¿Qué es el seminograma?

Analiza el semen del hombre

Cuando una pareja no consigue concebir un bebé y acude a la consulta de un especialista en fertilidad, una de las primeras pruebas que recomienda es el seminograma o espermiograma: el análisis del semen del varón.

pareja en el ginecólogo

El seminograma “es una técnica de laboratorio que analiza una muestra de semen eyaculado para determinar la función testicular en ese momento”, nos explica el doctor Alberto Pacheco, director de Laboratorio de Andrología de IVI Madrid. Es decir, ayuda a ver la capacidad fértil del varón en un momento dado. “Es como una foto que nos dice cómo funciona el testículo en ese momento”, explica.

El testículo produce semen de manera constante y diaria desde la pubertad. “Al contrario que la mujer, que nace ya con un número determinado de óvulos, en el varón inicialmente no hay espermatozoides, pero una vez que alcanza la pubertad la producción no cesa”, puntualiza el doctor Pacheco. Pero puede ocurrir que en el semen no haya espermatozoides o si los hay que no sean de buena calidad porque no se mueven o no tienen la forma adecuada, y no puedan cumplir su función: fecundar un óvulo femenino.

La recogida de la muestra de semen


La muestra de semen se tiene que obtener por eyaculación del varón, tras un periodo de abstinencia sexual entre 3 y 5 días. “La recogida tendría que ser lo más cómoda para el paciente”, afirma el doctor Pacheco. Si tenemos en cuenta este aspecto, lo idóneo sería tras mantener una relación sexual en casa, pero este procedimiento presenta algunos inconvenientes: la muestra tendría que recogerse con un preservativo especial sin espermicida, se podría además contaminar y exige que el domicilio del paciente se encuentre cerca del laboratorio, a menos de una hora. Los espermatozoides son muy sensibles al frío y al calor, así que para trasportarlos no valen ni neveras ni nada parecido. “El bote hay que llevarlo cerca del cuerpo, protegido de la luz, por ejemplo dentro de una bolsa de plástico, en el bolsillo de la chaqueta y entregarlo en el centro en menos de una hora”, dice el doctor Pacheco.

Por eso se suele pedir que el paciente acuda al centro médico, que allí se masturbe y que tome la muestra de esperma en un bote de recogida estéril. Eso va a permitir que se analice casi inmediatamente con todas las garantías.

¿Qué se analiza en el seminograma?


Se realizan dos tipos de estudio. El primero es el análisis macroscópico. “El semen es viscoso cuando se deposita en la vagina, para que los espermatozoides puedan permanecer en ella, pero luego se licúa, para que estos puedan moverse y avanzar hacia el óvulo. Ese tiempo de licuación en condiciones fisiológicas es de unos 5-10 minutos y en laboratorio 20 minutos”. También se valora el color (debe ser grisáceo), el pH (los valores normales se sitúan entre 7,2 y 8), el volumen, es decir la cantidad de esperma que se ha obtenido (cómo mínimo debe ser de 1,5 mililitros); y, por último, la viscosidad.

A continuación se realiza el estudio microscópico. Es entonces cuando se analiza:

  • La concentración o millones de espermatozoides que hay por mililitro de semen. Cómo mínimo debe ser de 15 millones/ml.
  • La movilidad de los espermatozoides, es decir, si se mueven o no; y en el caso de que tengan movimiento,  si avanzan (movilidad progresiva)  o no (movilidad no progresiva). Este dato se da en porcentaje. Lo normal es que un 32% avance y se mueva.
  • La vitalidad de los espermatozoides: de los que no se mueven, se comprueba cuáles están sin vida o cuáles inmóviles. “Se hace con un colorante que tiñe a los muertos”, comenta el doctor Pacheco. Se da también en un porcentaje, que debe ser superior al 58%.
  • La morfología  o la forma del espermatozoide: debe tener cabeza, una pieza media y cola de forma y tamaño determinados. Igualmente se da en porcentaje y debe ser superior al 4%.

¿Qué diagnostica el seminograma?


Una vez estudiado el esperma, se establece el diagnóstico, que puede ser:

  • Normozoospermia: Si la cantidad, movilidad y forma de los espermatozoides son normales.
  • Hipospermia: si el volumen de esperma está por debajo de los niveles adecuados.
  • Oligozoopermia: cuando el número de espermatozoides es bajo, pero la movilidad y la forma son apropiadas.
  • Astenozoopermia: cuando la movilidad de los espermatozoides es baja, pero es normal la cantidad y la forma.
  • Teratozoopermia: cuando el espermatozoide tiene algún defecto en su forma, pero la cantidad y la movilidad es la correcta.
  • Oligoastenoteratozoospermia: cuando el número, movilidad y forma de los espermatozoides están por debajo de los valores normales.
  • Azoospermia: cuando la muestra presenta ausencia de espermatozoides.

Pero hay que tener presente que el seminograma no dice la causa por la cual el semen no es de buena calidad. Es decir, con esta prueba se puede saber si el testículo produce espermatozoides y si estos serán capaces de subir  por el aparato reproductor femenino hasta el óvulo, pero no si serán capaces de fecundarlo. Si no da unos buenos resultados, no sabemos por qué. Para ello hay que realizar otro tipo de pruebas que tratan de determinar el posible origen del defecto, como el FISH en el espermatozoide, que analiza los cromosomas 13 (causante del síndrome de Patau), 18 (responsable del síndrome de Edwards)  21 (provoca el síndrome de Down) y los sexuales X e Y, o las microdelecciones del cromosoma Y, que estudia la información genética de este, ya que si falta parte de la misma puede ser causa de la disminución en el número de espermatozoides.

El seminograma se repite


La información que da el seminograma tiene una validez determinada, porque como ya hemos comentado, la producción de semen en el varón es constante y diaria y puede variar por tanto a lo largo del tiempo dependiendo de muchos factores. Y es que  a los espermatozoides les influyen muchos factores: la polución, beber alcohol, tomar algunos medicamentos como los antibióticos, tener fiebre… “El testículo está despegado del cuerpo porque los espermatozoides necesitan para su correcta producción menor temperatura”, señala el doctor Pacheco.  “Por eso un proceso febril puede afectar a la calidad del semen”, dice.

 “Una célula germinal tarda alrededor de 75 días generar un espermatozoide  maduro”, afirma el doctor Pacheco. Por lo tanto, debida a la variabilidad que puede haber en la producción por estos factores, si el análisis da unos malos resultados, se recomienda repetir la prueba dos o tres meses más tarde para confirmarlo.

Caridad Ruiz