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Etapas del Embarazo: Octavo mes de embarazo

Se acumulan las molestias

   
•  Se acumulan las molestias
   

 
   
  Sensación de hinchazón que aumenta considerablemente en estos últimos meses del embarazo  
     
  Reflujo y acidez  
     
  Calambres y piernas inquietas a causa de los efectos hormonales
 
     
  Estreñimiento  
     
  Ecografía del tercer trimestre ¿Cuánto pesa?  
     

 

   
Cambios en la madre: notarás con cierta frecuencia las contracciones de Braxton Hicks
 
Desarrollo fetal: se completará la maduración pulmonar
 
Pruebas a realizar: la ecografía del tercer trimestre y analítica para comprobar si se podrá realizar procedimientos como la cesárea o la anestesia epidural
 
Alimentación: ¿Sigo necesitando el ácido fólico y el hierro?
 
Consejos y curiosidades:
¡No te olvides de quitarte ya todos los anillos y piercings!
Combate los miedos
Signos de alerta ante a los que hay que acudir a urgencias
Curiosidad: prematuros famosos
 
Lecturas de interés
 
 


 
 

 
 

Hinchazón
 
La sensación de hinchazón – médicamente conocida con el nombre de edema– aumenta considerablemente en los últimos meses de embarazo, especialmente si coinciden con una época de calor. La hinchazón exagerada de piernas es un hecho normal a estas alturas, y notarás que te resulta incómodo calzarte y que aumenta la sensación de pesadez y dolor en los miembros inferiores, a veces con sensación de entumecimiento y hormigueo. Muchas mujeres observan horrorizadas cómo sus tobillos se hinchan hasta casi no poder distinguirse, pero después del parto volverán a la normalidad.
 
Las causas de que aparezca son varias: al aumento en el volumen sanguíneo se une la mayor compresión uterina que dificulta el retorno de la sangre, y los líquidos comienzan a acumularse por debajo. Por tanto, las mujeres con embarazos múltiples sufren en mayor medida sus consecuencias.
 
     
  Sin embargo, una excesiva hinchazón de cara y manos puede estar en relación con el establecimiento de una preeclampsia y debería por ello ser motivo de consulta, especialmente si se acompaña de una subida en la tensión arterial, dolor de cabeza, alteraciones en la visión o dolor en la parte superior del abdomen.  
     
 
Otro signo que debe alertar es observar una pierna más hinchada, dolorosa, enrojecida y caliente que la otra, ya que el embarazo favorece los procesos de trombosis venosa profunda de los miembros inferiores.
 
Para paliar los inevitables efectos del edema al final del embarazo es conveniente que:
 
No te excedas en la ganancia de peso y que te ejercites paseando.
Evita la calle en las horas de más calor.
Utiliza medias de compresión fuerte la mayor parte del día y no te pongas calcetines que te aprieten las pantorrillas.
Evita permanecer mucho tiempo de pie sin moverte y cuando estés sentada pon las piernas en alto y nunca las tengas cruzadas.
Al dormir puedes intentar colocar un cojín bajo las piernas.
Recuerda que los diuréticos no están indicados en el embarazo, pero trata de reducir la cantidad de sal en las comidas.

Reflujo y acidez
 
El reflujo gastroesofágico y la pirosis son más frecuentes durante todas las etapas del embarazo, pero se presentan todavía más habitualmente en esta última etapa, llegando a afectar a más de la mitad de las embarazadas. Curiosamente, las mujeres de raza negra o asiática la padecen menos frecuentemente que las de raza blanca.
 
El aumento del reflujo al final del embarazo se debe a la incapacidad del esfínter esofágico para soportar el aumento del las presiones intraabdominales causadas por el mayor tamaño uterino, lo que facilita que las secreciones ácidas y los alimentos regurgiten hacia el esófago, provocando la conocida sensación de ardor. A esto se suma el efecto del ya de por sí enlentecido vaciamiento gástrico por los efectos hormonales del embarazo, fundamentalmente por la progesterona.
 
Para mejorar esta sensación de ardor es conveniente:
 
 -  Reducir las cantidades y aumentar el número de ingestas al día.
Se deben reducir las grasas de la dieta y evitar las sustancias irritantes como el café, tabaco, picantes, frutas y zumos ácidos (incluido el tomate), alcohol y chocolate.
Es conveniente que no te acuestes hasta 3 horas después de la cena, y cuando lo hagas prueba a elevar la cabecera de la cama unos 10-15 centímetros.
Es aconsejable evitar dormir "boca arriba" y como siempre recomendamos que lo hagas del lado izquierdo.
   
