Los bebés patean dentro del útero para hacer ejercicio

No se comunican como creen muchos padres

Las patadas y los movimientos del bebé dentro del útero no son un intento de comunicación, sólo significan que está haciendo ejercicio, en contra de lo que pensaban muchos futuros padres. Al menos, esta es la conclusión a la que han llegado los investigadores del Imperial College de Londres en un estudio publicado por la Royal Society. Según este informe, el feto patea y se mueve dentro de su madre para ejercitar los músculos y para formar correctamente sus articulaciones y huesos.

Uno de los mayores placeres de los futuros padres es sentir a sus hijos, notar durante la gestación esos movimientos que parecen una forma de comunicación entre ambos, ya que muchas veces parecen responder a algunos estímulos, como la música o las caricias sobre la barriga de la madre.

Patadas del feto

Sin embargo, los investigadores británicos han desmontado este vínculo afectivo tan especial para sostener que los bebés realizan estos movimientos por el mismo motivo que nosotros hacemos deporte: para ganar músculo y fortalecer los huesos. Y, además, estos ejercicios dentro del útero materno les pueden ayudar a prevenir enfermedades futuras, como la osteoporosis. El bebé, explican en su informe los expertos británicos, suele empezar a mover la cabeza alrededor de la décima semana de embarazo. Entre las semanas 16 y 18 llegan las primeras patadas, que serán más potentes a medida que va creciendo, entre las semanas 20 y 30.

¿Pueden escuchar los bebés dentro de su madre?

Muchos padres creen que poner música o hablar al bebé consigue estimularlo y crear una forma especial de comunicación, pero los científicos no se ponen de acuerdo a la hora de explicar si el feto es capaz de escuchar algún sonido dentro del útero materno.

Una investigación realizada por el Institut Marqués de Barcelona concluyó que un feto de 16 semanas ya es capaz de percibir música, pero siempre que el sonido llegue desde el interior de la vagina de su madre. El ensayo descubrió que los bebés crecen en un ambiente prácticamente insonorizado en los cuatro primeros meses de gestación y no oyen los sonidos que les llegan desde el exterior porque los tejidos del abdomen materno absorben las ondas sonoras.

Los investigadores del Institut Marqués diseñaron un dispositivo especial que permitía aplicar música de Bach por vía vaginal y analizaron la reacción de los fetos, observando cómo una mayoría reaccionaba moviendo la boca o la lengua.

Patadas del bebé y comunicación

El doctor Álex García-Faura, director científico del Institut Marqués, explica que “en nuestros estudios hacemos llegar la voz materna al feto a través de un reproductor vaginal que llamamos Babypod y vemos que responden igual a la voz de cualquier persona. Creemos que esto ocurre porque anteriormente, a través del abdomen materno, no han podido percibir la voz de su madre”.

El estudio de esta clínica de fertilidad barcelonesa demostró que la música por vía vaginal es capaz de activar ciertos circuitos cerebrales del bebé que además son diferentes a los que se activan cuando el bebé simplemente se mueve. La investigación ha supuesto numerosos reconocimientos internacionales, entre ellos el del Ig Nobel en la categoría de Medicina para la Doctora Marisa López-Teijon, directora del Institut Marqués.

 

Avances en fecundación y lenguaje

“Gracias a la creación de un altavoz vaginal hemos demostrado que los fetos pueden oír a partir de la semana 16, cuando miden 11 centímetros, pero sólo si el sonido les llega directamente desde la vagina”, explica la doctora López-Teijón, que también destaca que “con nuestras investigaciones científicas hemos mejorado la fecundación in vitro. Hemos aplicado vibraciones musicales en las incubadoras de nuestras clínicas”.

Ahora investigan si la emisión de sonido vía vaginal durante el embarazo permitirá al bebé reconocer la voz de su madre cuando nazca. El doctor García-Faura destaca que “los estudios en torno al reconocimiento de la voz de su madre son todo un reto y además queremos saber si esto supondrá un estímulo para el desarrollo del lenguaje y la comunicación”.

Vínculo emocional madre-hijo

Sin embargo, no hay por qué renunciar a tratar de comunicarse con el bebé. El hecho de que la madre trate de poniéndole música o hablándole, explican los expertos del Institut Marqués, siempre va a crear un vínculo emocional, aunque sabemos que la música sólo llega al feto como un susurro, debido a la insonorización que le proporcionan las paredes abdominales.

Por el contrario, otros estudios publicados hace algunos años sostienen que el bebé es capaz de escuchar y también de aprender palabras. Es el caso de un ensayo realizado por la Universidad de Helsinki publicado en 2013 por la revista Science que afirma que “cuando aprendemos un sonido porque se nos repite con suficiente frecuencia, formamos un recuerdo que se activa cada vez que volvemos a escucharlo”.

En el ensayo, los científicos grabaron una palabra inventada que se repetía varias veces y con distintas entonaciones y se la hicieron escuchar a un grupo de bebés unas 25.000 veces. Tras el parto, los investigadores observaron que cuando estos bebés escuchaban la palabra inventada su reacción era más fuerte en aquellos que la habían oído más veces durante el embarazo.

 

Dori Delgado