Trastornos de las plaquetas durante la gestación

plaquetas durante la gestacion

La disminución de las plaquetas es un hallazgo frecuente en las consultas de Obstetricia: lo presentan entre el 6 y el 10 por ciento de las embarazadas. Esto supone un desafío diagnóstico para el médico, ya que la mayoría de las pacientes son asintomáticas y las causas de la enfermedad, muy variadas.

Las plaquetas tienen una función importantísima en la coagulación de la sangre y su disminución puede tener repercusiones graves tanto para la madre como también para su hijo y tanto dentro como fuera del útero.

Las pacientes que tienen una disminución leve de plaquetas apenas tienen síntomas, pero a medida que van disminuyendo pueden aparecer importantes hemorragias nasales ( epistaxis ), moratones (púrpura) o ante cualquier herida, dificultad en parar el sangrado.

Pero donde realmente tiene importancia es en el momento del parto, ya que tanto el parto por vía vaginal como por cesárea pueden ocasionar importantes hemorragias si no ponemos antes las medidas oportunas.

La causa más frecuente es la trombocitopenia gestacional, seguida de las trombocitopenias autoinmunes y, entre estas la púrpura trombocitopénica idiopática (PTI). Otras causas comunes muy habituales son las ocasionadas por los estados hipertensivos del embarazo ( preeclampsia y síndrome de HELLP). Nos ceñiremos en las dos más importantes, es decir en la trombocitopenia gestacional y en las PTI.

Plaquetas: cuáles son los valores normales

Los valores normales están entre 150.000 a 450.000 plaquetas por centímetro cúbico de sangre. Cuando están por debajo las denominamos los médicos trombocitopenias y cuando están por encima de la normalidad las denominamos trombocitosis. Consideramos una trombocitopenia leve entre 150.000 y 100.000, moderada entre 100.000 y 50.000, grave por debajo de 50.000 y severa por debajo de 20.000.

La trombocitopenia gestacional es la más frecuente del embarazo y ocurre entre el 5 y el 8% de todas las embarazadas. Parece ser que esta disminución es debida a un atrapamiento por parte de la placenta de grandes cantidades de plaquetas, aunque hay otras muchas teorías. Son de aparición tardía: van a más según se acerca el nacimiento, suelen ser disminuciones leves-moderadas (>100.000, raro < 70.000) y asintomática. En estas pacientes no hay antecedentes de trombocitopenia fuera del embarazo y no provocan ninguna asociación con trombocitopenia fetal ni en el recién nacido. Suelen tener una resolución espontánea después del parto (máximo de seis semanas), aunque en sucesivos embarazos pueden reproducirse. No requiere tratamiento ni cambios en la conducta obstétrica.

La PTI es la causa de trombocitopenia más frecuente en el primer trimestre del embarazo, es de causa autoinmune producida por autoanticuerpos IgG que destruyen las plaquetas de la madre, pero que también lo hacen con las plaquetas de los fetos ya que atraviesan la barrera placentaria. La trombocitopenia que produce es grave o severa, y no son infrecuentes los recuentos por debajo de 20.000 plaquetas. Suelen tener historia previa de disminución de las plaquetas, pueden sangrar a lo largo del embarazo, no suelen normalizarse las cifras de plaquetas después del parto, el recién nacido suele nacer con plaquetas bajas y por último suelen necesitar tratamiento.

Tratamiento para mantener las plaquetas a raya

El tratamiento consistirá en mantener las cifras de plaquetas por encima de 30.000 en el primer y segundo trimestre de gestación y a medida que nos acercamos al parto por encima de 50.000. Si están muy bajas, no sólo corre peligro la madre, con posibles sangrados, sino también el feto que lo puede hacer dentro de su cerebro (hemorragia ventricular) con todas las consecuencias desastrosas que puede acarrear (parálisis cerebral, ceguera, sordera...).

Si fuese necesario, el tratamiento puede realizarse con corticoides (prednisona), inmunoglobulinas intravenosas o transfusión de plaquetas e incluso, si fuese preciso, extirpar el bazo. Debemos tener especial cuidado durante el parto para que la madre no sangre, manteniendo las cifras de plaquetas por encima de 50.000. El parto debe intentarse siempre por vía vaginal, sin captores de la frecuencia cardiaca en la cabeza del bebé, sin episiotomía y sin epidural , salvo que las plaquetas estén por encima de 80.000. Por último, en caso de parto instrumental utilizaremos siempre el fórceps y nunca la ventosa, pues puede producir hemorragias intracerebrales en el feto.

Dr. Miguel Ángel Herraiz Martínez
Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico San Carlos y Catedrático de la Universidad Complutense, de Madrid