Cómo influye la falta de vitamina D en el embarazo

Dificulta la implantación y puede provocar preeclampsia y diabetes

Embarazada y vitamina D

Las investigaciones se centran hoy en estudiar como una falta o carencia de vitamina D en la mujer puede influir en su fertilidad y en el embarazo. Así, un estudio del la Universidad de Birmingham (Reino Unido), publicado en la revista Human Reproduction, señala que la probabilidad de dar a luz un bebé tras un tratamiento de reproducción asistida es menor cuando la mujer tiene bajos niveles plasmáticos de vitamina D.

Los investigadores estudiaron 11 ensayos clínicos realizados en unas 2.700 mujeres sometidas a tratamientos de reproducción asistida, y en los que se habían realizado análisis de sangre para medir los niveles de vitamina D de las participantes. Los resultados mostraron que las mujeres con unos niveles adecuados de esta vitamina tenían una probabilidad hasta un 33% superior de dar a luz un bebé que aquellas que presentaban una concentración insuficiente.

Es cierto que los especialistas afirman que aún se necesitan más investigaciones para establecer una clara relación entre unos buenos niveles maternos de vitamina D y una buena fertilidad, pero todo parece indicar que sí que influye. “La vitamina D está implicada en la absorción del calcio y en la reproducción humana a través del sistema inmunológico”, nos explica la doctora Verónica Legidos, ginecóloga especialista en reproducción asistida de IVI Alicante

Qué el sistema inmunológico funcione correctamente es imprescindible para la implantación del embrión en el útero materno”, añade. Desde hace tiempo en pacientes con fallos de implantación, es decir, mujeres sanas a las que se les transfería embriones de buena calidad, pero que no conseguían quedarse embarazadas, se les empezó a realizar estudios más específicos referentes a su inmunología, y uno de ellos era estudiar sus niveles de vitamina D.

Y aquí viene la sorpresa en el caso español: a pesar de las horas de sol de nuestro país, muchas mujeres andan deficitarias de esta vitamina. “Si se trata de una ligera deficiencia con los suplementos nutricionales para el embarazo es suficiente, pero si se trata de un déficit importante entonces son necesarias dosis terapéuticas, más altas, para reponer esa falta de vitamina D”, detalla la doctora Verónica Legidos.

La influencia del sistema inmunitario en la implantación


Ya sabemos que el sistema inmunitario nos ayuda a no enfermar. Cuando algún germen, virus, bacteria o “algo” externo entran en nuestro organismo, se pone en marcha para evitar que nos “invada”. Y aunque no lo creamos el embrión es para el sistema inmonológico materno un “enemigo”: el 50% de la carga genética pertenece a la madre (y por tanto, es propio de su cuerpo), pero el otro 50% pertenece al padre, es decir, se trata de un “desconocido” que viene de fuera, como si se tratara de un trasplante de órgano. Por eso, cuando una mujer se queda embarazada se produce una serie de cambios en sus defensas con el objetivo de no “destruir” al nuevo ser. Pero si el sistema inmunitario no actúa correctamente puede darse una respuesta exagerada del mismo y no permitir que el embrión se implante en el útero materno, produciéndose un "rechazo". También puede ocurrir lo contrario, bajar demasiado. “Y tanto una cosa como otra es mala”, añade la especialista.

El déficilt de vitamina D puede perjudicar a la embarazada y a su bebé


También se ha comprobado que niveles bajos de vitamina D ya en el embarazo causa un mayor riesgo de diabetes gestacional y preeclampsia.

La principal función de la vitamina D es mantener los niveles sanguíneos normales de calcio y fósforo. Si tomamos mucho calcio, pero no contamos con suficiente vitamina D, este se pierde. “Cuando nuestro organismo no cuenta con calcio suficiente para las funciones lo saca del hueso, lo que provoca es osteopenia y osteoporosis”

“Cuando el calcio no se absorbe, el páncreas funciona peor, lo que impide que se segregue la insulina suficiente y, por tanto, aumenta el riesgo de diabetes”, dice la especialista. También el calcio interviene en el buen funcionamiento de los músculos, incluidos los de las venas y arterias, por lo que el déficit de vitamina D se relaciona con la hipertensión y por tanto la preeclampsia, una patología que puede llegar a ser grave en el embarazo.

Precisamente la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (Sego) en su último protocolo señala que “el desarrollo de hipertensión gestacional y preeclampsia en gestantes con niveles de vitamina D bajos ha sido ampliamente estudiado”. Según la Sego se ha llegado “a describir un riesgo cinco veces mayor de presentar preeclampsia en embarazadas con niveles de vitamina D bajos”. “La diabetes gestacional también se ha relacionado con la hipovitaminosis D, así como el riesgo aumentado de realización de una cesárea en el primer embarazo y la presencia de vaginosis basteriana en la gestación”, insiste la Sego en su documento, donde también señala que afecta al bebé. “El déficit de vitamina D se ha relacionado con bajo peso al nacimiento, retraso de crecimiento intrauterino y alteración en el desarrollo óseo fetal”.

Las españolas, con niveles bajos de vitamina D


Hasta hace un tiempo, en nuestro país muy pocos se preocupaban por los niveles de vitamina D en la población. España es el país del sol. Y el 90% de la vitamina D se forma en nuestra piel con la radiación solar.  El otro 10% proviene de la alimentación (pescados, lácteos, suplementos vitamínicos...). Así que, en teoría, no habría de qué preocuparse. Pero los estudios revelan una realidad muy diferente a la esperada: los españoles tienen niveles bajos de esta vitamina.

Las causas son varias: la vida sedentaria dificulta exponernos los rayos ultravioletas de sol. A esta circunstancia hay que unir otra muy importante: cuando salimos a la calle, cada vez son más los ciudadanos que se aplican cremas solares protectoras que impiden que los rayos lleguen más allá de la epidermis. No nos quemamos y prevenimos el cáncer de piel, pero no nos beneficiamos de la vitamina D. “Con un paseo por la calle de 15 minutos al día al sol es suficiente”, cuenta la doctora Verónica Legidos.

La influencia de la vitamina D en el embarazo

La obesidad y el sobrepeso es otra de las causas del déficit. “La vitamina D se queda en la grasa”, nos dice la doctora Legidos, quien nos indica otras circunstancias que impiden que acumulemos vitamina D, aunque se dan con poca frecuencia en la mujeres jóvenes: tomar tratamientos contra el colesterol, o padecer enfermedades intestinales o hepáticas que impiden una buena absorción (por ejemplo, la celiaquía o haber sido intervenida de una reducción gástrica).

Cómo influye la vitamina D en el embarazo

¿Cuánta vitamina D es necesaria?

Según la Sego los niveles de vitamina D en el embarazo, “deberían encontrarse por encima de los 20ng/ml para prevenir las complicaciones descritas”.

Para conocer los niveles de vitamina D basta con un análisis de sangre. Es siempre el médico, quien tras su valoración, debe recetar o no suplementos de vitamina D. La Sego señala que “la suplementación diaria de las embarazadas con vitamina D (colecalciferol o ergocalciferol) es segura durante el embarazo”. Y de estas dos, la mejor opción, según los ginecólogos españoles, es la primera.

 

Caridad Ruiz