Cómo se produce la ovulación

Formación y desarrollo del ovulo: la ovogénesis

     
La ovulación
 
  Ovulación
Durante la pubertad, la hipófisis de la mujer empieza a segregar dos hormonas sexuales: la hormona foliculoestimulante (FSH) y la hormona del cuerpo lúteo (LH).

La hormona foliculoestimulante provoca el crecimiento de un folículo (1), mientras que la hormona del cuerpo lúteo desencadena la ovulación y ayuda a que se complete la segunda fase del ciclo.

La ovulación tiene lugar aproximadamente 14 días después del comienzo de la última regla. El folículo estalla, el óvulo (2), que ahora puede ser fecundado, se desprende hacia la trompa y la estructura folicular restante se transforma en el denominado cuerpo amarillo (3).

Ahora el óvulo puede ser fecundado en la trompa. Para ello están supuestamente ahí los espermatozoides capaces de fecundarlo que, tras el acto sexual, ya han recorrido buena parte del camino. Primero a través de la barrera mucosa del cuello del útero, luego a través de la cavidad uterina y, finalmente, a través de una parte de la trompa de Falopio.
 
 
   
Un espermatozoide se funde con el óvulo
 
Uno de los espermatozoides penetra en el óvulo; el patrimonio genético de la madre y el padre se funden y se origina una nueva vida humana. Empieza la división celular. Los movimientos propios de la trompa transportan ahora a este embrión en ciernes hasta la cavidad uterina en un plazo de 4 o 5 días. El embrión anida en la mucosa que reviste dicha cavidad, que las hormonas han preparado a tal fin: es la fase de implantación. Así da comienzo el embarazo.
Fertilidad: Ovulación   A partir de ahora se liberan en el organismo materno unas sustancias, sobre todo  de la hormona gonadotropina coriónica humana (hCG), que durante las ocho semanas siguientes aproximadamente se encargará de estimular el cuerpo amarillo en el ovario. Dicho cuerpo amarillo, que visto a través de ecografía tiene la apariencia de un quiste, produce la hormona denominada progesterona. La producción de hormonas destinadas a preservar el embarazo se estabiliza con la progresiva formación de la placenta.
Si no anida ningún embrión en la mucosa uterina, no llega señal alguna al organismo materno. El cuerpo amarillo no se forma y los niveles de progesterona disminuyen. El resto ya lo conocen: la mucosa uterina, ya innecesaria, sangra y da lugar a la menstruación.
 

 


 
   
  ¿Cómo puede demostrarse la presencia de estos fenómenos en el cuerpo femenino?  
     
  Hay una serie de signos o señales que nos dan la voz de alarma:  
     
   •   La maduración del óvulo  
    Mediante ultrasonidos (ecografía) y/o mediante la determinación de los valores crecientes de estradiol (E2) en la sangre. El estradiol es un estrógeno que lo producen las células que revisten el folículo.  
       
  •   La ovulación  
    Por un brusco aumento de la hormona del cuerpo lúteo  (LH)  en la sangre o en la orina.  
       
  •   Una función suficiente del cuerpo amarillo  
    Por un valor de progesterona alto.  
       
  •   Un embarazo  
    Mediante una prueba de embarazo, sobre todo en sangre y cuantitativa. Para ello se detecta la presencia de la hormona hCG  (gonadotropina coriónica humana), segregada por la placenta. Sin embargo, esto sólo puede hacerse poco después de la fecha en que debería haberse presentado la menstruación.