de un nuevo ser así como su ADN, único para este individuo. Por ello, los folatos son imprescindibles para el crecimiento fetal debido a su relación con la síntesis de ácidos nucleicos, por lo que podemos asegurar que ninguna otra vitamina es tan requerida durante el embarazo.
 
 


El organismo no puede producir ácido fólico por lo que debe ser incorporado con la dieta, fundamentalmente con las frutas y verduras de hoja, espárragos, tomates, pepinos, cereales, frutos secos, legumbres, levaduras, hígado entre otros.
Ácido fólico: ayuda a construir el ADN

Durante el embarazo los requerimientos de folatos se incrementan en un 50 por ciento por el aumento del útero, placenta, eritrocitos maternos y feto. Sin embargo, los niveles de folatos en sangre, en la población general, no llegan ni siquiera a la mitad de las dosis recomendadas de 400 μg, por lo que en situaciones de demanda, como es el embarazo, se hace necesario un aporte suplementario dado que los alimentos administrados por la dieta, incluida la mediterránea, no serían suficientes para las demandas materno fetales. Además, debemos tener en cuenta que las cantidades de folatos que se encuentran en los alientos disminuyen enormemente con el calor, es decir, al cocinar los alimentos disminuimos drásticamente el contenido de los mismos.
 

Ha sido ampliamente demostrado que la administración antes de la concepción de ácido fólico es eficaz en la prevención de los defectos del tubo neural (DTN) así como de defectos congénitos cardiacos y malformaciones del aparato urinario.
Por ello, diversos organismos nacionales e internacionales recomiendan un aporte complementario de 400 mcg/día de ácido fólico, al menos, de cuatro a doce semanas antes del embarazo y durante el primer trimestre del mismo para la prevención de los DTN. Según estos estudios, se consigue una reducción del riesgo de entre el 35 por ciento y 70 por ciento de padecer un defecto del tubo neural.

Cada día existen más publicaciones científicas sobre los beneficios que pueden tener los folatos cuando son administrados durante toda la gestación ya que parecen relacionarse con una disminución de la tasa de abortos, de partos prematuros o de enfermedades asociadas a la gestación.
 
Consejos preembarazo: Consulta a tu médico o ginecólogo

Yodo: clave en la síntesis de las hormonas tiroideas

El yodo es un oligoelemento esencial para el metabolismo de todo ser humano. Las cantidades que se necesitan de cada oligoelemento son concretas ya que puede ser perjudicial tanto su déficit como su exceso. Un oligoelemento es toda aquella sustancia biológica que interviene en las reacciones metabólicas de nuestro organismo y que nos permiten mantenernos con vida y realizar de forma apropiada todas las reacciones metabólicas que permiten mantener un control de agua e iones en nuestro organismo.

La principal función del yodo en el organismo es su intervención en la síntesis de hormonas tiroideas. Las hormonas tiroideas, como su propio nombre indica se sintetizan en la glándula tiroides, la cual se encuentra situada en la parte anterior del cuello. Las hormonas tiroideas son la T4 (tetrayodotironina) y T3 (trioiodotironina) cuya síntesis está determinada por la hormona estimulante del tiroides o TSH. La secreción de TSH que se realiza en la hipófisis, glándula localizada en el cerebro, va a determinar la cantidad de hormona tiroidea de T4 y T3 que se debe sintetizar. La T4 es simplemente un precursor, es decir el elemento originario del que se va a obtener la T3 en el organismo y la cual es la molécula activa que realiza las funciones.
Las funciones de las hormonas tiroideas y por lo tanto, las funciones en las que interviene el yodo son principalmente las de crecimiento, diferenciación y maduración del sistema nervioso central.

Por esta función podemos entender rápidamente la importancia que esta sustancia tiene en el desarrollo del embrión y del feto. Interviene de forma directa en la formación correcta del sistema nervioso central. Posteriormente tras el nacimiento, durante el periodo neonatal, permanece su importante función en el desarrollo y maduración del sistema nervioso central del recién nacido. La falta de yodo es un gran problema sanitario, principal causa de retraso mental potencialmente reversible de la niñez.

En la gestación aumentan los requerimientos hormonales desde el primer trimestre lo que incluye las hormonas tiroideas. De esta forma las necesidades de yodo durante la gestación están aumentadas.

Como hemos visto tanto el exceso como el déficit de oligoelementos son perjudiciales para el organismo. El exceso de yodo puede producir hipertiroidismo y su defecto hipotiroidismo, bocio y cretinismo.

En España, existe un déficit leve y endémico de yodo con lo que conlleva que la población española tenga una tendencia o una predisposición a padecer enfermedades relacionadas con el déficit de yodo. Por ello, existe en nuestro país un "screening" universal para todos niños nacidos en territorio español.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció en 200 microgramos de yodo los requerimientos diarios en embarazadas y mujeres lactantes. En la mujer no embarazada las necesidades diarias de yodo rondan los 150 microgramos. En la embarazada estas necesidades aumentan un 16 por ciento requiriéndose entre 175 y 200 microgramos de yodo al día. Durante la lactancia se precisan alrededor de 200 microgramos para satisfacer las necesidades.

Alimentos ricos en yodo son los mariscos, las algas, los pescados y la sal yodada que se emplea en la cocina de todos los alimentos.

Los pescados con mayor cantidad de yodo son la lubina, el bacalao y la perca.
Yodo: clave en la síntesis de las hormonas tiroideas
Pero, como hemos dicho anteriormente, tanto el defecto como el exceso de oligoelementos pueden ser perjudiciales. El exceso de yodo en el embarazo puede producir bocio neonatal que consiste en un aumento de la glándula tiroidea que puede obstruir y comprimir las estructuras vecinas como puede ser la laringe. Así mismo, puede producir dificultad respiratoria. El exceso de yodo durante la gestación es muy poco frecuente en la actualidad. Estos excesos se objetivaron cuando se realizaban amniografías con contrastes yodados, se empleaban jarabes yodados para el tratamiento de la tos o se empleaban antisépticos yodados.
Miriam de la Puente y Diana Cuenca Gómez Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico San Carlos (Madrid)