En cuanto al tratamiento médico, en este caso sí te puede ayudar de manera considerable y no debes temer al uso de antiácidos, siendo preferibles los que contienen magnesio a los de bicarbonato sódico o aluminio. Si aún así continúas con ardores la mayor parte del tiempo, consulta con tu tocólogo o médico de cabecera para que te recete otras medicaciones más eficaces como la Ranitidina o incluso el Omeprazol, cuyo uso en el embarazo está plenamente justificado en estos casos y puede considerarse como seguro.

 

 

Calambres y piernas inquietas
 
     
  Los calambres son otras de las molestias frecuentes que más se acentúan en estos momentos. No van a afectar al feto ni a la madre, pero pueden constituir una considerable molestia para las embarazadas que los padecen.  
     
 
Los efectos hormonales así como la retención de líquidos y los trastornos electrolíticos que asocia son los favorecedores de su aparición. El lugar donde más frecuentemente se localizan en la gestación avanzada es en las piernas.
 
En su prevención juega un papel importante:
 
La alimentación: refuerza el consumo de calcio (presente en los productos lácteos), potasio (en frutas como los plátanos y los kiwis) y magnesio (en hortalizas de hoja verde).
 
Suplemento oral: El tratamiento que se ha mostrado más efectivo para la reducción de los calambres nocturnos es el suplemento oral con unos 300-360 mg de magnesio diarios. Algunos tocólogos son también partidarios de dar suplementos vitamínicos de B1 y B6, pero existen pocos estudios que lo avalen y sus resultados son inconsistentes.
 
El ejercicio suave: Haz ejercicios de estiramiento de las pantorrillas y los pies y pide a tu pareja que te de suaves masajes en las piernas y los pies antes de acostarte.
    Embarazo octavo mes: piernas inquietas  
La relajación: mediante un baño o la práctica de yoga antes de dormir también te irá bien.
 
Ante un calambre debes intentar estirar el músculo en el sentido contrario al de la contracción hasta que se calme el espasmo y desaparezca gradualmente el dolor.  Es decir, si te da en la planta del pie, debes estirar el dedo gordo como si quisieras tocarte la pierna. Si te da en la pantorrilla, estírala llevando la punta del pie hacia la pierna. Mejor si te ayudan, tal como se suele ver hacer a los futbolistas entre ellos en el campo cuando sienten un calambre. Una vez que haya cedido, camina un poco para que no te vuelva a aparecer y aplica calor tibio sobre la zona.

 

  Más información sobre el síndrome de piernas inquietas en nuestro blog  

 

 Estreñimiento
 
     
  El estreñimiento es otra de las molestias que más patentes suelen hacerse al final del embarazo, manifestándose como malestar abdominal y dificultad para la defecación. También puede empeorar otras como las hemorroides.  
     
 
De nuevo, la disminución en la motilidad intestinal provocada por los altos niveles de progesterona y la compresión intestinal originada por el útero grávido parecen ser los principales causantes de este trastorno del hábito intestinal en etapas avanzadas del embarazo. Los suplementos de hierro, que frecuentemente se prescriben en los últimos meses de embarazo, también favorecen el estreñimiento. Los antiácidos que contienen aluminio también provocan estreñimiento, mientras que los que contienen magnesio tienen el efecto contrario por lo que son más recomendables estos últimos.
 
Las principales medidas para atajar el estreñimiento son el aumento en el consumo de fibra (kiwis, ciruelas, cereales, vegetales…), la buena hidratación y el ejercicio físico. Se deben evitar los alimentos que enlentecen o dificultan el tránsito intestinal tales como las grasas, los picantes. En general estas medidas suelen ser suficientemente efectivas. Si estás tomando hierro y estas estreñida, consulta a tu médico si puedes cambiar de formulación o si puedes dejarlo temporalmente hasta normalizar tu hábito intestinal.
 
Cuidado con los laxantes, que están desaconsejados en el embarazo a menos que sean estrictamente necesarios. Incluso algunos laxantes “naturales” derivados de la cáscara sagrada pueden actuar como estimuladores de las contracciones uterinas y favorecer un parto prematuro. Cualquier laxante puede provocar deshidratación, que también es causa de contracciones. De tener que utilizar alguno, durante el embarazo son preferibles los emolinetes (supositorios de glicerina) y los hiperosmóticos como la lactulosa o el lactitiol. En caso de impactación fecal se utilizarán enemas de limpieza.

