Implantación: la fase más delicada y misteriosa del embarazo

Sólo anidan naturalmente el 30% de los embriones

Implantación: la fase más delicada y misteriosa del embarazo

La implantación embrionaria es uno de los mayores misterios del embarazo. Si fracasa, no hay gestación posible. Aunque el organismo materno sea capaz de liberar un óvulo maduro. Aunque se produzca el milagro de la fecundación. Aunque el embrión viaje sin problemas por la trompa de Falopio hasta el endometrio…, no hay nada que hacer si el embrión no logra anidar en la pared uterina. Y en cada fase fértil de la mujer sólo se implantan de forma natural un tercio de los embriones. Ese “enganche” del nuevo ser al cuerpo de su madre le dará alimento y cobijo unas 40 semanas.

“La implantación es una de las fases más difíciles y desconocidas del embarazo. Además, llegar a las 12 semanas de gestación no es tan sencillo. Una de cada ocho pacientes va a tener una pérdida del embarazo entre las primeras 8 y 10 semanas del embarazo, que son las de más riesgo”, indica el Dr. Alex García-Faura, director científico del Institut Marquès.

Los especialistas no pueden dar pautas a las mujeres para ayudar a la implantación embrionaria (o para prevenir la pérdida del bebé). “Creemos que las embarazadas –explica García-Faura– tienen que hacer vida normal en estos primeros compases de la gestación. Cuando hay una pérdida, normalmente la causa es el embrión, que puede presentar anomalías cromosómicas.”

Ovulación: el óvulo madura y sale del ovario

 

La primera piedra del embarazo es el ovario, que tiene que generar óvulos maduros aptos para ser fecundados. El proceso de ovulación de la mujer es condición “sine qua non” para que comience el proceso de gestación.

Cada mes un óvulo madura, de entre los folículos que van madurando dentro del ovario, y sale al encuentro del espermatozoide. De forma excepcional, algunos meses ciertas mujeres logran liberar dos óvulos maduros, incluso más, lo que podría acabar en un embarazo múltiple (mellizos o trillizos).

En la fecundación in vitro, se somete a la paciente a técnicas de estimulación ovárica; la fecundación se produce fuera del útero materno y después el embrión se deposita cuidadosamente en la cavidad uterina para que se implante de forma natural. Poco puede hacer la ciencia para asegurar la implantación del nuevo ser.

Ovulación

Fecundación: el óvulo se fusiona con el espermatozoide

 


El óvulo liberado vive sólo unas 24 horas dentro del útero materno. Y el espermatozoide es capaz de mantenerse activo entre dos y cinco días dentro de las trompas de Falopio, en busca del óvulo.

Para ambos gametos, la única forma de sobrevivir es encontrarse, fusionarse y formar un embrión.

Y para que la fecundación se produzca, tienen que llegar al menos unos 100 espermatozoides vivos a la vera del óvulo, de los más de 200 millones de empiezan su carrera hacia el óvulo cada vez que el hombre eyacula.

Además, se producen una serie de reacciones que cadena que favorecen que un solo espermatozoide penetre por fin la membrana del óvulo.

Fecundación

El embrión viaja al útero por la trompa de Falopio

 

Embarazo ectópico

En esta travesía a lo largo de la trompa de Falopio, el embrión tarda entre 2 y 5 días, vitales para la vida humana. Pero pueden ocurrir varias cosas de camino al endometrio:
 

  • Que el ovocito fecundado salga de la trompa y caiga en una zona adecuada de la pared uterina en busca de un sitio donde anidar y desarrollarse. Se produce entonces un embarazo normal.
  • Que se quede dentro de la trompa, digamos "atascado". Entonces produce un embarazo ectópico, que hay que extirpar para madre no muera cuando estalla la trompa en la que está alojado. El embarazo ectópico es el más normal de las gestaciones que no se implantan correctamente, pero hay otro tipo de gestaciones con mala implantación.
  • Que el ovocito anide en otras extrañas localizaciones, digamos imposibles para la gestación, de la anatomía materna, que pasamos a describir:

       - Embarazo cervical: implantado en el cuello del útero.

- Embarazo cornal: gestación situada en alguno de los cuernos uterinos, también imposible para el desarrollo del embrión.

- Embarazo ovárico: alojado en el ovario.

- Embarazo en zona abdominal (fuera del útero) o en el hígado: ambas son gestaciones con extrañas implantaciones embrionarias en la cavidad abdominal, pero fuera del aparato reproductor de la madre.

Todos ellos son inviables y suponen entre el 1 y 3% de las malas implantaciones embrionarias. Desgraciadamente, la mayoría acaban igual, siendo extirpados para preservar la salud materna.

El embrión anida en el útero

 

Implantación blastocito

Para que el embrión anide en la pared uterina tiene que estar en fase de blastocisto, lo que supone que cuenta con unas 200 células. Su capa externa es el trofoblasto -de ahí se formará la placenta- y la cara interna es el amnioblasto, que forma el embrión.

¿Y cómo se consigue el anclaje del embrión al útero materno? El doctor García-Faura describe el proceso: “El embrión, al crecer, logra romper su capa de protección, denominada zona pelúcida. La parte más externa del mismo entra en contacto con el endometrio y empieza a invadirlo para absorber nutrientes”. Una implantación correcta significa que el embarazo empieza con buen pie.

En los tratamientos de reproducción asistida este proceso es más sencillo. El embrión se transfiere “a la cavidad endometrial cuando está precisamente en la fase de blastocisto”. Todo es teóricamente es más fácil porque se evita la bajada de embrión por la trompa de Falopio y la mala implantación es dicha trompa.

¿Qué le puede pasar al embrión en el endometrio?

 

El embrión llega a la pared del endometrio materno; este fenómeno suele producirse entre los 6 y 10 días desde la fecundación. Pueden darse dos escenarios:

  • Que el embrión anide naturalmente, algo que sólo se produce en el 30% de los casos.
  • Que el embrión no anide finalmente y sea expulsado por el organismo materno. Entonces comienza la menstruación en la mujer y empieza otro nuevo ciclo.
     

¿Y si el embrión no anida? Entonces existen problemas de implantación: parejas cuyos embriones no consiguen implantarse. Podemos estar frente a dos situaciones:

- Gestaciones sin prueba de embarazo. Hay mujeres que no son conscientes de que han tenido abortos de repetición al no enterarse de que han perdido su embrión, salvo que exista una prueba de determinación en sangre del embarazo.

- Gestaciones con prueba de embarazo positiva. Son casos en los que la pareja pierde la gestación en sus primeras semanas.

Posible origen el problema es de tres tipos:

- Enfermedades de coagulación

- Patologías autoinmunes

- Enfermedades del endometrio como miomas o endometriosis…

Implantación embrión

Qué es el sangrado de implantación

 

Este sangrado se produce cuando finaliza el proceso de implantación embrionaria, entre 10 y 14 días después de la fecundación. A veces se confunde con un manchado común o con el comienzo de la regla. No todas las mujeres tienen sangrado de implantación; los especialistas calculan que se da aproximadamente una de cada tres embarazadas. Sin embargo, llama mucho la atención y hay que saber diferenciarlo de un manchado normal o de una amenaza de aborto.

Lo normal es que el sangrado de implantación no sea muy abundante y se diferencie claramente de una menstruación o una amenaza de aborto (sangrado más profuso, intermitente, color rojo o chocolate).

No nos damos cuenta de la asombrosa maquinaria que se pone en marcha en un embarazo hasta que la estudiamos con detalle… ¡y de la cantidad de procesos que pueden fallar en algún momento!

Sangrado de implantación