Cómo sobrellevar el calor estando embarazada

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calor en el embarazo
24 Jul 2014

Verano, días más largos y soleados, estado de ánimo arriba… ¡y además estás embarazada! Pero también aumento de temperatura, a veces de forma brusca, y calor al que cuesta adaptarse al principio y acostumbrarse después.

Estando embarazada, estas altas temperaturas son peor toleradas, sobre todo a partir de la segunda mitad de embarazo, cuando el peso ganado comienza a sentirse. Suelen aparecer los edemas en piernas e incluso los dolores de espalda. Todo ello, junto con el aumento de temperatura, va dificultando cada vez más la actividad física de la embarazada.

Que el calor sea peor tolerado por la embarazada se debe a que la frecuencia cardiaca basal se encuentra aumentada de por sí, para poder mantener el flujo al útero materno en el que se encuentra el embarazo. Esto conlleva un aumento del volumen de sangre a todas las partes del organismo, e incluso a la piel, favoreciendo que aumente su temperatura.

Además, las gestantes presentan una temperatura corporal alguna décima más elevada que la población general, lo que puede hacer más insoportable los aumentos de la temperatura ambiente. Esto se debe a la hormona progesterona, cuyos niveles se encuentran elevados durante el embarazo y que tiene efecto sobre el centro térmico del calor a nivel cerebral, produciendo un leve aumento de nuestra temperatura corporal. De la misma forma, el exceso de peso en la embarazada supone un esfuerzo físico importante con lo que puede empeorar la sensación de calor.

Trucos y consejos para pasar los meses de calor en el embarazo
Existen algunos trucos para poder disminuir los efectos del calor, que aunque no los evitan en todos los casos, pueden disminuir los efectos y hacerlo más llevadero.

  • Evitar las horas más calurosas para pasear. El ejercicio físico de la embarazada será preferiblemente realizable por la mañana temprano o en las horas de tarde o al anochecer. Los paseos a las horas en las que luce más el sol deben evitarse por el riesgo de producirse hipotensión e incluso golpes de calor.
  • Utilizar cremas solares de alta protección. Ayudan a minimizar las posibles quemaduras solares, así como la aparición de manchas solares. Toda embarazada debe saber que tiene más tendencia a la aparición de cloasmas o manchas solares por el efecto de las hormonas durante el embarazo.
  • Ropa adecuada. El empleo de ropa cómoda en el embarazo es básico. Lo ideal es evitar que se ajuste mucho, y el uso de tejidos suaves con fácil transpiración favorecen la sensación de frescor y ligereza. El algodón, la seda y el lino son ejemplos de los mejores tejidos para conseguir esta sensación.
  • Beber líquidos. La hidratación abundante es recomendable en toda mujer embarazada y debe de enfatizarse durante la estación de mayor calor. Se recomienda la ingesta de 2 a 3 litros de agua diarios, distribuidos durante todo el día, combinando agua con refrescos, zumos o infusiones.
  • Comidas adaptadas al calor. Las comidas frescas y las ensaladas contribuyen por una parte a la dieta saludable de toda gestante y además a sobrellevar los efectos del calor. Los batidos de frutas frescos, el comer piezas de fruta como aperitivo, gazpachos o ensaladas como alimentos, pasta fresca… Son alimentos que durante el proceso de digestión pueden ayudar a disminuir alguna décima la temperatura corporal, así como a mejorar la sensación calurosa.
  • Casa a buena temperatura. Mantener la casa fresca, aireada y evitando el sol directo que aumente la temperatura de las estancias es algo sencillo que puede mejorar la sensación de calor. Además, el empleo de aire acondicionado no está contraindicado en ninguna embarazada, siempre que se empleen temperaturas medias y no extremas.