 

Ecografía del tercer trimestre: ¿cuánto pesa?
 
La tercera ecografía “obligatoria” se realiza hacia las semanas 32-34. Es una ecografía importante para detectar problemas de crecimiento intrauterino, aunque en algunos países como Gran Bretaña no se realiza a menos que exista una sospecha clínica (escaso crecimiento uterino, disminución de los movimientos fetales, antecedentes de nacidos con bajo peso,…). Muchas madres, sabedoras de ello, muestran su inquietud por conocer el peso de su hijo. Lo cierto es que por ecografía únicamente se puede calcular el peso fetal de manera aproximada a partir de fórmulas que emplean diferentes mediciones (generalmente el diámetro biparietal, la circunferencia abdominal y la longitud del fémur). El margen de error en el cálculo es relativamente amplio y se sitúa en torno al 10%.
 
Una causa frecuente de confusión entre los padres es la comparación del tamaño fetal en el tercer trimestre con las semanas de gestación al que corresponde este tamaño como media. Hay que tener en cuenta que cuanto más avanza la gestación, más diferencias interindividuales existen en el tamaño fetal y ,por tanto, la correspondencia de las medidas obtenidas en este momento de la gestación y la edad gestacional real pueden tener margen de error de hasta 2-3 semanas. Es decir, cuando se compara el tamaño de tu feto en la ecografía del tercer trimestre con la edad gestacional a la que corresponde, es muy probable que no coincida con la verdadera edad gestacional de tu embarazo. Este hecho genera confusión entre muchos padres, y es frecuente oír frases como: “no entiendo nada. Según lo que me llevan diciendo todo el embarazo debo estar de 33 semanas, pero hoy me dicen que corresponde a 35 semanas y no sé si eso quiere decir que se va a adelantar el parto respecto a lo que pensaba”. Debes tener claro que la fecha prevista de parto no se modifica en relación a la ecografía del tercer trimestre, y que la ecografía que mejor data la gestación es la del primer trimestre. Es a esta última a la que tienes que hacer caso a la hora de calcular tu edad gestacional y tu fecha probable de parto.
 
¿Por qué, entonces, los informes ecográficos comparan las medidas obtenidas con una edad gestacional?
 
Porque lo que se pretende es saber si el feto está creciendo acorde a lo que debe o si su crecimiento se está desviando por exceso o por defecto del que le corresponde. En realidad sería más adecuado emplear los percentiles de crecimiento y decir que un feto se encuentra en un determinado percentil para su edad gestacional, pero la comparación con la edad gestacional media a la que corresponden las medidas está muy arraigada y para muchos tocólogos y ecografistas resulta más familiar y por eso se sigue utilizando.
 
Si tu niño no ha crecido lo suficiente, es posible que te sometan a más controles ecográficos (incluido un estudio Doppler pormenorizado de la circulación fetal) y de comprobación del bienestar fetal. Si tu hijo es pequeño pero sano se podrá permitir que continúe adelante la gestación. Si por el contrario acontecen alteraciones en el manejo de los flujos sanguíneos se valorará muy cuidadosamente la posibilidad de continuar con el embarazo o finalizarlo, teniendo en cuenta los riesgos del crecimiento intrauterino restringido y los beneficios de evitar la prematuridad sobreañadida.
 
     
  Otro dato importante que se recoge en esta ecografía es la estática fetal, ya que es importante a estas alturas del embarazo ir conociendo cómo se sitúa la presentación del feto: si está de cabeza, de nalgas o atravesado (cefálica, podálica, transversa).  
     
 
La ecografía del tercer trimestre también puede ayudar a detectar defectos que no se manifiestan ecográficamente hasta este momento como muchos tipos de enanismo, obstrucciones digestivas, dilataciones de las pelvis renales, tumores y ciertas cardiopatías que no se ponen de manifiesto en ocasiones hasta que no aumenta suficientemente el volumen flujo circulatorio fetal (comunicaciones interventriculares, estenosis valvulares leves, síndromes de coartación aórtica…) entre otras.  
 
La tendencia actual es a realizar esta ecografía dentro de la misma visita al tocólogo, ya que no es imprescindible que la realice un gran experto, permitiendo ahorrar molestias y visitas suplementarias, así como una mejor coordinación.